La semana bursátil arranca este lunes 13 de julio con un cóctel de riesgos que exige máxima atención. El Brent ronda los 80 dólares por barril, los futuros europeos ceden un 0,4% y la Reserva Federal comparece ante el Congreso en pleno repunte inflacionista.
El detonante inmediato es la escalada del petróleo por el conflicto con Irán y la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz. Aunque Estados Unidos asegura que la vía sigue abierta, la menor actividad de los buques ha elevado la prima de riesgo energético. Para el Ibex 35, el impacto es dual: Repsol se beneficia de un crudo más caro, mientras que aerolíneas, hoteleras e industriales pueden ver erosionados sus márgenes. Los bancos, sensibles al mercado de deuda, miran de reojo las rentabilidades: un repunte favorece sus cuentas, pero si la inflación persiste se dispara el riesgo de desaceleración.
El DAX 40 lo tiene peor. Alemania mantiene una elevada exposición a la industria, la automoción y la química. Un encarecimiento prolongado de la energía presiona directamente a valores como BASF, BMW, Mercedes-Benz o Siemens. Por eso, cualquier señal de que el crudo se estabiliza por encima de los 80 dólares genera ventas inmediatas en el selectivo alemán.
Un arranque condicionado por la tensión en Ormuz
Las bolsas asiáticas ya han abierto con descensos. El dólar se fortalece y los inversores reducen exposición a activos de riesgo. El Brent avanzaba alrededor del 4% en los primeros compases del lunes, acercándose a los 80 dólares. Si la tensión geopolítica se prolonga, las compañías con alto consumo energético sufrirán de inmediato. No es una hipótesis: en el DAX, los títulos industriales ya cotizan con menor impulso que los financieros.
En el Ibex, la lectura es más matizada. Repsol recibe un viento de cola evidente, pero el turismo y el transporte aéreo absorberán parte del golpe. Las compañías del sector hotelero, que habían recuperado reservas, verán cómo el combustible se convierte en un lastre adicional. De ahí que el índice español pueda resistir mejor que el alemán en el muy corto plazo, pero no está exento de vaivenes.
El mercado mira ya al IPC estadounidense de junio, que se publica mañana martes 14 de julio. Es la gran cita de la semana. Una lectura por debajo del consenso aliviaría las rentabilidades de los bonos, daría oxígeno a las tecnológicas y sostendría al Nasdaq. Una cifra superior volvería a meter presión a la Fed y dispararía las primas de riesgo, castigando especialmente al DAX y a los valores con valoraciones más ajustadas.
El mercado deberá decidir en 48 horas si prioriza los beneficios empresariales o el temor a una nueva oleada inflacionista.
Agenda macro: Fed, IPC y el factor energético
El martes también arranca la temporada de resultados con los grandes bancos estadounidenses: JPMorgan, Bank of America, Citigroup, Wells Fargo y Goldman Sachs presentan cuentas. Será la primera radiografía real de la salud del consumidor y de la calidad crediticia. Un aumento de las provisiones por impagos o unas previsiones prudentes tensarán más la cuerda.
El miércoles continúan Morgan Stanley y BlackRock, y además publica ASML. El fabricante neerlandés es un termómetro para todo el sector europeo de semiconductores: sus pedidos y previsiones para el resto de 2026 influirán directamente en las expectativas tecnológicas del Viejo Continente.
Ese mismo día se conocerá el índice de precios de producción de Estados Unidos, que anticipa presiones en los márgenes empresariales. El jueves, las ventas minoristas medirán la resiliencia del consumo, y el viernes llegarán los datos inmobiliarios y la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan. A lo largo de la semana también se publicará el IPC español de junio, que podría confirmar una moderación adicional de los precios en la economía doméstica, un factor que el BCE sigue de cerca antes de su reunión de finales de mes.
La comparecencia semestral del presidente de la Fed, Kevin Warsh, ante el Congreso (martes y miércoles) será examinada con lupa. El mercado quiere saber si el repunte del petróleo se considera un fenómeno temporal o si abre la puerta a una inflación más persistente. Cualquier insinuación de que los tipos permanecerán altos más tiempo golpeará al DAX 40, que afronta un escenario más sensible al coste energético y a la demanda internacional.
El dilema de fondo: crecimiento o presión inflacionista
En mi lectura, el mercado se enfrenta a un dilema clásico, pero agravado por la geopolítica. Los resultados empresariales del segundo trimestre pueden ser razonablemente buenos, especialmente en la banca estadounidense, gracias a los amplios márgenes de intereses. Sin embargo, el repunte del petróleo introduce una variable que los modelos no recogían hace apenas diez días. Si el Brent se consolida en los 80 dólares, los analistas se verán obligados a revisar a la baja las previsiones de numerosos sectores industriales y de consumo. No se trata tanto de una recesión inminente como de un retorno a un escenario de estanflación ligera que los bancos centrales detestan.
Esta madrugada, los futuros del Ibex caían un 0,3% y los del DAX un 0,5%. Es una señal de que el inversor institucional prefiere esperar. Ha aprendido de episodios anteriores: cuando confluyen una crisis energética, una Fed en modo restrictivo y una temporada de resultados con expectativas elevadas, la volatilidad se dispara. Y los sustos, normalmente, vienen de donde menos se espera. Pienso en la corrección de abril de 2025, cuando un dato de inflación europea inesperado se llevó por delante las ganancias de dos meses en apenas tres sesiones.
Con todo, no descarto una reacción positiva si el IPC de EE.UU. sale por debajo del 0,1% intermensual. Eso devolvería el protagonismo a los resultados y podría impulsar al Ibex hacia los 11.400 puntos. Pero el margen de maniobra es estrecho. Cualquier desviación al alza en los precios, unida a declaraciones hawkish de Warsh, empujará al DAX por debajo de los 18.000 puntos y pondrá a prueba los soportes del selectivo español en los 11.000.

Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: Los futuros europeos ceden un 0,4% en la apertura del lunes, con el Ibex 35 en torno a los 11.200 puntos (-0,3%) y el DAX 40 cerca de los 18.200 puntos (-0,5%). La sesión arranca teñida de rojo.
Clave técnica: El DAX 40 se enfrenta a la resistencia de los 18.500 puntos, mientras el Ibex 35 lucha por mantener el soporte de los 11.100 puntos. Una pérdida de este nivel abriría la puerta a los 10.900, donde confluye la media móvil de 200 sesiones.
Apunte macro: La prima de riesgo española se mantiene en 95 puntos básicos, lejos de los mínimos del año. El IPC español de esta semana será clave para que el BCE mantenga el guion de dos recortes adicionales en 2026.




