He comprobado los futuros del Brent nada más abrir la sesión asiática del lunes y la escalada ha sido inmediata: el crudo de referencia internacional ha superado los 79 dólares por barril, un repunte de más del 4 % que deja atrás la calma efímera de junio. La reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz ha devuelto la prima de riesgo geopolítico al mercado del petróleo y amenaza con reavivar la inflación energética en Occidente justo cuando los bancos centrales empezaban a ver la luz al final del túnel.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó el domingo una oleada de bombardeos contra posiciones iraníes con el objetivo de «degradar su capacidad para atacar buques en el estrecho». Horas antes, las fuerzas iraníes habían lanzado misiles y drones contra los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Omán y Baréin. El Pentágono acusa a Teherán de atacar «abiertamente» al MV GFS Galaxy, un portacontenedores con bandera chipriota que transitaba la vía marítima más estratégica del planeta. «El estrecho de Ormuz es un corredor vital para el comercio global. Irán no lo controla», declaró CENTCOM en un comunicado difundido la madrugada del domingo.
Cifras clave del repunte del Brent
El barril de Brent para entrega en septiembre se situó en 79,17 dólares a las 03:00 GMT, su nivel más alto desde el 22 de junio. La subida fulminante ha pillado a contrapié a los mercados, que habían descontado un apaciguamiento tras la firma de un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán el 17 de junio. Apenas tres semanas después, la tregua ha saltado por los aires.
- Antes de los ataques, el Brent cotizaba en torno a los 75 dólares; ahora acumula un incremento de unos 7 dólares por barril (+9 % aproximadamente) respecto a los niveles previos al conflicto de finales de febrero.
- El tráfico marítimo se ha desplomado: apenas seis mercantes cruzaron el estrecho entre las 18:00 GMT del jueves y las 06:00 GMT del viernes, frente a los 18‑22 diarios de principios de julio. El domingo se detectaron nueve buques, cuatro de ellos con bandera iraní, según la plataforma de inteligencia marítima Windward.
- En tiempos de paz, alrededor de 130 buques atraviesan cada día este embudo, por donde circula una quinta parte del comercio mundial de crudo.
La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, controlada por Irán, ya había advertido que los navíos que no utilicen la ruta preferida por Teherán «no gozarán de garantías de paso seguro». La declaración añade presión legal y logística a un canal que ya estrangula las cadenas de suministro globales.
«Espero que el precio del barril de Brent se mantenga en el rango alto de los 70 dólares durante agosto y septiembre, con picos y caídas puntuales fuera de esa banda. Las decisiones de compra a largo plazo ya han reducido la dependencia inmediata de Oriente Medio, y la última escalada probablemente refuerce esa tendencia más que invertirla.» — Mukesh Sahdev, fundador y analista jefe de XAnalysts, Sídney, nota a clientes del sábado
Análisis: geopolítica y mercados energéticos
Veo en estos datos una paradoja que merece atención. La ruptura del alto el fuego llega en un momento en que la oferta mundial de crudo no está sometida a un estrés estructural: la OPEP+ ha ampliado sus cuotas de producción y los tanqueros retenidos están liberando barriles adicionales. Sin embargo, la prima de riesgo geopolítico ha regresado con fuerza porque el estrecho de Ormuz no tiene alternativa inmediata. El cierre efectivo de la ruta —o la percepción de que pueda cerrarse en cualquier momento— obliga a las refinerías europeas y asiáticas a buscar suministros más lejanos y costosos, exactamente el escenario que Sahdev describe.
«El regreso del petróleo hacia los niveles previos a la guerra en junio reflejaba que los mercados estaban valorando el mejor desenlace posible para el frágil acuerdo entre EE.UU. e Irán; la reescalada de la semana pasada deja al descubierto lo débil que era esa hipótesis.» — Fabien Yip, analista de mercados de IG, Sídney, nota a clientes del lunes
Yip añade que, aunque la prima de riesgo mantendrá los precios elevados, es improbable que se repita el pico de pánico de principios de año: la demanda china no termina de arrancar, las liberaciones de tanqueros y la expansión de la OPEP+ añaden barriles a un panorama que ya apuntaba a un exceso de oferta. Comparto esa lectura, pero subrayo un matiz: si el conflicto escala hasta interrumpir físicamente el tráfico durante varias semanas, los modelos basados en fundamentales se irán por la borda. La velocidad de la caída del tráfico marítimo —de 130 buques diarios a seis en cuestión de días— es un indicador adelantado que no deberíamos ignorar.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El salto del Brent impacta directamente en los mercados europeos: las bolsas asiáticas ya han reaccionado con caídas —el Nikkei 225 perdió más de un 1 % y el Kospi surcoreano se desplomó un 5 %— y la apertura europea apunta a números rojos. Para España y la eurozona, el canal más inmediato es el de los precios de la energía. Un barril de Brent por encima de 79 dólares eleva las cotizaciones del gasóleo y la gasolina, justo en plena temporada estival de desplazamientos. Si la escalada persiste, el BCE podría ver cómo la inflación energética frena la desescalada de los tipos; las expectativas de recorte del Euribor se moderarían, encareciendo las hipotecas variables que tantas familias arrastran. Las petroleras europeas con exposición a la cotización del crudo —desde Repsol hasta TotalEnergies— reciben un impulso en sus márgenes, pero el consumidor europeo paga la factura en cada repostaje.




