La métrica que mide cuántas de las 50 principales criptomonedas superan a bitcoin en los últimos 90 días, el índice de temporada de altcoins de CoinGlass, ha escalado hasta los 58 puntos. Una lectura que, sin ser aún una confirmación, ha reavivado las apuestas de que el capital empieza a rotar desde el activo rey. El dato llega después de que el indicador rozara los 64 a principios de junio y se mantenga elevado desde entonces.
Conviene ponerlo en contexto. La escala de este índice va de 0 a 100, y solo cuando supera los 75 se considera que hay una temporada de altcoins confirmada; es decir, que al menos el 75% de las monedas analizadas lo están haciendo mejor que bitcoin. Por ahora, los 58 puntos reflejan un mercado que abandona la neutralidad, pero que aún no ha cruzado la frontera decisiva.
Para añadir matices, otros medidores son más prudentes. El índice equivalente de CoinMarketCap se sitúa en 53 puntos, según datos consultados este mismo 13 de julio. No es una contradicción: cada proveedor utiliza cestas de monedas ligeramente distintas y ventanas de observación con pesos diferentes; la dispersión es normal. Lo relevante es que ninguna de las dos fuentes lanza una señal de compra indiscriminada.
La dominancia de bitcoin cede terreno, pero con trampa
La dominancia de bitcoin —la porción del mercado cripto total que representa BTC— ha aflojado. Pasó del 58,12% al 54% en las primeras jornadas de julio, recuperando después hasta el 56,3%, según los datos de CoinGecko. En ese mismo periodo, la participación combinada de las altcoins (excluyendo ether y stablecoins) saltó del 19,39% al 24,68%, de acuerdo con cifras de CryptoRank.
Pero este movimiento esconde una trampa que los analistas de Glassnode señalaron a finales de junio: su propia señal de altseason, que regresó a territorio positivo, se activó sobre todo porque bitcoin cayó, no porque las altcoins estuvieran exhibiendo una fortaleza generalizada. Cuando el dinero huye de BTC y los proyectos más pequeños apenas se mantienen, los índices pueden mejorar sin que exista una rotación saludable.
Así que la lectura correcta no es «las altcoins están despegando», sino «bitcoin está perdiendo fuelle y algunas monedas recogen el testigo». Y esa herencia, por ahora, es muy selectiva.
El dinero institucional elige pocos nombres
Los flujos de inversión sí aportan una señal más constructiva. A mediados de junio, mientras los fondos cotizados vinculados a bitcoin registraban salidas, el capital empezó a entrar en productos de ether, Solana y XRP. Este patrón suele anticipar un mayor apetito por las altcoins, aunque de nuevo conviene no echar las campanas al vuelo.
El mercado está construyendo la posibilidad de una altseason, pero le faltan dos ingredientes: un índice por encima de 75 y que la participación se extienda más allá de las criptos favoritas del momento.
La concentración es evidente. Las ventas spot se intensificaron en segmentos de menor capitalización, lo que indica que los operadores minoristas o especulativos no están acompañando el movimiento con la misma convicción. Dicho de otro modo: los grandes inversores apuestan por activos líquidos y regulados, pero eso no equivale a un regreso del espíritu especulativo que caracterizó a temporadas de altcoins anteriores.
Razones para la cautela y un umbral que todo operador vigila
Conviene recordar cómo se sentía el mercado en 2024, justo tras la aprobación de los primeros ETF al contado en Estados Unidos. Entonces, el apetito se concentraba en bitcoin y ether; la temporada de altcoins no llegó a materializarse de forma amplia. Aquel precedente importa porque muestra que los flujos institucionales pueden fortalecer a unos pocos proyectos sin arrastrar al resto.
Ahora, con el índice en 58, el escenario es más prometedor pero no distinto en esencia. La dominancia de bitcoin sigue por encima del 55%, y la mayoría de las altcoins aún no ha superado a BTC de forma consistente durante tres meses. Hasta que no veamos una lectura sostenida por encima de 75, estaremos ante una rotación en construcción, no ante una temporada confirmada.
Una cuestión práctica para el seguidor del mercado: si en las próximas semanas la dominancia de bitcoin vuelve a ceder sin que BTC se despeñe, la señal ganaría credibilidad. Si, por el contrario, la caída de la dominancia viene acompañada de un desplome generalizado, el repunte del índice se recordará como un espejismo estadístico. Por ahora, los datos invitan a la observación atenta, no a la euforia.




