Waymo y Uber llevan los taxis autónomos a Madrid: Leganés será el primer barrio sin conductor

La alianza de Uber con WeRide y la creación de Waymo Iberia aceleran el despliegue en la capital. La regulación congela las VTC en 100 y reparte competencias entre la DGT y la Comunidad de Madrid para evitar el conflicto con el taxi.

Madrid será la primera capital europea con robotaxis tras el verano. Waymo y Uber aceleran el despliegue de sus flotas autónomas en Leganés y Móstoles, desatando una carrera por un negocio que promete transformar la movilidad urbana en España.

Claves de la operación

  • Uber ata todos los eslabones: licencias, flota y tecnología. Gracias a Moove Cars, que ya opera VTC en Madrid, y a los vehículos eléctricos de Geely equipados con los sistemas de WeRide, la plataforma podrá arrancar en noviembre.
  • Waymo desembarca con Waymo Iberia y busca socio o licencias propias. La filial de Alphabet se ha constituido en España y también en Portugal, Francia y Países Bajos. Su apuesta más probable es un acuerdo con Vecttor, filial de Cabify, el único gran operador de flotas aún libre.
  • La regulación reparte competencias y congela el número de licencias VTC en 100. La DGT homologa los vehículos; la Comunidad de Madrid autoriza y expide la nueva ‘habilitación adicional de transporte autónomo’ sin ampliar el cupo de VTC, lo que reduce el riesgo de conflicto con el taxi.

El cuello de botella de las licencias: una partida de ajedrez corporativo

En junio, Uber cerró su alianza con la tecnológica china WeRide para poner en marcha furgonetas eléctricas sensorizadas, fabricadas por Geely. Moove Cars, participada en un 30% por la propia Uber, aporta las licencias VTC necesarias en Madrid. La logística y el mantenimiento correrán a cargo de Avomo, que ya gestiona 400 robotaxis de la compañía en Austin y Atlanta. Con todos estos mimbres, Uber se sitúa como el primer operador listo para lanzar el servicio en noviembre, según confirman fuentes del sector.

Publicidad

El gran rival, Waymo, ha constituido la sociedad Waymo Iberia, paso previo para operar en la península. La unidad de Alphabet baraja dos opciones: comprar licencias VTC directamente —como hace en Estados Unidos— o alcanzar un acuerdo con Vecttor, filial de Cabify, para utilizar su flota y permisos. Las otras grandes empresas de flotas, Moove y Auro, están ya comprometidas o centradas en otros mercados. Cabify, según sus portavoces, mantiene conversaciones abiertas pero sin alianzas cerradas. La partida se juega en un tablero con solo 100 licencias disponibles, lo que convierte cada movimiento en una decisión estratégica de primer orden.

El reparto de competencias entre la Dirección General de Tráfico —que homologa los vehículos— y la Comunidad de Madrid —que expide la habilitación adicional— completa el marco regulatorio. La decisión de no conceder nuevas VTC y limitar el servicio a las existentes persigue contener el malestar del taxi, que en 2019 protagonizó movilizaciones masivas contra Uber y Cabify.

Waymo: entre el récord de seguridad y los fallos que ya detuvieron su flota

Waymo llega a España con la vitola de ser el operador más fiable: asegura que sus robotaxis sufren un 94% menos de accidentes con lesiones graves o muerte en comparación con los taxis humanos. Sin embargo, en los últimos meses la compañía se ha visto obligada a retirar casi la totalidad de su flota en dos ocasiones. En junio, recuperó 3.800 coches por entrar en carreteras inundadas prohibidas y, semanas antes, 3.900 vehículos fueron llamados a revisión por un fallo de software que los desviaba hacia tramos en obras de autopista en California y Arizona.

Además de los fallos técnicos, el vandalismo ha golpeado su imagen. El pasado junio, manifestantes anti-ICE incendiaron cinco de sus vehículos en Los Ángeles, donde el servicio permanece suspendido. Cada unidad cuesta entre 150.000 y 200.000 euros, lo que introduce un riesgo financiero nada desdeñable si los episodios se repiten en Europa.

Waymo España

La movilidad autónoma en Madrid no se decidirá por los sensores ni los algoritmos, sino por el reparto de licencias que el taxi lleva una década defendiendo a golpe de movilización.

La movilidad autónoma se examina en España: entre la protección del taxi y la promesa de la tecnología

La llegada de los robotaxis a la capital se produce tras años de tensiones con el gremio del taxi. En 2019, Elite Taxi colapsó Barcelona para expulsar a Uber y Cabify, y las manifestaciones en Madrid en 2023 recordaron que el sector sigue vigilante. El blindaje de las licencias VTC, sin ampliar el cupo ni conceder nuevas, es la respuesta de las administraciones para evitar un nuevo estallido social. Sin embargo, la pregunta incómoda planea: ¿aguantará el sistema si el servicio autónomo demuestra ser viable y la demanda se dispara?

Una paradoja añadida es que los trayectos sin conductor costarán al principio más que los tradicionales, según fuentes del sector. Eso no ha frenado la curiosidad en San Francisco ni en Austin, donde miles de usuarios pagan la novedad. Madrid se convierte así en el banco de pruebas de la Unión Europea para una tecnología que en Asia y Estados Unidos ya circula con normalidad. El éxito dependerá tanto de la fiabilidad del algoritmo como de la tolerancia de una ciudad que ya fue campo de batalla de la movilidad.

Las próximas semanas serán decisivas. Waymo debe definir su socio o lanzarse en solitario, y Uber probablemente iniciará las primeras pruebas con conductor de seguridad antes de que acabe el año. Del equilibrio entre innovación, empleo y convivencia urbana saldrá el veredicto de un experimento que no solo mira a Leganés, sino a toda Europa.


Publicidad