Quaise Energy cierra una Serie B de 134 millones y revoluciona la perforación geotérmica profunda

La operación, liderada por Prelude Ventures y respaldada por las japonesas JERA e Idemitsu, eleva la financiación total de la startup a 230 millones de dólares. La tecnología de ondas milimétricas perfora a profundidades y temperaturas antes imposibles, abriendo una nueva fronter

Acceder al calor extremo del subsuelo, allí donde la roca funde a 500 °C, ha sido hasta ahora un límite físico y económico para la geotermia. Quaise Energy está a punto de romper esa barrera con una tecnología de ondas milimétricas que acaba de levantar 134 millones de dólares en una primera Serie B liderada por Prelude Ventures.

Una tecnología nacida en el MIT para perforar donde otros no llegan

La perforación convencional se topa con un muro cuando la roca se vuelve demasiado dura y las temperaturas superan los 200 °C, porque las brocas mecánicas se desgastan en horas. Quaise Energy, spin-off del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha desarrollado un sistema de ondas milimétricas que vaporiza la roca sin contacto físico, eliminando la necesidad de tuberías y brocas. Esta tecnología, probada en campo en su centro de Texas, ya ha perforado más de 100 metros en granito en 2025 y se aproxima al kilómetro de profundidad, un hito que sería el más profundo jamás registrado con una técnica de perforación sin contacto.

Publicidad

El sistema de de ondas milimétricas utiliza un haz de energía para ablacionar la roca, creando pozos que alcanzan los 5 km o más, lo que permite acceder a reservas de calor a temperaturas de 300 a 500 °C prácticamente en cualquier parte del mundo. Esto convierte a la energía geotérmica en un recurso de escala global, capaz de competir en densidad de potencia con la nuclear y en coste con las renovables.

Quién apuesta fuerte: Prelude Ventures y dos gigantes energéticos japoneses

La ronda Serie B, que supone el primer cierre de una operación más amplia, ha sido liderada por Prelude Ventures, un fondo especializado en tecnología climática. Además, han entrado como inversores estratégicos JERA y Idemitsu, dos de las mayores empresas energéticas de Japón, junto con la práctica totalidad de los socios existentes, como Safar Partners. Con esta inyección, Quaise alcanza una financiación total de 230 millones de dólares.

No es una ronda cualquiera: el capital se destinará a Project Obsidian, la primera central geotérmica supercaliente del mundo, y a seguir desarrollando el sistema de perforación por ondas milimétricas hacia profundidades superiores a los 5 km. Al mismo tiempo, la startup está levantando financiación adicional a nivel de proyecto —equity y deuda— que se anunciará más adelante en 2026.

“Nuestra ambición es alimentar a la civilización con la fuente de energía más convincente del planeta. Esta ronda nos lleva de una tecnología probada en campo a los primeros ingresos comerciales”, explica Carlos Araque, CEO y presidente de Quaise Energy, que subraya cómo la compañía ha pasado de la validación científica a la construcción de infraestructura real.

Quaise Energy

Levantar capital no es el fin en tecnología profunda: es el medio para pasar de la escala de laboratorio a la infraestructura que sostiene una red eléctrica.

Proyecto Obsidian: el primer gigavatio geotérmico que verá la luz en 2030

El proyecto se asienta sobre concesiones geotérmicas federales en el Bosque Nacional Deschutes, en Oregón, una de las ubicaciones más estudiadas de Estados Unidos. La zona tiene un potencial de escala de gigavatio, y Quaise prevé inyectar los primeros electrones a la red en 2030, justo cuando la Costa Oeste se enfrenta a una creciente demanda y a limitaciones de capacidad de transmisión. La planta será la primera aplicación comercial de una geotermia supercaliente, un recurso que hasta ahora solo existía en los libros de geología.

La tecnología de ondas milimétricas permite perforar a profundidades y temperaturas que hacen viable la geotermia en regiones sin actividad volcánica, ampliando el mapa de forma radical. Con roca a 400 °C el fluido de trabajo se convierte en vapor supercrítico, con una densidad energética hasta diez veces mayor que la de un pozo geotérmico convencional, lo que reduce los costes nivelados de electricidad (LCOE) a niveles competitivos con el gas natural y la eólica.

Lo que esta ronda enseña al ecosistema emprendedor de tecnología profunda

El caso Quaise interpela directamente a los founders que trabajan en hardware, climate tech o cualquier vertical de deep tech. La startup ha necesitado más de seis años para pasar de las pruebas de laboratorio a un taladro real con métricas de campo creíbles, y ha levantado capital en fases progresivas, evitando diluciones excesivas durante la etapa de mayor riesgo tecnológico. Ahora, en su Serie B, incorpora socios industriales —JERA e Idemitsu— que aportan mucho más que dinero: conocimiento de mercado y posibles contratos de compra de energía (offtake).

La lección para una startup española que persiga un hito tecnológico similar es triple. Primera, que el capital riesgo en deep tech tiene paciencia, pero exige hitos de validación intermedios —los 100 metros en granito no llegaron en un laboratorio, sino en una instalación de campo real—. Segunda, que los inversores estratégicos entran cuando hay un camino claro hacia ingresos; en este caso, los primeros contratos de compraventa de energía están ya negociados aunque no se hayan revelado los nombres. Tercera, que el tamaño del problema (desbloquear una fuente de energía limpia y firme para todo el planeta) justifica rondas de tres dígitos, pero solo si la tecnología puede demostrar que escala.

Para el ecosistema español, donde la geotermia profunda apenas ha recibido inversión, este caso muestra que el recurso existe y que la barrera no es geológica, sino de tecnología de perforación. Si en algún momento Quaise licencia su sistema, el potencial en la Península —especialmente en zonas con gradiente térmico favorable como las Islas Canarias o el sureste— podría abrir una línea de negocio completamente nueva.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Valida en campo antes de escalar: El inversor de deep tech no paga proyecciones de PowerPoint; exige ver la tecnología perforando roca real. Monta un prototipo de campo lo antes posible.
  • Incorpora socios industriales cuando el riesgo tecnológico baje: JERA e Idemitsu entran en Serie B, no en seed. Reserva ese asiento para quien pueda comprar tu energía o distribuir tu producto.
  • Divide la financiación en tramos: Quaise levanta 134 millones en equity y deja espacio para deuda a nivel de proyecto. Esta estructura te permite diluirte menos y ajustar el coste de capital al riesgo real de cada fase.
  • Mide tu progreso con hitos públicos: Un kilómetro de perforación sin contacto es una métrica que todo el ecosistema entiende. Define un hito equivalente en tu hoja de ruta y compártelo cuando lo alcances.

Publicidad