Extremadura presume de sus logros: récord de empleo, 50M de inversión extranjera y defensa de Almaraz

La presidenta extremeña mezcla cifras positivas de empleo con la defensa de la central de Almaraz ante el Gobierno. El foro 'Extremadura, destino inversor' sirve de altavoz para la estrategia económica regional.

Extremadura ha pasado de las promesas a los hechos. Así lo defendió este viernes la presidenta María Guardiola en la clausura del foro ‘Extremadura, destino inversor’, organizado por El Confidencial con el patrocinio de la Junta de Extremadura, CaixaBank, Philip Morris España y Veolia. La comunidad, según Guardiola, ya no es solo un territorio de potencial, sino un destino de inversión extranjera que empieza a mostrar resultados tangibles.

La mandataria autonómica presentó un balance que combina datos de coyuntura, reivindicaciones territoriales y una defensa cerrada de la continuidad de la central nuclear de Almaraz. Lo hizo ante un auditorio de inversores y representantes empresariales, subrayando la necesidad de que la administración sea ‘resolutiva’ para facilitar la implantación de proyectos. ‘Nuestra obligación es demostrar y responder a todas esas dudas con hechos’, afirmó.

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Empleo en mínimos históricos y una lluvia de inversión extranjera

La presidenta sacó pecho con dos cifras: 60.535 desempleados, la menor tasa de paro de la historia de Extremadura, y 50 millones de euros de inversión extranjera captados durante el primer trimestre de 2026. Un registro que, aunque modesto en comparación con otras autonomías, supone un punto de inflexión respecto a ejercicios anteriores. Guardiola lo atribuyó a tres años de políticas basadas en estabilidad política, seguridad jurídica y una oficina de acompañamiento al inversor que ha simplificado los trámites burocráticos.

Junto a los datos macro, la Junta ha desplegado un arsenal de incentivos para atraer talento e inversión. La deducción autonómica del 50% del IRPF —que alcanza el 75% para menores de 36 años— para quienes trasladen su residencia fiscal a la región es uno de los ganchos más agresivos. A ello se suman los programas ‘Aprender en la Empresa’ y ‘Nómadas Digitales’, que buscan retener a jóvenes formados y captar teletrabajadores de alto valor añadido.

En paralelo, Guardiola defendió la concentración de esfuerzos en los sectores donde Extremadura dispone de ventajas competitivas. La energética es la gran baza: la comunidad produce seis veces más energía de la que consume, un superávit que la convierte en enclave idóneo para centros de datos, proyectos vinculados a la inteligencia artificial o la cadena de valor del vehículo eléctrico. ‘Ningún inversor pregunta cuál ha sido la historia de un territorio los últimos veinte años, sino si encontrará suelo, energía, agua, talento y una administración que acompañe’, reiteró.

La menor cifra de paro de la historia ya no es un espejismo estadístico: es la consecuencia de una región que ha sabido venderse a sí misma.

Almaraz: la central que vertebra la estrategia energética

Pero el discurso de la presidenta no se quedó en la autocomplacencia. Giró también hacia la reclamación de infraestructuras al Gobierno central, con la alta velocidad ferroviaria, nuevas conexiones por autovía y una red de transporte eléctrico reforzada a la cabeza. Y ahí, el foco se posó sobre Almaraz. Guardiola calificó el cierre programado de la central nuclear de decisión ‘puramente ideológica, sectaria y sin sentido’, y advirtió de que no solo perjudicaría el desarrollo económico de Extremadura, sino que ‘compromete la soberanía energética de todo nuestro país’.

La planta de Almaraz no es simplemente un activo industrial: es el pilar que sostiene buena parte de la ventaja competitiva que exhibe la región. Con una producción que cubre seis veces su consumo, la clausura supondría depender más de fuentes externas y podría ahuyentar a los grandes consumidores eléctricos que buscan estabilidad de suministro y precios competitivos. Por eso, el Ejecutivo autonómico insiste en que sin Almaraz, la promesa de la transformación económica se debilita.

¿Realidad consolidada o discurso para la foto?

La reivindicación de Guardiola es sólida sobre el papel, pero conviene modularla con algún que otro matiz. La captación de 50 millones de euros en inversión extranjera durante un trimestre es un dato positivo, pero en el contexto nacional —donde Madrid, Cataluña o País Vasco se mueven en cifras anuales superiores a los 1.000 millones— sigue siendo un peldaño inicial. El verdadero test llegará con la ejecución de esos proyectos y con la capacidad de la administración para mantener la agilidad que ahora pregona.

El otro nudo es Almaraz. La defensa de la central es coherente con el discurso de soberanía energética, pero entra de lleno en una pugna ideológica que trasciende lo regional. La decisión final del Gobierno determinará si Extremadura conserva o no su principal ventaja competitiva, un escenario que deja a la Junta en una posición incómoda: mientras presume de logros presentes, su proyecto de futuro pende de un hilo que no controla. La presidenta ha puesto cifras y argumentos sobre la mesa. Ahora toca ver si la promesa de la ‘Extremadura destino inversor’ resiste sin el músculo de la nuclear.


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