EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Una avería en la catenaria entre Ourense y O Irixo ha interrumpido el tráfico ferroviario, dañando los pantógrafos de tres trenes y provocando retrasos de hasta diez horas en 20 servicios.
- ¿Quién está detrás? Adif, gestor de la infraestructura ferroviaria, y Renfe, operador de los trenes afectados.
- ¿Qué impacto tiene? Pasajeros abarrotan estaciones, transbordos por carretera muy limitados y se han activado cambios y cancelaciones sin coste. La vía 1 sigue sin fecha de reapertura.
Una avería en la catenaria de Adif entre Ourense y Santiago ha dejado este miércoles una veintena de trenes con retrasos de hasta diez horas. Tres trenes de Renfe resultaron dañados en sus pantógrafos, según fuentes de la compañía. La incidencia, que comenzó a las 10:35 horas, ha colapsado la movilidad ferroviaria en Galicia durante toda la jornada.
El fallo técnico que colapsó la mañana gallega
El origen del fallo se sitúa en la catenaria, el sistema de alimentación eléctrica que suministra energía a los trenes a través de los pantógrafos. Adif aún investiga lo ocurrido, pero fuentes de Renfe apuntan a un elemento defectuoso que habría dañado los captadores de corriente de al menos dos trenes Avlo y un Avant. El tren directo Madrid-Chamartín-Santiago de Compostela, que se vio directamente afectado, todavía no ha podido ser retirado.
Para actuar sobre la vía 1, que es la afectada, ha sido necesario cortar la tensión, lo que complica y alarga las labores de reparación. Por el momento, la circulación se mantiene por la vía 2, aunque con limitaciones y retrasos acumulados. Adif no ha facilitado una previsión de cuándo se podrá recuperar la circulación normal.
Pasajeros sin información y estaciones abarrotadas
La incidencia ha afectado a un total de 20 trenes que cubrían el trayecto entre Ourense y Santiago, incluyendo frecuencias que enlazan la capital gallega con Vigo y con distintos puntos de la red de alta velocidad hacia Madrid. Renfe ha intentado reubicar a los viajeros y organizar transbordos por carretera, pero la falta de disponibilidad de autobuses ha dificultado la operación.
En paralelo, la operadora ha habilitado cambios y cancelaciones sin coste para los billetes afectados, una medida que los pasajeros pueden gestionar a través de la web de Renfe o en las máquinas de autoventa de las estaciones. Sin embargo, las quejas por la escasa información presencial se repiten en andenes abarrotados de Ourense y Santiago.
La mayoría de los trenes afectados tiene retrasos superiores a cuatro horas, y en algunos casos se han alcanzado las diez horas de demora. La estampa es la de un caos ferroviario en pleno miércoles laborable, con viajeros que han perdido conexiones y compromisos profesionales.
Hasta que Adif no restablezca la vía 1, los retrasos en el corredor gallego se acumularán, y con el fin de semana a las puertas.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto de esta avería trasciende la anécdota técnica. La alta velocidad gallega —un corredor estratégico tanto para desplazamientos internos como para la conexión con la Meseta— vuelve a mostrar su vulnerabilidad ante incidencias en la infraestructura. En esta ocasión, la rotura de la catenaria ha dejado inservibles tres composiciones, todas ellas de trenes de última generación, y ha revelado la dificultad para desplegar planes alternativos de transporte por carretera cuando la demanda es masiva e imprevista.
La zona cero de la crisis se sitúa entre Ourense y O Irixo, un tramo de vía única en muchos puntos y de difícil acceso para las brigadas de mantenimiento. Adif ha priorizado la seguridad cortando la tensión, pero la comunicación con los viajeros —tarea compartida con Renfe— ha sido deficiente. Mientras tanto, los transbordos en autobús han sido insuficientes, lo que ha dejado a cientos de pasajeros varados durante horas.
El dato que resume la jornada es la veintena de trenes afectados y los tiempos de espera que han llegado a multiplicar por seis o siete la duración habitual del trayecto. Sirve como recordatorio de que la fiabilidad del servicio no solo depende de los trenes, sino de una infraestructura que envejece y de unos protocolos de contingencia que, en momentos de alta demanda, se muestran insuficientes. La siguiente cita en el calendario es la comunicación oficial de Adif sobre el restablecimiento total de la vía, un dato que los viajeros esperan con urgencia.





