La inteligencia artificial ha dejado de ser una herramienta experimental para convertirse en un recurso habitual durante el proceso de compra online. España se sitúa a la cabeza de Europa en la adopción de estas tecnologías para buscar productos, comparar precios o resolver dudas antes de realizar una compra, según un estudio elaborado por el comparador de precios Idealo a partir de una encuesta realizada a más de 11.000 consumidores de seis países europeos.
El informe revela que el 76% de los consumidores españoles asegura haber utilizado de forma consciente herramientas de inteligencia artificial durante sus compras online, el porcentaje más elevado entre los mercados analizados. Además, el 67% afirma que prevé recurrir a estas aplicaciones con mayor frecuencia en el futuro, lo que refleja una consolidación de esta tecnología en los hábitos de consumo digitales.
La IA ha pasado en pocos meses de ser un apoyo ocasional a convertirse en un asistente habitual para millones de consumidores españoles, especialmente en aquellas decisiones de compra que requieren comparar características técnicas, encontrar mejores precios o interpretar opiniones de otros usuarios.
El estudio también muestra que el uso es especialmente intensivo. Un 46% de los encuestados afirma utilizar inteligencia artificial todos los días para cuestiones relacionadas con las compras por internet, mientras que un 19% asegura consultarla varias veces al día. Estos datos reflejan una integración cada vez mayor de herramientas como ChatGPT o Gemini en las rutinas digitales de los consumidores.
La inteligencia artificial ya influye en casi todas las fases de la compra
El papel de la inteligencia artificial va mucho más allá de resolver preguntas puntuales. Cada vez resulta más habitual utilizar estos asistentes para resumir especificaciones técnicas, comparar modelos similares, localizar promociones o recibir recomendaciones adaptadas a las necesidades de cada usuario.

Según la investigación de Idealo, ocho de cada diez españoles consideran útil que un asistente basado en IA explique las diferencias entre productos, compare alternativas o ayude a localizar el mejor precio disponible. Esta percepción explica el crecimiento sostenido de estas herramientas dentro del comercio electrónico y anticipa un cambio profundo en la forma en la que los consumidores buscan información antes de comprar.
La rapidez para procesar grandes cantidades de información y presentar comparativas sencillas se ha convertido en uno de los principales argumentos a favor de estas plataformas, especialmente en categorías como tecnología, electrodomésticos o pequeños aparatos para el hogar, donde las diferencias entre modelos pueden resultar complejas para el consumidor medio.
Las aplicaciones más utilizadas siguen siendo los grandes asistentes conversacionales. ChatGPT aparece como la herramienta más mencionada entre los usuarios españoles, con un 76% de reconocimiento, seguida por Gemini, utilizada por un 59% de los encuestados. El dato pone de manifiesto que la inteligencia artificial generativa ya forma parte del proceso habitual de búsqueda de información antes de realizar una compra.
Este comportamiento coincide con otras investigaciones publicadas durante los últimos meses. Un estudio del IESE Business School situaba en el 63% el porcentaje de compradores españoles que ya utilizan inteligencia artificial para buscar información, comparar opciones y encontrar ofertas antes de adquirir productos por internet. Sin embargo, ese mismo análisis subrayaba que la mayoría sigue considerando la IA una herramienta de apoyo y no un sustituto del criterio humano, ya que únicamente una pequeña parte estaría dispuesta a delegar completamente la decisión final de compra.
La confianza aumenta, aunque los consumidores mantienen el control
El crecimiento del uso de la inteligencia artificial no significa que exista una confianza ciega en sus recomendaciones. El estudio refleja que el 59% de los consumidores españoles confía total o mayoritariamente en las respuestas ofrecidas por estos sistemas, mientras que el resto mantiene una actitud más prudente y acostumbra a contrastar la información antes de tomar una decisión definitiva.

Los consumidores parecen haber encontrado un punto de equilibrio entre aprovechar la capacidad de análisis de la inteligencia artificial y mantener la supervisión humana durante el proceso de compra. La IA ayuda a filtrar información, ordenar alternativas y ahorrar tiempo, pero la decisión final continúa dependiendo del comprador.
La predisposición a confiar en estos asistentes también se refleja en otro dato significativo. El 48% de los españoles asegura que podría imaginarse realizando todo el proceso de compra, desde la búsqueda inicial hasta el pago, dentro de un asistente de inteligencia artificial. Aunque todavía no es una práctica mayoritaria, el porcentaje evidencia la rapidez con la que evolucionan las expectativas de los consumidores respecto a estas tecnologías.
Jovan Protić, consejero delegado de Idealo, considera que el verdadero valor de estas herramientas dependerá de la calidad de la información que proporcionen. En su opinión, el futuro del comercio impulsado por inteligencia artificial exigirá datos fiables sobre productos, precios y ofertas para garantizar que las recomendaciones generadas sean realmente útiles para los consumidores.
La comparación con otros mercados europeos también resulta significativa. Mientras que en Alemania y Austria persisten más reticencias sobre el valor añadido de estas herramientas y en Francia existe una actitud más cautelosa hacia su utilización durante el proceso de compra, España destaca por una adopción especialmente elevada y por una visión mayoritariamente positiva sobre su utilidad práctica. Italia comparte niveles similares de aceptación, aunque el estudio sitúa a España entre los países donde la IA está más integrada en las decisiones cotidianas de compra.
Todo apunta a que la inteligencia artificial dejará de ser un complemento para convertirse en una infraestructura habitual del comercio electrónico. La evolución de los asistentes conversacionales, el desarrollo de agentes capaces de comparar ofertas en tiempo real y la creciente familiaridad de los consumidores con estas tecnologías anticipan un escenario en el que comprar por internet será un proceso cada vez más automatizado, aunque todavía bajo la supervisión de los propios usuarios.





