La escalada de precios de la memoria DRAM ha puesto contra las cuerdas a Apple. Tras meses absorbiendo sobrecostes gracias al stock acumulado, los de Cupertino han visto cómo el encarecimiento de los chips obligaba a subir un 20 % el precio de iPad y Mac. Ahora, con el iPhone 18 y el rumoreado plegable en el horizonte, la compañía ha empezado a llamar a puertas hasta ahora impensables: las de la china CXMT, a pesar de figurar en la lista negra del Pentágono.
Claves de la operación
- Una crisis de memoria que se traduce en precios. La falta de chips DRAM ha encarecido los componentes: Apple ya ha aplicado subidas del 20 % en iPad y Mac, y el lanzamiento del iPhone 18 amenaza con trasladar ese coste al consumidor.
- La china CXMT como palanca de presión. Buscar acercamientos con ChangXin Memory Technologies le serviría a Apple para forzar a Samsung y SK Hynix a rebajar sus tarifas, según Bank of America.
- El veto estadounidense que lo complica. CXMT está en la lista de Compañías Militares Chinas del Pentágono, lo que restringe los negocios de las empresas estadounidenses. Apple presiona a Washington para obtener una exención.
El precio de la memoria asfixia los márgenes de Apple
La burbuja de la demanda de IA ha absorbido buena parte de la producción global de memoria, dejando al segmento de consumo sin suministro suficiente. Samsung, SK Hynix y Micron han priorizado los contratos con los grandes centros de datos, y los fabricantes de teléfonos y ordenadores sufren las consecuencias.
Apple, que durante meses capeó el temporal con inventarios adelantados, ya ha agotado ese colchón. Las subidas de precio en iPad y Mac no fueron un ajuste menor: fueron la admisión de que la crisis de la memoria había llegado a Cupertino. Y lo peor, según apuntan en esta redacción, es que la presión no ha hecho más que empezar.
Con los iPhone 18 Pro y un rumoreado plegable a punto de llegar, Apple no puede permitirse un terminal más caro en un mercado de alta gama que muestra signos de fatiga. De ahí que los movimientos recientes tengan tanto de necesidad como de estrategia.
Bank of America: ‘Es puro teatro para presionar a los coreanos’
La aproximación a CXMT (ChangXin Memory Technologies) ha sido interpretada por Bank of America como un movimiento de presión más que como una apuesta real. En un informe reciente, el banco estadounidense sostiene que los chips de memoria chinos actuales solo serían válidos para dispositivos modestos, como un hipotético iPhone 18e. Nunca para los modelos Pro, los iPad con procesador M o los Mac, que exigen las velocidades y densidades más altas.
En otras palabras, Apple estaría jugando la carta china para forzar a sus proveedores tradicionales a sentarse a negociar. “Todo esto es un teatrillo, una forma de ganar poder de negociación”, señala el informe, según ha podido saber esta cabecera. La lógica es aplastante: Apple puede ser un pez más pequeño que Nvidia en el mundo de los centros de datos, pero en la electrónica de consumo sigue siendo el gran tiburón.
Apple no puede permitirse un iPhone 18 más caro en plena ralentización del mercado de smartphones de alta gama.
La compañía compra decenas de millones de chips cada año, y cualquier amenaza de diversificación, por poco creíble que sea, obliga a los surcoreanos a repensar sus precios. De hecho, Bank of America defiende que es la primera vez que una gran tecnológica estadounidense utiliza a un fabricante chino sancionado como arma negociadora, aunque lo haga más en el terreno de la apariencia que en el de los pedidos firmes.
La realidad técnica, no obstante, respalda el escepticismo del banco. CXMT, fundada en 2016, ha progresado, pero aún está lejos de las memorias LPDDR5X que equiparán los iPhone 18 Pro. Sigue atada a nodos más maduros y volúmenes limitados. Por eso, hasta ahora ningún fabricante de smartphones de gama alta se ha atrevido a incluir sus chips en un producto insignia.
El equilibrio inestable de la cadena de suministro de Apple
Este episodio revela una dependencia peligrosa: el 90 % de la DRAM que monta Apple sale de fábricas surcoreanas. Es una concentración que recuerda a la que tuvo con los procesadores antes de apostar por TSMC. Ahora la memoria repite el guion, pero con un agravante político.
CXMT figura en la lista de Compañías Militares Chinas que maneja el Pentágono. Según consta en en el informe de Bank of America, Apple lleva meses presionando al Gobierno estadounidense para que le permita negociar sin exponerse a sanciones. Hasta ahora, la respuesta de Washington ha sido gélida.
Si la administración endureciera aún más las restricciones e impidiese cualquier comercio con CXMT, Apple se vería obligada a deshacer el acercamiento y regresar al monopolio coreano con la posición negociadora más débil. Sería, en la práctica, una derrota estratégica en toda regla.
Para los consumidores españoles, la traducción es simple: los precios de los próximos iPhone y Mac dependerán de quién gane este pulso silencioso. Si los surcoreanos consiguen mantener los tipos altos, la factura acabará llegando al lineal de las Apple Store. Si la jugada china, aunque sea teatro, surte efecto, el mercado de memoria podría relajar los precios justo a tiempo para la campaña navideña.
En esta redacción entendemos que la maniobra tiene más de farol que de cambio de proveedor, pero eso no le quita valor: la mera insinuación de un giro hacia China obliga a Samsung y SK Hynix a mover ficha. Y en un sector acostumbrado a márgenes milimétricos, esa ficha puede ahorrarle a Apple cientos de millones de dólares sin necesidad de cruzar ninguna línea roja.




