IAG acumula una revalorización del 17,5% en lo que va de 2026. Un rally que, sumado al empujón del último mes —del 14,7%—, coloca al holding de aerolíneas en zona de máximos y reaviva la eterna pregunta: ¿tiene sentido comprar ahora? Bernstein Research ha respondido esta mañana con un «sí, pero con matices», al reiterar su recomendación de sobreponderar con un precio objetivo que apenas deja margen de mejora.
La firma estadounidense, a través de su analista Alex Irving, mantiene su precio en los 5,615 euros por acción, un nivel que está prácticamente en línea con la cotización de cierre de ayer. Dicho de otro modo: el consenso compra la historia, pero no espera grandes alegrías a corto plazo. La recuperación del tráfico premium, con las cabinas de clase business llenas, es el motor que sostiene la tesis alcista, pero el mercado ya lo ha descontado casi por completo.
La fiebre premium como único argumento
Los analistas de Bernstein insisten en que las aerolíneas de red europeas están viendo una demanda extraordinaria en los segmentos de mayor margen. British Airways, la joya de la corona de IAG, mantiene la mayor cuota de mercado en cabinas premium entre las grandes compañías, mientras Air France-KLM acelera su expansión y Lufthansa trata de alcanzarlas con su producto Allegris. Todo apunta a que la inversión en asientos de alto valor añadido está dando frutos y que la tendencia no es coyuntural.
Sin embargo, depender de un solo factor siempre entraña riesgos. IAG ha corrido un 45% desde los mínimos de marzo, cuando se pagaba a 3,82 euros por título, y la acción ronda ahora los 5,54 euros, su nivel más alto del año. La pregunta que sobrevuela las mesas de inversión es si esa velocidad de crucero puede mantenerse sin que asome la fatiga.
El panel de expertos que sigue Reuters dibuja un escenario similar: doce firmas recomiendan comprar y solo una aconseja vender, con un precio objetivo medio de 5,83 euros. La cifra otorga un potencial del 5,27% desde el cierre del jueves, un margen que, sin ser despreciable, obliga a afinar mucho la entrada para no quedar atrapado en una corrección.
Un consenso casi unánime con un techo demasiado cerca
Más allá de la media, las disparidades son significativas. Oddo BHF fija los 6 euros como destino, lo que arroja un recorrido del 7,57%, una de las apuestas más optimistas del mercado. Pero, en el otro extremo, GVC Gaesco advierte de un potencial bajista del 5% y Baader Europe Alphavalue ve un descenso potencial del 4,27%. Es decir, ni siquiera dentro del club de «compra fuerte» hay unanimidad sobre si el vaso está medio lleno o a punto de derramarse.
El rally ha dejado poco margen para el error. Con un potencial inferior al 6%, cualquier tropiezo en los resultados del segundo trimestre podría desatar tomas de beneficios masivas.
En mi lectura, el mercado ha premiado con generosidad la disciplina financiera del grupo desde la pandemia y la vuelta a los beneficios, pero la cotización ha adelantado buena parte de las buenas noticias. El recorrido hasta los objetivos de los más alcistas se reduce cada día que el valor consolida por encima de los 5,50 euros sin un catalizador adicional que justifique una ruptura.

El análisis de Merca2: más recorrido, pero con los frenos puestos
La historia de IAG es potente: una aerolínea con cuota de mercado dominante en el segmento más rentable, generación de caja creciente y un entorno de tipos que, por ahora, no estrangula el consumo de viajes. La compañía ha sabido capitalizar la vuelta del viajero de negocios y del cliente de alto poder adquisitivo en un momento en que los competidores europeos aún luchan con sus reestructuraciones.
No obstante, el riesgo de concentración en un solo factor se agrava al mirar la evolución del precio del queroseno, que podría repuntar si la tensión geopolítica escala, y al calendario de huelgas que periódicamente afecta a las aerolíneas de red. El margen de seguridad se ha estrechado y, aunque los múltiplos siguen siendo razonables, ya no son un chollo. La acción cotiza cerca de 6 veces su beneficio operativo estimado para 2026, una ratio que, sin ser exigente, deja poco espacio para sorpresas positivas.
A mi juicio, la recomendación de compra de los analistas es sensata a largo plazo, pero el inversor que entre hoy debe ser consciente de que la mayor parte del trayecto ya se ha recorrido. Los catalizadores de corto plazo —resultados del segundo trimestre y revisión del guidance anual en septiembre— determinarán si el valor merece nuevos máximos o si toca devolver parte del terreno ganado.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: IAG cerró ayer, 3 de julio, en torno a los 5,54 euros, con una subida diaria del 1,2% y un acumulado anual del 17,5%. La acción cotiza en zona de resistencia técnica, tras haber superado los 5,50 euros a principios de semana.
Clave técnica: El RSI diario se sitúa en 72, en territorio de sobrecompra. La falta de un catalizador inmediato aumenta la probabilidad de una toma de beneficios hacia el soporte de los 5,00 euros, lo que supondría una corrección de alrededor del 10% desde niveles actuales.
Apunte macro: El crudo Brent ronda los 72 dólares por barril, lejos de los picos de 2025, lo que ha aliviado la presión sobre los costes operativos de IAG. Sin embargo, un repunte del precio del petróleo por encima de los 80 dólares podría erosionar los márgenes del segundo semestre y enfriar las previsiones más optimistas.




