Los ETFs de Solana registran $2,2 millones en entradas netas tras racha de salidas

La racha de salidas acumuló más de 2.700 millones de dólares en diez jornadas en todos los ETF cripto. El giro del 2 de julio coincidió con un rebote de SOL y la perspectiva de pausa de la Fed.

Los ETF spot de Solana captaron 2,2 millones de dólares en entradas netas el pasado 2 de julio, poniendo fin a una racha de diez días consecutivos de reembolsos que había marcado la peor fase de los productos cripto en Wall Street desde su lanzamiento. El dato, registrado en una jornada de fuerte rebote de los criptoactivos, sugiere un tímido pero significativo regreso del capital institucional a SOL.

El giro no fue exclusivo de Solana. Los ETF de bitcoin al contado atrajeron 221,72 millones de dólares, mientras que los de ether sumaron 29,08 millones. Hyperliquid (HYPE) añadió 2,24 millones y solo los productos vinculados a XRP registraron salidas, con 6,55 millones de dólares. En conjunto, el parón de las ventas institucionales puso fin a una sangría que, según datos de SoSoValue, había restado más de 2.700 millones de dólares al patrimonio de estos fondos en las diez jornadas anteriores.

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Solana, que arrastraba un goteo similar de reembolsos, fue uno de los grandes beneficiados del cambio de humor. Aunque los 2,2 millones de dólares resultan modestos frente a los flujos de bitcoin, la ruptura de la dinámica negativa envía un mensaje claro: los inversores profesionales han dejado de reducir posiciones en el activo.

El giro del 2 de julio: ¿se acabaron las salidas?

El vuelco en los flujos de capital se produjo en un contexto macroeconómico que volvió a ser favorable para los activos de riesgo. La comparecencia del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en la que afirmó que “los riesgos de inflación han disminuido”, y un pésimo dato de empleo —solo 57.000 nuevos puestos, la mitad de lo esperado— apagaron las expectativas de nuevas subidas de tipos de interés. La probabilidad de un alza en la reunión de julio se desplomó del 28,9% al 17,6% en 24 horas, según la herramienta CME FedWatch.

Esa relajación monetaria disparó a bitcoin hasta superar los 62.000 dólares intradía, y con él a SOL, que recuperó terreno después de varias semanas de caídas. Los ETF, que en junio habían sufrido la peor hemorragia de su historia —4.500 millones de dólares en el caso de los de bitcoin, de los cuales 3.550 millones correspondieron al iShares Bitcoin Trust de BlackRock—, se convirtieron de repente en el vehículo elegido por los institucionales para volver a exponerse al mercado cripto.

Los números de la propia red de Solana respaldan esa lectura. A pesar de que el precio de SOL cayó desde los 150 dólares de enero hasta rozar los 50 en mayo —un desplome que arrastró también a los ETF—, la actividad on-chain se mantuvo robusta y las transacciones diarias siguieron superando los 40 millones, según los paneles de Solana Beach. En otras palabras, los usuarios no han abandonado la red, aunque los especuladores de corto plazo hayan huido.

Por qué los inversores institucionales cambian de opinión

Con los tipos de interés aparentemente estables y el temor a un endurecimiento monetario desvaneciéndose, el apetito por el riesgo regresó a las mesas de operaciones. Solana, como criptoactivo de alta beta, suele amplificar los movimientos del mercado: cuando bitcoin sube, SOL tiende a subir más. El capital que había huido de los ETF en junio, en busca de refugio en bonos y efectivo, encontró de nuevo atractivo en un activo que se había abaratado sensiblemente.

Además, los gestores de fondos empiezan a ver en Solana una alternativa real a Ethereum para la exposición a contratos inteligentes. La red procesa miles de transacciones por segundo con comisiones ínfimas, y su ecosistema de DePIN —desde Helium hasta Render— está generando ingresos tangibles. Ese argumento fundamental, ignorado durante la corrección, vuelve a la palestra cuando las condiciones de liquidez mejoran.

SOL ETF spot

Lo que este flujo institucional significa para Solana a medio plazo

Analizar una única jornada de entradas es siempre arriesgado, pero el contexto manda. La ruptura de una racha de diez días de reembolsos sugiere que la presión vendedora de los fondos cotizados se ha agotado. Para Solana, que ha sufrido más que otros ecosistemas la resaca especulativa de las memecoins y las dudas sobre la estabilidad de su red, este cambio de sesgo puede ser el preludio de una acumulación más sostenida.

No obstante, la cautela es obligada. Los 2,2 millones de dólares de ayer no son suficientes para hablar de un giro estructural. El comportamiento de los ETF de SOL en los próximos días será determinante: un segundo y tercer día de flujos positivos afianzarían la tesis de que los inversores a largo plazo están comprando en la corrección. En cambio, una recaída en las salidas devolvería el foco a los riesgos inherentes de Solana, desde la concentración del staking en unos pocos validadores hasta la posibilidad de nuevas paradas de red, aunque el despliegue del cliente Firedancer haya mitigado ese temor.

La vuelta del capital institucional, aunque sea modesta, rompe una dinámica de diez días de salidas que ya pesaba sobre el precio de SOL.

En mi opinión, el factor más potente para que SOL mantenga el favor de los institucionales no es el flujo diario, sino la solidez con la que su ecosistema DeFi y sus proyectos DePIN están generando ingresos reales. Cada vez son más las voces en Wall Street que empiezan a medir el valor de Solana por sus fundamentos on-chain, no solo por su precio. Si esa tendencia se consolida, el episodio de salidas de junio podría leerse como una simple purga de posiciones cortoplacistas antes de la siguiente fase de adopción.

Mientras tanto, los 2,2 millones de dólares del 2 de julio serán un dato más en el historial. Lo relevante será si, a la vuelta de unas semanas, el saldo mensual de julio cierra en positivo por primera vez desde mayo. Ese sí sería un titular.


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