Digi Communications, la matriz rumana del operador de telecomunicaciones Digi, ha aprobado un incremento considerable de las retribuciones de su cúpula directiva y la eliminación del límite del 500% sobre el sueldo base para los incentivos en acciones, según la documentación remitida a la Bolsa de Bucarest. La medida, ratificada en la junta general del pasado 29 de junio, se produce en plena cuenta atrás para la salida a Bolsa de Digi Spain, respaldada por una inversión de 100 millones de euros del grupo Mayoral (familia Domínguez de la Maza).
El estirón salarial en la cúpula: el CEO español cobra 2,64 millones
El desembolso conjunto en salarios del consejo de administración de Digi Communications creció un 28% en 2025 hasta alcanzar los 5,9 millones de euros, un volumen que contrasta con las pérdidas netas consolidadas antes de impuestos de 33 millones registradas por el grupo. Al mismo tiempo, el dividendo bruto se ha congelado en 0,50 leus rumanos (0,095 euros) por acción, con un coste total de 27,7 millones de euros con cargo al ejercicio 2025.
La compañía atribuye este repunte al peso creciente de los incentivos ligados al capital y los planes de opciones sobre acciones, no a subidas en los sueldos fijos. De hecho, la nueva política de remuneraciones elimina el tope del 500% para las retribuciones variables en acciones —las opciones quedan excluidas del cálculo— con el argumento de que es necesario para competir por talento directivo en el sector europeo, donde los salarios fijos de Digi se sitúan por debajo de la media.
Los directivos mejor pagados
El mayor beneficiario de esta estrategia es Marius Varzaru, consejero delegado de Digi en España y no ejecutivo de la matriz, con una remuneración total de 2,64 millones de euros. De esa cifra, 2,29 millones (el 87%) corresponden a retribución variable ligada a planes de opciones por la creación de valor en el mercado español. Le sigue el CEO global, Serghei Bulgac, que elevó sus ingresos un 48% hasta los 1,39 millones, de los cuales más de un millón procede de incentivos. El director ejecutivo Valentin Popoviciu alcanzó 1,14 millones (+32%), con 774.000 euros en variable. En el extremo opuesto, el fundador y presidente, Zoltán Teszári, mantiene un salario fijo de 214.297 euros.
| Cargo | Directivo | Remuneración total (€) | % Variable | Incremento interanual |
|---|---|---|---|---|
| CEO España / Consejero matriz | Marius Varzaru | 2,64 millones | 87% | — |
| CEO global | Serghei Bulgac | 1,39 millones | 74% | +48% |
| Director ejecutivo | Valentin Popoviciu | 1,14 millones | 68% | +32% |
Para el programa de incentivos de 2026, Digi ya ha asignado 140.000 opciones condicionales con un valor de mercado de 1,60 millones de euros: 80.000 para Bulgac (915.000 euros) y 60.000 para Popoviciu (686.000 euros), sujetas a un año de retención y objetivos de rendimiento.
Un consejo reformateado para cumplir con la CNMV
En paralelo al baile de cifras retributivas, Digi Spain ha remodelado su gobierno corporativo con la incorporación de Virginia Arce Peralta como nueva consejera independiente coordinadora, según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Arce, vicepresidenta y consejera coordinadora de Indra, fue previamente socia responsable del sector TMT en PwC, donde lideró la auditoría global de Telefónica entre 2017 y 2022. Su misión: presidir la futura Comisión de Auditoría de la filial de cara a la cotización pública.
Con este nombramiento, el consejo de administración de Digi Spain suma seis miembros, de los cuales tres poseen la condición de independientes (Arce, José Manuel Arnaiz de Castro y Carlos Robles García), alcanzando el umbral mínimo del 50% exigido por el código de buen gobierno de la CNMV. No obstante, la representación femenina apenas llega al 16%, muy lejos del 40% que marca la Ley de Representación Paritaria. La compañía deberá designar al menos dos consejeras adicionales antes de la salida a Bolsa. Además, el vehículo Global Portfolio Investments, de la familia Domínguez de la Maza, podría reclamar un puesto dominical tras comprometer 100 millones de euros en la OPV, lo que alteraría el actual equilibrio de poderes.

La asfixia de talento directivo en las telecos europeas fuerza a Digi a disparar los incentivos, aunque el coste político con los minoritarios queda a la vista.
Minoritarios en contra y un dividendo congelado
El paquete retributivo cosechó el respaldo masivo en la junta, que reunió al 97,38% del capital con derecho a voto, pero concentró un fuerte rechazo entre los accionistas de Clase B, que agrupan la base minoritaria. El informe anual de remuneraciones y la modificación de la política de incentivos registraron 32,9 millones de votos en contra, lo que supone cerca del 60% de los votos emitidos por los titulares de Clase B, aunque solo el 1,77% del capital total. El dividendo congelado a 0,095 euros por acción tampoco ayuda a calmar las críticas.
La junta también aprobó un programa de recompra de hasta 10 millones de acciones de Clase B con vigencia hasta diciembre de 2027 y prorrogó 18 meses la facultad del consejo para emitir títulos de esta clase destinados al Plan de Opciones, con un límite del 10% del capital en circulación. Estas palancas, pensadas para dotar de munición al plan de incentivos, reflejan la voluntad de la cúpula de blindar su capacidad retributiva antes de que el escrutinio del mercado se intensifique con la cotización.
La OPV como punto de inflexión: ¿preparado para el escrutinio del inversor?
La secuencia de decisiones expone una jugada clara: Digi necesita un equipo directivo de primer nivel para afrontar su debut en el parqué, y está dispuesta a pagarlo, incluso a costa de tensionar a su base minoritaria rumana y congelar el retorno al accionista. Las cifras recuerdan a los movimientos que realizaron otras telecos europeas —como Vodafone o Orange— antes de aterrizar en nuevos mercados, donde la guerra por los perfiles con experiencia internacional eleva las facturas salariales.
Ahora bien, la operadora llega a la OPV con una cuenta de resultados consolidada en pérdidas antes de impuestos. Los inversores institucionales que analicen el folleto valorarán si la estructura de incentivos está alineada con la creación de valor a largo plazo o si, por el contrario, la generosidad variable desacopla la retribución de la marcha real del negocio. La todavía baja representación femenina y la posible entrada de un consejero dominical de la familia Domínguez de la Maza añaden capas de complejidad a un gobierno corporativo que, aunque cumple ya con el código de la CNMV, aún deberá demostrar su madurez ante los futuros minoritarios españoles.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El avance del folleto de la OPV y la fecha definitiva del debut bursátil, así como si Global Portfolio Investments reclama un puesto en el consejo.
- Reacción del valor: El mercado aún no descuenta prima por la OPV; cualquier retraso o sorpresa negativa en los incentivos podría enfriar el apetito inversor.
- Precedente sectorial: Operadores como MÁSMÓVIL o Lyntia aplicaron esquemas de retribución flexible en sus propias salidas a Bolsa, con resultados dispares en la evolución posterior de la acción.




