Iberdrola ha ratificado este jueves el reparto de 4.500 millones de euros entre sus accionistas mediante un dividendo complementario de 0,425 euros por acción, una cifra que consolida a la eléctrica como uno de los mayores pagadores del Ibex 35 y que supone un incremento del 12% sobre la retribución del año anterior.
El dividendo complementario y la retribución total con cargo a 2025
El pago anunciado forma parte de la política de retribución flexible (scrip dividend) que Iberdrola mantiene desde hace más de una década. Con cargo al ejercicio 2025, la retribución total al accionista se eleva a 0,685 euros brutos por acción, lo que equivale a un desembolso global de 4.500 millones de euros. De esa cantidad, 0,26 euros corresponden al dividendo a cuenta abonado en enero y los 0,425 euros actuales completan la remuneración anual.
En la práctica, los accionistas recibirán 0,427 euros por título durante el mes de julio, ya que al complementario de 0,425 euros se suma un dividendo de ajuste de 0,002 euros brutos para cuadrar el reparto con las acciones nuevas procedentes de la ampliación de capital liberada que la compañía ejecuta en paralelo.
Según el comunicado oficial remitido por la empresa, el número de derechos necesarios para recibir una acción nueva es de 50, y el dividendo de ajuste de 0,002 euros se abonará a todos los accionistas con independencia de la alternativa que elijan entre las tres disponibles: recibir acciones liberadas, cobrar el efectivo o vender los derechos de asignación gratuita en el mercado.
La cifra global de 4.500 millones de euros contrasta con los aproximadamente 4.018 millones abonados con cargo a 2024, lo que representa un crecimiento del 12% interanual que la compañía atribuye a la evolución del beneficio y del flujo de caja operativo. Este incremento sitúa a Iberdrola muy por delante de otras utilities europeas como Enel o Engie, cuyas políticas de retribución han sido más conservadoras en el actual ciclo de tipos.
Calendario y opciones para el accionista
El road show del dividendo complementario arranca con un calendario muy concentrado en el mes de julio. El 3 de julio es el último día en el que las acciones se negocian con derecho a participar en el sistema de dividendo (cum-date). A partir del 6 de julio (fecha ex-date) los títulos ya cotizan sin ese derecho y comienzan los periodos de negociación de los derechos de asignación gratuita y el plazo común de elección, que finalizarán el 24 de julio.
Las tres alternativas que el accionista puede combinar a su conveniencia son las siguientes:
- Recibir acciones nuevas de forma gratuita, sin retención fiscal inmediata, lo que diluye ligeramente el beneficio por acción pero permite reinvertir el dividendo sin coste.
- Cobrar el dividendo en efectivo —0,427 euros por título—, una opción que la mayoría de los inversores institucionales y minoritarios suelen elegir porque genera liquidez inmediata.
- Vender los derechos de asignación gratuita en el mercado, una alternativa híbrida que permite monetizar el derecho sin esperar al pago en efectivo tradicional.
El 27 de julio se procederá al pago del dividendo complementario y del dividendo de ajuste. Un día antes, el 26 de julio, se habrá cerrado el periodo de negociación de derechos y la compañía comunicará el número definitivo de acciones nuevas emitidas. Finalmente, el 29 de julio está previsto que arranque la contratación ordinaria de esos nuevos títulos en el Mercado Continuo español.

Los 4.500 millones que Iberdrola destina a remunerar al accionista este año son la cifra más alta de su historia y un 12% superiores a los del ejercicio anterior.
Un dividendo que anticipa el compromiso de la hoja de ruta hasta 2026
La ratificación del complementario no solo cierra la retribución con cargo a 2025, sino que adelanta el suelo que la propia compañía se había fijado en su plan estratégico. Iberdrola se había comprometido a establecer un dividendo de entre 0,61 y 0,66 euros por acción para el año 2026, y los 0,685 euros actuales —aunque corresponden al ejercicio 2025— pulverizan esa horquilla antes de tiempo.
Este mensaje tiene un destinatario muy concreto: los grandes fondos institucionales que sostienen el free float de la eléctrica. BlackRock, Vanguard y Norges Bank figuran entre los principales accionistas de la compañía y la previsibilidad del dividendo es una variable crítica en sus modelos de valoración. El hecho de que Iberdrola pague un dividendo flexible, pero con opción de efectivo siempre garantizada, reduce la volatilidad del valor en torno a las fechas de reparto y envía una señal de solidez financiera que pocas utilities europeas pueden igualar.
En el contexto del Ibex 35, la rentabilidad por dividendo de Iberdrola ronda el 4,5% al precio actual de cotización, un nivel que solo superan Endesa (cerca del 6%) y Enagás (por encima del 8%), aunque con estructuras de negocio menos diversificadas. La diferencia con Naturgy y Repsol se ha estrechado en los últimos trimestres, pero la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán mantiene una ventaja competitiva clave: el 80% del beneficio procede de negocios regulados o con contratos a largo plazo, lo que otorga una visibilidad de caja de la que carecen sus rivales.
Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El grado de aceptación de la opción en efectivo frente a la de acciones. Si un porcentaje elevado de accionistas elige títulos, la dilución podría presionar el beneficio por acción en 2026.
- Reacción del valor: Históricamente, Iberdrola corrige ligeramente en la semana posterior al ex-date por el ajuste técnico del dividendo, pero la tendencia de fondo sigue siendo alcista mientras el flujo de caja operativo se mantenga por encima de los 11.000 millones de euros.
- Precedente sectorial: Enel y Engie han optado por subidas de dividendo más moderadas este año, lo que refuerza la posición de Iberdrola como la utility europea con mayor crecimiento de la retribución al accionista en el trienio 2024-2026.




