Volkswagen prepara una reestructuración histórica con hasta 100.000 despidos, cierre de plantas y venta de activos

La principal incertidumbre ya no es la necesidad de la reestructuración sino la capacidad de la compañía para implementarla con éxito.

Volkswagen está priorizando la mejora de la rentabilidad sobre el crecimiento, mediante un plan agresivo de reducción de costes, racionalización de activos y adaptación de su estructura industrial a un mercado europeo más débil y a una competencia china cada vez más intensa.

La principal incertidumbre ya no es la necesidad de la reestructuración —en la que todos los analistas coinciden— sino la capacidad de la compañía para implementarla con éxito.

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Hemos revisado Volkswagen de la mano de los analistas de Bankinter, Citigroup, RBC Capital Markets y AlphaValue y percibimos que los cuatro informes convergen en la siguiente tesis:

  • Volkswagen afronta una crisis estructural, no simplemente un bache coyuntural.
  • La pérdida de competitividad frente a China y la presión sobre la rentabilidad obligan a una reestructuración sin precedentes.
  • La empresa necesita reducir costes, capacidad productiva e inversiones para proteger sus márgenes.
  • La venta de activos (como Everllence) se interpreta como una forma de financiar esa transformación.
  • Aunque las medidas son valoradas positivamente por el mercado porque muestran mayor disciplina financiera, persisten dudas sobre si Volkswagen será capaz de ejecutarlas, especialmente por la oposición sindical y política.

Volkswagen no puede salvar sola a la industria europea del automóvil: recorte de previsiones y nuevo precio objetivo de 94 euros

Bankinter y RBC sobre Volkswagen

Esther Gutiérrez de la Torre, tiene sobre Volkswagen una recomendación de Vender en base a un precio objetivo de 89,2 euros. En su nota a clientes, señala que “no hay ninguna confirmación por parte de Volkswagen, pero la toma de medidas de eficiencia no resultaría sorprendente en el contexto actual. La situación operativa que atraviesa la Compañía es compleja. Las entregas en China siguen cayendo a tasas elevadas (-15% en el primer trimestre) y no descontamos una estabilización firme en próximos meses”.

“Mientras tanto, añade, la competencia en Europa continúa siendo elevada. La sobrecapacidad en China lleva a los fabricantes locales a seguir dirigiendo su producción hacia Europa en un escenario en el que su acceso a EE.UU. sigue cerrado. Todo ello sin olvidar el freno que los aranceles americanos suponen para las ventas en el país (-13% en el primer trimestre). Los márgenes permanecen bajo presión (margen EBIT 1T 2026 3,3%) y no identificamos catalizadores relevantes a corto plazo. Por eso tiene sentido tratar de reducir costes y dimensión, pero un recorte tan significativo (15% aproximadamente de la plantilla) será difícil de acordar con los sindicatos.”

Volkswagen Audi A6L. Imagen: Volkswagen
Volkswagen Audi A6L. Imagen: Volkswagen

Por otro lado, Tom Narayan, de RBC Capital Markets, recomienda Sobre ponderar Volkswagen con un precio objetivo de 131,0 euros. Narayan explica que han recibido algunas preguntas recurrentes por parte de los inversores, entre ellas:

¿Cuál es el valor empresarial de la operación? ¿Y tiene alguna repercusión fiscal? Estimamos que Bain podría añadir unos 3.000 millones de euros en deuda, lo que elevaría el valor empresarial total de la operación a unos 10.000 millones de euros. Según la legislación fiscal alemana, las plusvalías por la enajenación de acciones por parte de una sociedad están exentas en un 95 % en virtud del artículo 8b de la Ley alemana del Impuesto sobre Sociedades (KStG), y solo el 5 % de la plusvalía está sujeto al tipo impositivo combinado del impuesto de sociedades y del impuesto sobre actividades económicas, lo que da lugar a un tipo impositivo efectivo reducido.

Volkswagen es la automovilística más perjudicada por los aranceles adicionales de EE.UU.

Dado que la operación de Everllence se estructura como una venta de acciones, creemos que Volkswagen probablemente se beneficiaría de esta exención, lo que significa que la plusvalía de unos 4 000 millones de euros sobre el valor contable quedaría en gran medida exenta del impuesto de sociedades alemán.

¿Cómo asignará la empresa los ingresos obtenidos? La asignación de capital sigue siendo incierta. Suponiendo que las repercusiones fiscales de la venta sean insignificantes y que el objetivo sea una ratio de reparto de dividendos de alrededor del 30 %, podríamos prever un dividendo potencial de 1.200 millones de euros para los accionistas a finales de 2026 o principios de 2027.

Dicho esto, aunque una distribución a los accionistas sería bien recibida, la empresa está llevando a cabo al mismo tiempo una importante reestructuración (hoy se han anunciado 100.000 recortes de empleo en Alemania), lo que podría absorber una parte de los ingresos. Además, creemos que la empresa podría dar prioridad a la reinversión en el negocio y al fortalecimiento del balance frente a la devolución de capital a corto plazo.

¿Por qué no vender el 100 % de su participación en Everllence? La participación del 49 % que conserva VW supone una interesante estrategia de flexibilidad: la operación respaldada por Bain Capital podría tener un horizonte de salida definido mediante una salida a bolsa, lo que daría a VW la posibilidad de participar en la creación de valor futura. Además, la exposición de Everllence a mercados finales de alto crecimiento —en particular, los centros de datos a través de sus soluciones energéticas— podría convertir una futura salida a bolsa en un acontecimiento muy atractivo.

AlphaValue y Citigroup sobre Volkswagen

La firma francesa AplhaValue señala que, de confirmarse, esta reestructuración sería una excelente noticia. No solo en lo que respecta a los costes, sino, lo que es más importante, en cuanto a la percepción de que el grupo es capaz de gestionar su base de costes en Alemania.

Sin embargo, seguimos mostrándonos escépticos respecto a que el grupo pueda realmente hacerlo, sobre todo debido al poder de los sindicatos alemanes y al compromiso de Oliver Blume.

En cualquier caso, este tipo de rumores o informaciones no hacen más que poner de relieve la situación tan difícil en la que se encuentran los fabricantes de automóviles occidentales. La competencia procedente de China se está intensificando (con productos posiblemente mejores y una necesidad creciente de exportar masivamente para compensar la desaceleración del mercado chino), mientras que la normativa europea sigue siendo desfavorable para los fabricantes de automóviles europeos, al imponer cambios muy drásticos a un ritmo insostenible.

Esto significa que la única salida para los fabricantes de automóviles será reducir su capacidad de producción en consonancia con su pérdida de cuota de mercado. Hasta ahora, se consideraba que Volkswagen era incapaz de hacerlo. Si esa percepción cambia, Volkswagen volvería a ser una opción de inversión potencial. Pero, en nuestra opinión, aún es demasiado pronto para asumir ese riesgo.

Volkswagen ID.Unix 08 Imagen: Grupo Volkswagen
Volkswagen ID.Unix 08 Imagen: Grupo Volkswagen

Por último, Harald Hendrikse de Citigroup, se pregunta si tiene sentido escindir la marca Volkswagen. Teniendo en cuenta que el 75% de Porsche vale unos 30.000 millones de euros y el 87% de Traton unos 15.000 millones de euros a precios actuales, además de unos 45.000 millones de euros en capital de Financial Services y muchas otras inversiones, Volkswagen podría potencialmente obtener un valor varias veces superior a su capitalización bursátil actual. Es evidente que Volkswagen se está centrando cada vez más en ello.

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Creemos que la idea de escindir el núcleo de Volkswagen («banco malo») podría acelerar el proceso y dejar a una nueva sociedad de cartera menos dependiente de la política industrial de la UE y China, de la geopolítica y de la debilidad económica a largo plazo de la UE. Las reducciones de costes anunciadas, partiendo de una base baja, también podrían, obviamente, generar una dinámica positiva en los beneficios de cara al ejercicio fiscal 2030, especialmente si asumimos que mejoran los factores favorables de la política de la UE («Made in EU» y/o emisiones de CO₂ de la flota).

No obstante, aunque esto podría respaldar la baja valoración actual, creemos que los inversores esperarán a ver resultados positivos antes de volver a invertir.


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