Las tensiones entre Washington y Tel Aviv se recrudecen. Según los expertos de Negocios TV, la política exterior de Israel está lastrando las posibilidades de Donald Trump de regresar a la Casa Blanca. La guerra contra Irán, impulsada por los intereses israelíes, ha revuelto a la base del movimiento MAGA, originalmente contraria a las intervenciones militares.
El movimiento MAGA contra las aventuras exteriores
El analista José Luis recordó que el movimiento Make America Great Again era «los cimientos más seguros del electorado republicano desde el reaganismo». Aquella base popular, explica, siempre fue contraria al intervencionismo que asociaba con el gran capital. Sin embargo, la administración Trump ha roto con ese legado al alinearse con los planes de Israel y lanzar ataques contra Irán. «Lo que ha sido una sorpresa es ver a Trump aplicar el programa belicista que siempre defendió el Partido Demócrata», subrayó.
El descontento electoral y la factura para los contribuyentes
José Manjón, también de Negocios TV, puso el acento en el coste económico de esta aventura. «La guerra de los 40 días y el apoyo a Israel cuestan una barbaridad de dinero que sale de los bolsillos de los contribuyentes norteamericanos», afirmó. Según su análisis, esta política exterior ha resultado muy erosiva para un partido que se apoyaba en un electorado con vocación neoaislacionista. El malestar no solo se palpa en los sectores conservadores: también en la izquierda crece el rechazo a la subordinación de los intereses estratégicos de Estados Unidos a Tel Aviv.
J.D. Vance, el heredero que necesita enfriar la relación con Israel
Los analistas identificaron la figura de J.D. Vance, converso al catolicismo y cercano al movimiento MAGA, como un actor clave. Vance aspira a ser el «príncipe heredero» del trumpismo y sabe que necesita mantener unificada a la base republicana. Para ello, no puede permitir que la guerra desgaste aún más las lealtades de los votantes. De ahí el progresivo distanciamiento de figuras como Vance respecto a Israel, que también se ve reforzado por las críticas internas de sectores cristianos no fundamentalistas y del mundo católico, más abiertos y preocupados por la desaparición de las comunidades cristianas en Oriente Medio.
Israel no está parando de meter a Estados Unidos en problemas y eso va a costarle las elecciones a Trump.
— José Manjón, analista de Negocios TV
Un giro improbable pero que cala en las urnas
A pesar de estos movimientos, los expertos mostraron escepticismo sobre una ruptura real. «Con el poder que tiene la comunidad israelí en Estados Unidos no se va a mover nada sin su permiso», ironizó Manjón. Sin embargo, reconocieron un cambio generacional significativo: «De 50 años para abajo, mayoritariamente son partidarios de distanciarse de Israel», apuntó otro analista citando encuestas recientes. La erosión del apoyo incondicional empieza a ser un dato electoral que ningún candidato puede ignorar.
El memorandum de entendimiento: la salida de Oriente Medio que enfrenta a Trump con Tel Aviv
Los expertos también señalaron que la posible firma de un memorándum de entendimiento entre Estados Unidos y las potencias regionales podría crear las condiciones para una retirada ordenada de Oriente Medio, cumpliendo así con las promesas del MAGA. No obstante, aplicarlo significaría decir «no» a Israel y chocar frontalmente con los intereses del gobierno de Netanyahu. «Si ese memorandum se va a aplicar, va a tener que ser enfrentándose a esos gobiernos», explicaron.
Además, esta salida encajaría con la necesidad estratégica de Washington de girar hacia un acuerdo tripartito con China y Rusia. Según los analistas de Negocios TV, una vez eliminado el obstáculo de Irán, Estados Unidos tendría las manos libres para avanzar hacia un mundo multipolar por la vía de la paz, aunque el escollo europeo seguiría por resolver.
El contexto histórico no ayuda a Trump: en 2016 Hillary Clinton ya prometía que su primera medida como presidenta sería declarar la guerra a Irán. Ahora, el republicano ha ejecutado ese mismo plan demócrata, lo que fractura la lealtad de su base más fiel y abre una brecha generacional difícil de suturar. Si las encuestas se consolidan y el hastío con la factura exterior crece, el trumpismo podría encontrarse en 2028 con un partido dividido y una herencia electoral envenenada.
Mientras las encuestas siguen mostrando un desgaste en el apoyo a Israel, la pregunta es si Trump será capaz de reconciliarse con su base sin romper con un aliado estratégico. Por ahora, la sombra de Oriente Medio se alarga sobre su campaña.
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