Los cinco grandes de Europa sellan en Berlín el refuerzo del pilar europeo de la OTAN antes de la cumbre de Ankara

Los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia acuerdan incrementar las contribuciones a la disuasión de la OTAN y garantizar financiación a Ucrania. Lo hacen ante el anuncio de Washington de retirar activos estratégicos y reducir soldados en Alemania.

Los líderes de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia —el grupo E5— se han reunido esta mañana en Berlín para firmar una declaración conjunta que refuerza el pilar europeo de la OTAN. He analizado el documento y las comparecencias posteriores, y la señal es inequívoca: Europa está dispuesta a asumir más responsabilidad en su propia defensa, sin abandonar la complementariedad con Estados Unidos.

El encuentro, en el que participó virtualmente el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, desde Washington, se produce en un clima de máxima tensión transatlántica. Donald Trump ha reiterado esta semana sus críticas a aliados como Alemania e Italia —calificándolos de ‘muy malos’— y ha amenazado con retirar activos estratégicos y reducir soldados estadounidenses en suelo europeo. De hecho, ya se ha comunicado la decisión de recortar la disponibilidad de algunos medios clave en caso de conflicto y de revisar la presencia militar en bases de Alemania, redirigiendo recursos hacia Asia.

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Compromisos concretos: más dinero, más industria y apoyo firme a Kiev

La declaración conjunta de los cinco mandatarios —Friedrich Merz, Emmanuel Macron, Giorgia Meloni, Keir Starmer y Donald Tusk— incluye tres vectores específicos:

  • Aumentar las contribuciones a las actividades de disuasión de la OTAN para responder ‘a la amenaza más grave y directa procedente de Rusia’.
  • Reforzar la cooperación industrial en defensa, abriendo la puerta a proyectos conjuntos europeos y a una mayor integración de las cadenas de suministro militar.
  • Mantener una ayuda militar sustancial a Ucrania, con un compromiso de financiación firme que Merz ha detallado: ‘Queremos enviar en Ankara una señal clara de apoyo a Ucrania. El Gobierno alemán propone que, como aliados europeos, ofrezcamos a Kiev un firme compromiso de financiación.

Estas líneas se presentan como la base sobre la que los líderes quieren construir la cumbre de la OTAN que se celebrará en julio en Ankara. De hecho, Merz ya ha informado al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y a otros socios del resultado de la reunión.

Europa debe asumir sus propias responsabilidades en materia de defensa y seguridad, avanzando con determinación por el camino emprendido hacia un componente europeo más sólido dentro de la Alianza Atlántica, más fuerte y siempre en una lógica de complementariedad con el pilar estadounidense.’ — Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, rueda de prensa conjunta en Berlín, 25 de junio de 2026

Una OTAN más europea y el delicado equilibrio con Washington

Lo que me parece más relevante del encuentro no es solo el contenido de las promesas, sino el contexto de aceleración estratégica. La retirada selectiva de capacidades estadounidenses —tanto en mando como en logística— fuerza a las capitales europeas a cubrir huecos operativos con urgencia. El formato E5, que agrupa a las cinco mayores potencias militares del continente, se convierte así en el motor informal de una ‘OTAN más europea’, como la ha definido Starmer.

Macron, por su parte, se ha mostrado optimista sobre la relación con Washington, insistiendo en que tras la cumbre del G7 en Francia la semana pasada ‘los europeos y los estadounidenses se aproximan de nuevo’. Sin embargo, la evidencia sobre el terreno —recortes de efectivos, revisión de bases, amenazas explícitas— sugiere que la complementariedad verbal no evita una divergencia real de intereses. La gran pregunta es si el incremento de gasto europeo bastará para mantener cohesionada la Alianza o si, por el contrario, alimentará una lógica de bloques dentro de la propia OTAN. La declaración también recoge la disposición de los cinco países a participar en una eventual misión multinacional en el estrecho de Ormuz cuando las condiciones lo permitan, lo que refleja la voluntad de asumir responsabilidades también fuera del teatro europeo.

🌍 El impacto en España y Europa

¿. Empresas como Indra, Airbus Defence and Space, y Navantia podrían beneficiarse de los nuevos programas de cooperación industrial y de la aceleración del gasto en disuasión. La presión para elevar los presupuestos militares —incluso hacia el 2% del PIB, ahora insuficiente— también afectará a las cuentas públicas españolas, pero si se gestiona con foco en la inversión productiva, podría dinamizar el tejido industrial.

En el plano financiero, una mayor inestabilidad transatlántica podría traducirse en primas de riesgo algo más elevadas para la deuda europea, aunque de momento el Euríbor no recoge tensiones significativas. La clave estará en si el BCE interpreta el aumento del gasto en defensa como un estímulo fiscal que reactive la inflación en la zona euro. Por ahora, los inversores mantienen la calma, pero el mensaje desde Berlín es claro: Europa se prepara para caminar con más paso propio, y los mercados tendrán que calibrar las consecuencias.


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