EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Corte de Apelaciones de Nueva York ha rechazado el recurso de la filial estadounidense de OHLA, Judlau, y confirma la condena al pago de 38,6 millones de euros (43,92 millones de dólares) más intereses por impagos salariales a un colectivo de trabajadores.
- ¿Quién está detrás? La constructora española OHLA, a través de su subsidiaria Judlau, y el bufete de abogados Troutman Peppe, que llevó la defensa en las primeras instancias.
- ¿Qué impacto tiene? OHLA asumirá el pago con recursos propios de la filial. La acción cayó un 2,31% el día anterior, y el litigio podría prolongarse con posibles reclamaciones de mala praxis profesional.
La Corte de Apelaciones de Nueva York ha rechazado el recurso de la filial de OHLA, Judlau, y confirma la condena al pago de 38,6 millones de euros (43,92 millones de dólares) más intereses. La decisión, hecha pública ayer, arrastró la acción de la constructora española un 2,31% en la sesión bursátil del 24 de junio.
Según comunicó la empresa a la CNMV, la sentencia de la Corte Suprema del Estado de Nueva York ya había sido recurrida, pero no quedan instancias superiores a las que apelar. La filial estadounidense Judlau abonará la cantidad con cargo a sus propios recursos. OHLA ha detallado que el impacto financiero, aunque significativo, está parcialmente provisionado tras un informe de auditoría elaborado por la firma Grassi.
La raíz del conflicto: impagos a señalizadores desde 2021
El origen se remonta a 2021, cuando la Corte Suprema declaró a Judlau responsable ante una clase de antiguos trabajadores que no habían recibido el pago de salarios y beneficios correspondientes a su labor como señalizadores en obras. El caso, conocido como «Herman», afecta a un colectivo de trabajadores de obra en la ciudad de Nueva York y ha sido un pasivo contingente para la constructora desde entonces. La sentencia original ya condenó a la filial, y ahora la Corte de Apelaciones ha rechazado el recurso presentado.
La respuesta de OHLA: litigar contra sus abogados y reclamar a la ciudad
No hay más instancias judiciales superiores a las que recurrir. La compañía ha decidido pagar el importe con cargo a la filial, pero al mismo tiempo llevará a juicio al despacho de abogados Troutman Peppe, que llevó la defensa en las primeras instancias. OHLA considera que existió mala praxis profesional y que, gracias a la cobertura de su póliza de seguros, podría recuperar la totalidad o una parte sustancial de lo pagado. El bufete ya ha sido demandado por la constructora.
En paralelo, OHLA ha presentado una demanda contra la propia Ciudad de Nueva York para repercutir los daños derivados del mismo caso Herman. La empresa argumenta que, como contratista principal, la administración municipal debería haber garantizado el cumplimiento de las obligaciones laborales y asumir al menos parte de la responsabilidad patrimonial. Esta vía, aún en fase temprana, podría añadir una segunda fuente de recuperación para la compañía.
La condena a Judlau pone de relieve la elevada litigiosidad laboral que afrontan las constructoras españolas en Estados Unidos, un mercado clave para OHLA, que ya representa más del 15% de su cifra de negocio.
La Ficha del Inversor
El impacto inmediato en la cuenta de resultados no es menor, pero está acotado. Los 38,6 millones de euros equivalen a cerca del 9% del EBITDA previsto por el consenso para 2026, aunque la provisión contable solo mitigaba parte del golpe. En la sesión de ayer, la acción perdió un 2,31%, un castigo moderado que refleja la expectativa de que la reclamación de mala praxis pueda aliviar el daño final. Observamos un perfil dual: la filial Judlau ha sido tradicionalmente uno de los principales generadores de caja del grupo fuera de España, y su capacidad para afrontar el pago sin recurrir a la matriz es una señal de solidez operativa, pero el caso evidencia un riesgo regulatorio y litigioso inherente a la expansión en jurisdicciones con alta litigiosidad laboral.
La tendencia a seis meses apunta a una volatilidad a la baja hasta que se clarifique el horizonte de recuperación. Si el litigio contra Troutman Peppe avanza con éxito o la demanda a Nueva York recibe una señal positiva, la acción podría rebotar. Sin embargo, el calendario judicial estadounidense es lento y no ofrece certezas a corto plazo. En este contexto, el inversor minorista debe sopesar la resistencia de OHLA: su diversificación geográfica sigue siendo una fortaleza, pero episodios como el de ayer recuerdan que el mercado penaliza la incertidumbre.
Nuestra lectura es que OHLA es una apuesta de largo plazo para carteras que toleren cierta tensión operativa en el exterior. La acción, castigada en el último año, ofrece un yield potencial atractivo si los litigios se resuelven favorablemente, pero no es un valor para perfiles conservadores en el actual entorno de recomposición de su negocio en América.




