Aelec responsabiliza a Red Eléctrica del apagón eléctrico: operó con la mínima generación síncrona del año

La patronal de las grandes eléctricas señala que el operador programó la red con nueve grupos síncronos en lugar de los diez estimados. La CNMC investiga posibles infracciones pero no las vincula por ahora con el colapso.

El 28 de abril de 2025, España sufrió un apagón eléctrico sin precedentes. Ahora, la patronal de las grandes eléctricas, Aelec, apunta directamente a Red Eléctrica de España (REE) como responsable último de la vulnerabilidad que provocó el cero energético. En su comparecencia ante la Comisión de Investigación del Congreso, su presidenta, Marina Serrano, ha cargado con dureza contra el operador del sistema, al que acusa de haber programado la red con la generación síncrona más baja de todo el año y de no haber corregido una fragilidad conocida de antemano.

La acusación de Aelec: una generación síncrona bajo mínimos y un riesgo conocido

Serrano fue taxativa: el día del apagón, REE operó con solo nueve grupos síncronos, uno menos de los diez que el propio operador había estimado necesarios la víspera para una operación segura. La indisponibilidad sobrevenida de última hora, argumentó, no justifica la decisión. «Los recursos existían y el operador del sistema disponía de múltiples herramientas para actuar», recalcó, subrayando que el verdadero debate es si se emplearon de forma adecuada y con la anticipación necesaria.

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La situación era especialmente frágil en la zona sur de España, donde la cobertura síncrona era «especialmente reducida». Allí se originaron las primeras desconexiones en cadena que acabaron por colapsar la red peninsular. Aelec sostiene que REE conocía el riesgo, porque las alarmas de tensión llevaban disparándose meses. De hecho, el número de desconexiones por sobretensión se había multiplicado por 4,5 veces entre 2021 y 2023. «No estamos ante eventos aislados, sino ante una señal objetiva», afirmó.

La semana anterior al apagón, las perturbaciones ya habían afectado a infraestructuras críticas de Repsol y Adif. Para Serrano, estos sucesos eran indicadores claros de una vulnerabilidad estructural relacionada con el control de tensión, que REE debería haber atajado. No lo hizo.

Maniobras discutibles, tensión al límite y un colapso anunciado

Las críticas no se centran solo en la programación diaria. Serrano aseguró que las maniobras ejecutadas por el operador en los minutos previos al apagón «contribuyeron a incrementar las tensiones y a consumir parte de la limitada capacidad de absorción de reactiva». Es decir, en el peor momento, REE apuró aún más los márgenes del sistema.

Un factor clave es el límite regulatorio de tensión. España es el único país europeo que permite operar en régimen ordinario líneas de 400 kilovoltios con hasta 435 kV, apenas 5 kV por debajo del disparo automático de las protecciones. Serrano considera que superar los 420 kV debería catalogarse como situación excepcional y forzar medidas correctoras inmediatas. Las simulaciones posteriores del panel europeo Entso-E sugieren que con mayores márgenes de potencia reactiva el colapso se habría evitado.

El apagón del 28 de abril no fue un rayo caído del cielo: las señales de alarma llevaban meses acumulándose y el operador del sistema optó por apurar los márgenes.

Aelec responsabilidad

Análisis: un fallo estructural, no un accidente aislado

A mi juicio, la comparecencia de Aelec ha puesto sobre la mesa un problema sistémico que va más allá de un error puntual en las pantallas de control. La combinación de una generación síncrona deliberadamente baja, la ausencia de medidas preventivas pese a las alarmas y unas maniobras que agravaron la tensión dibuja un patrón de gestión de riesgos inadecuado por parte del operador del sistema. Cabe recordar que REE tiene, por ley, la visión integral de la red y la obligación de adoptar medidas en tiempo real; delegar esa responsabilidad en la disponibilidad de grupos de última hora resulta, cuando menos, discutible.

El factor regulatorio también incomoda. Si el entorno normativo permite una operación tan ajustada en los límites de tensión, quizás el diseño del sistema eléctrico español necesita una revisión a fondo. Las eléctricas no han salido indemnes: la CNMC mantiene expedientes abiertos, aunque el propio regulador ha señalado que estos «no implican que sean la causa del colapso». Habrá que seguir muy de cerca el desenlace de esos expedientes, pero parece claro que la responsabilidad última en la operación diaria corresponde a REE, y cualquier sanción que no lo refleje será difícil de digerir por el sector.

Lo que sí está claro es que el apagón ha abierto una brecha de confianza en el gestor del sistema. Si la transición energética exige redes cada vez más flexibles y digitalizadas, el episodio del 28 de abril de 2025 deja una lección incómoda: la tecnología sola no basta; la prudencia en la programación y la cultura de riesgo son igual de importantes. Las próximas comparecencias y la evolución de los trabajos de la comisión de investigación marcarán el tono.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: Las acciones de Redeia (matriz de REE) cerraron la sesión del 23 de junio en 16,18 euros, un 0,4% por debajo del cierre del viernes, con un volumen un 20% inferior a la media mensual. Iberdrola y Endesa apenas restaron un 0,2% cada una, mientras que el IBEX 35 cedió un 0,1% en una jornada de escasas referencias.

Clave técnica: Redeia perdió el soporte de los 16,30 euros que había defendido durante dos semanas, lo que abre la puerta a una corrección hacia la zona de 15,80 euros si el ruido regulatorio se traduce en sanciones concretas. La vela semanal, con cierre en mínimos de la sesión, sugiere que la presión vendedora se mantendrá en el corto plazo.

Apunte macro: La prima de riesgo española se mantuvo estable en 72 puntos básicos, sin reflejar aún el impacto reputacional sobre el sistema eléctrico. No obstante, un incremento en los costes regulatorios o una posible rebaja de la calificación crediticia de Redeia podrían presionar el diferencial a largo plazo, sobre todo si las investigaciones elevan la percepción de inseguridad jurídica en el sector energético nacional.


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