Iberia reabre el expediente de regulación de empleo (ERE) voluntario tras cerrar el primer periodo de adhesiones con 844 bajas aceptadas, una cifra que se queda 152 salidas por debajo de las 996 que la aerolínea de IAG había pactado con los sindicatos. La compañía activa un nuevo plazo para que los empleados puedan acogerse a las condiciones del ajuste, mientras ultima la incorporación de nuevos perfiles profesionales en el marco de su Plan de Vuelo 2030.
El desglose de las bajas y por qué no se ha llegado a la meta
El balance del programa, desarrollado durante el mes de mayo, refleja que de las 844 salidas voluntarias ya firmadas, un total de 807 corresponden a prejubilaciones escalonadas entre 2026 y 2028. Apenas 37 empleados han optado por la baja incentivada, una cifra muy inferior a la que esperaba la dirección de la aerolínea.
El primer bloque de salidas será el más numeroso: 530 trabajadores abandonarán Iberia este mismo año, seguidos de otras 263 en 2027 y 51 en 2028. La empresa reconoce que la franja de edad para acceder a las prejubilaciones no ha atraído a suficientes candidatos, por lo que estudia ampliarla en la nueva convocatoria.
Con esta reapertura, Iberia intenta cerrar un ajuste que, según el presidente Marco Sansavini, “no busca reducir, sino transformar”. La dirección insiste en que el ERE no es un recorte de plantilla, sino una herramienta para sustituir perfiles con el fin de adaptarse a la reorganización de su actividad en el aeropuerto de Madrid‑Barajas.
Las condiciones económicas del nuevo plazo
Quienes se acojan a la baja incentivada y tengan menos de 61 años recibirán una indemnización de hasta 18 mensualidades, frente a las 12 que se contemplaban en fases anteriores del proceso. Esta mejora pactada con los representantes de los trabajadores es uno de los ganchos para atraer adhesiones en la segunda vuelta.
Para las prejubilaciones, la compañía de de IAG se compromete a complementar los ingresos del empleado hasta el 80% del salario regulador que le corresponda hasta la jubilación ordinaria. Además, esa cuantía se revalorizará un 2% anual y la empresa asumirá íntegramente las cotizaciones a la Seguridad Social durante todo el periodo de prejubilación.
Las fuentes sindicales consultadas valoran positivamente la cuantía de las compensaciones, aunque advierten de que el verdadero ritmo de salidas dependerá de que la nueva franja de edad abarque a colectivos con suficiente masa crítica para sumar las 152 bajas que faltan.

Un ajuste que no es recorte: la estrategia de transformación de Iberia
El ERE voluntario se enmarca en la hoja de ruta que la cúpula de la aerolínea bautizó como Plan de Vuelo 2030. Iberia prevé incorporar alrededor de un millar de trabajadores durante los próximos cinco años, al mismo tiempo que ejecuta un ambicioso programa de inversiones de 6.000 millones de euros y amplía su flota de largo radio.
En la presentación de este plan, Sansavini subrayó que la compañía atraviesa un momento de resultados económicos récord y que la salida de personal maduro se compensará con la entrada de nuevas contrataciones con perfiles digitales y de servicio adaptados al tráfico aéreo pospandemia.
El precedente sectorial más cercano es el ERE voluntario que Air Europa aplicó en 2023, también con prejubilaciones y bajas incentivadas. Aquella operación, sin embargo, logró cubrir el cupo previsto en la primera fase. El hecho de que Iberia tenga que reabrir el plazo apunta a que la pirámide de edad de su plantilla es más joven en los tramos que podían solicitar la prejubilación, lo que ha limitado el atractivo económico de la salida.
El ERE de Iberia no busca una reducción neta de plantilla, sino una sustitución de perfiles que permita mantener el ritmo de crecimiento del negocio.
Los analistas del sector apuntan a que, si la segunda convocatoria tampoco logra el objetivo, la compañía podría explorar vías alternativas como bajas temporales incentivadas o recolocaciones en otras filiales del grupo IAG. Sin embargo, por ahora la dirección confía en que la ampliación de la franja de edad permita alcanzar las 996 salidas voluntarias sin recurrir a medidas traumáticas.
El coste total del proceso no ha sido desvelado por la empresa, pero la asunción de las cotizaciones sociales y el complemento de pensiones sitúan la factura en un rango alto para los estándares del sector aéreo español. La clave, según fuentes cercanas a la negociación, es si el nuevo plazo bastará para convencer a los empleados más veteranos de que la salida anticipada es financieramente ventajosa.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La fecha límite del nuevo plazo de adhesión al ERE y el número de solicitudes que se registren en las primeras semanas.
- Reacción del valor: Las acciones de IAG, matriz de Iberia, apenas se movieron durante la ejecución inicial del ajuste; el mercado descuenta que el ERE no tendrá un impacto relevante en el coste operativo.
- Precedente sectorial: El caso de Air Europa demuestra que los ERE voluntarios en aerolíneas suelen cerrarse sin grandes fricciones siempre que las condiciones económicas sean generosas.




