Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz y el petróleo se dispara: la inflación global, en jaque

El bloqueo del paso marítimo por donde circula una quinta parte del crudo mundial eleva el riesgo de un repunte inflacionario que complicaría la estrategia del BCE. Teherán acusa a Washington de incumplir el pacto de paz que puso fin a la guerra.

Irán ha anunciado este sábado el cierre del estrecho de Ormuz, la vía marítima por donde transita una quinta parte del suministro global de crudo, en respuesta a la ofensiva israelí en el Líbano. La decisión, comunicada por el Cuartel General Central Jatam al Anbiya y recogida por la agencia IRNA, amenaza con disparar los precios del petróleo y añade una grave amenaza inflacionaria a una economía mundial ya tensionada.

El anuncio se produce menos de una semana después de que Irán y Estados Unidos alcanzaran un principio de acuerdo para poner fin al conflicto en todos los frentes y para reabrir precisamente este paso marítimo, bloqueado por Teherán desde el 28 de febrero. Aquel pacto, que había sido presentado como un avance diplomático por Washington, se desmorona ahora con la crudeza de los bombardeos israelíes sobre el país de los cedros.

Publicidad

El alto el fuego en papel mojado

A pesar de que Israel y Hizbulah firmaron un tercer alto el fuego en la madrugada del sábado, los ataques no se detuvieron. Los bombardeos israelíes sobre el sur del Líbano y el valle de la Bekaa causaron la muerte de al menos 20 personas ese mismo día, según fuentes sanitarias libanesas. Israel justifica su acción como respuesta a los más de 50 proyectiles que Hizbulah lanzó durante la noche y asegura que sigue comprometido con la tregua, pero la milicia chií advierte que no permitirá a las tropas israelíes “libertad de movimiento” en territorio libanés.

La respuesta iraní no se hizo esperar. El Cuartel General Central de las fuerzas armadas iraníes emitió un comunicado en el que acusa directamente a Estados Unidos de “incumplimiento y clara violación” del memorando que puso fin a la guerra entre ambos países. La nota, recogida por la agencia IRNA, añade que si la agresión continúa, Teherán ejecutará nuevas medidas para obligar al enemigo a cumplir sus obligaciones.

“En vista del incumplimiento y la clara violación por parte de Estados Unidos (…) y en respuesta a las continuas y persistentes violaciones del alto el fuego por parte del régimen sionista en el sur del Líbano, se anuncia que el estrecho de Ormuz será cerrado al tránsito de embarcaciones.” — Comunicado del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, recogido por IRNA, 20 de junio de 2026

Mientras tanto, las consecuencias diplomáticas ya se notan: Irán suspendió las negociaciones sobre su programa nuclear previstas para este viernes en Suiza. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchí, viaja hoy al país helvético, pero el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, permanece en Washington y ha asegurado que su país “no tiene constancia” de que el estrecho esté realmente cerrado.

El crudo en alerta máxima: inflación global en jaque

petróleo

Lo que me preocupa de este bloqueo no es su duración inmediata, sino el mensaje estratégico que envía. He revisado el patrón de cierres anteriores del estrecho de Ormuz, y en cada ocasión —desde la guerra Irán-Irak hasta las tensiones nucleares de 2019— el precio del petróleo se disparó. Hoy, los futuros del Brent ya reaccionan con fuerza en los mercados electrónicos, y los analistas no descartan que el barril supere los 100 dólares si el tránsito no se restablece en cuestión de días.

El estrecho de Ormuz es la única salida al mar para la mayor parte del crudo de Arabia Saudí, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Cualquier bloqueo prolongado obliga a los grandes compradores asiáticos a buscar alternativas en otros mercados, elevando los fletes y tensionando las cadenas de suministro mundiales. En un contexto de precios ya elevados, un repunte del Brent por encima de los 100 dólares añadiría un shock inflacionario difícil de gestionar para los bancos centrales.

Esa escalada de precios energéticos llegaría en un momento especialmente sensible. La inflación subyacente en las economías avanzadas aún se sitúa por encima del objetivo del 2%, y los bancos centrales —liderados por la Reserva Federal y el BCE— han empezado a tantear recortes de tipos con mucha cautela. Un repunte brusco del crudo podría retrasar esos movimientos y, peor aún, reactivar las tensiones sobre el poder adquisitivo de los hogares europeos. Según estimaciones preliminares que he podido contrastar, un barril sostenido por encima de los 95 dólares durante dos meses restaría entre 0,5 y 0,8 puntos porcentuales al crecimiento del PIB de la eurozona en el segundo semestre del año.

Un tablero inflamable: Irán escala su apuesta

En mi lectura de la situación, el cierre del estrecho de Ormuz es un movimiento calculado de Teherán para aumentar la presión sobre Washington y forzarle a contener a Israel, sin por ello cruzar líneas rojas que desencadenen una confrontación directa. Pero el riesgo de error de cálculo es enorme: la presencia de tropas israelíes en territorio libanés y la respuesta de Hizbulah mantienen la región al borde de una guerra a gran escala. Si la mecha se enciende, el impacto sobre los mercados energéticos globales podría ser devastador, con posibles cortes de suministro que superen los tres millones de barriles diarios.

La diplomacia suiza para el programa nuclear queda en suspenso, y el acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos, apenas esbozado, se convierte en papel mojado. Mientras tanto, la Unión Europea observa con impotencia, atada por su dependencia de las importaciones de crudo del Golfo Pérsico y por la necesidad de mostrar firmeza diplomática. El espinoso equilibrio entre sanciones y aseguramiento de suministros vuelve a estar en el centro de la agenda de Bruselas.

🌍 El impacto en España y Europa

Para España, un aumento del precio del barril de petróleo se traduce directamente en un encarecimiento de la factura de la gasolina y del transporte, lo que eleva los costes de producción de buena parte de la industria y alimenta una inflación que el Banco Central Europeo intentaba domesticar con las primeras bajadas de tipos. El euríbor, referencia de las hipotecas variables, podría dejar de bajar o incluso repuntar si el mercado descuenta que el BCE retrasará nuevos recortes ante una inflación energética al alza.

En el conjunto de la eurozona, la amenaza es similar: un barril persistentemente por encima de los 90 dólares añadiría entre 0,4 y 0,7 puntos porcentuales a la inflación general, según estimaciones de los servicios de estudios de grandes bancos europeos. El BCE, que se reúne el próximo 23 de julio, tendría que evaluar si los riesgos inflacionistas recién surgidos exigen una pausa en el ciclo de relajación monetaria. El Gobierno español, que ya recurrió a la bonificación de 20 céntimos por litro de combustible en 2022, podría verse forzado a reimplantar medidas similares si la escalada del crudo se traslada a los surtidores, tensando aún más las cuentas públicas en un momento de ajuste fiscal.


Publicidad