BlackRock ha decidido aplicar un split inverso de 1 por 3 en su mayor ETF de ether, el iShares Ethereum Trust (ETHA). La operación, prevista para el 6 de octubre, disparará el precio de cada acción a un valor tres veces superior sin que varíe ni un euro la inversión total de los partícipes.
La gestora más grande del mundo busca con este movimiento reducir los costes de negociación del producto estrella del ether cotizado, que hasta ahora soportaba un diferencial de unos 7 puntos básicos (0,07%). Tras el canje, el spread bajará a aproximadamente 2 puntos básicos, según cálculos del analista de Bloomberg Eric Balchunas.
Qué cambia para el titular de ETHA
En un split inverso 1:3, cada tres participaciones existentes se convierten en una nueva acción. Quien hoy tenga 300 acciones de ETHA pasará a tener 100, pero el precio de cada título se multiplica por tres. El valor total de la cartera sigue siendo el mismo porque la reducción en número de acciones se compensa exactamente con el aumento del precio unitario.
La mecánica es idéntica a la de un canje de billetes: cambiar tres de 10 euros por uno de 30 no te hace ni más rico ni más pobre. BlackRock aclara que el patrimonio neto del fondo no se altera, y que la operación se ejecutará automáticamente en las cuentas de los inversores sin que estos tengan que hacer nada.
El verdadero beneficiado es el coste de transacción. Al subir el precio nominal, el diferencial entre compra y venta se expresa en una fracción menor del valor del título. Balchunas lo resumió con ironía: “Me encanta cómo las gestoras consideran un spread de 7 puntos básicos un problema y lo ajustan para dejarlo en en 2”. Ese ahorro, aunque parezca ínfimo, suma para inversores que mueven grandes volúmenes.
Cada punto básico cuenta. Para un fondo que maneja cientos de millones, una diferencia del 0,05% en el spread puede suponer decenas de miles de dólares al año. Por eso la gestora se toma en serio cada centésima.
Por qué BlackRock actúa ahora

ETHA ha perdido cerca de un 40% en lo que va de 2026, en línea con la corrección del propio ethereum. Eso ha llevado el precio de la acción hasta los 14 dólares, un nivel bajo que amplifica el efecto del spread en porcentaje. Cuando una acción cotiza a 14 dólares, un spread de, digamos, 0,01 dólares representa un coste relativo mayor que para un título de 50 dólares. Al triplicar el nominal, el spread se diluye en términos relativos.
Con acciones a 14 dólares, el spread de 7 puntos era en torno al 0,5% del valor nominal, una proporción que encarece las operaciones grandes. Tras el ajuste, pasará a ser de solo el 0,2%, una ventaja tangible para los ‘traders’ de alta frecuencia y los fondos que rebalancean posiciones con asiduidad.
El split inverso reduce el spread y mejora la liquidez, pero no cambia la exposición al ether ni el valor de la inversión.
Con más de 5.000 millones de dólares en activos, ETHA sigue siendo el mayor ETF de ether al contado del mundo, por delante del producto de Grayscale. Sin embargo, la caída del precio ha erosionado la liquidez y ha encarecido el trading para la clientela institucional, que maneja órdenes de siete cifras. El split inverso devuelve la acción a una franja de precios en la que los creadores de mercado trabajan más cómodos. Aunque el precio de la acción se ha desplomado, el patrimonio se mantiene robusto gracias a las entradas de capital acumuladas durante los primeros meses de 2026.
La apuesta de BlackRock por la liquidez en un entorno bajista
El gestor estadounidense ya demostró con sus ETF de bitcoin que el diferencial es una de las armas competitivas más potentes en la carrera por los activos bajo gestión. Un spread más ajustado puede suponer la diferencia entre que un fondo de pensiones elija ETHA o el producto de un rival. Por eso, aunque la rentabilidad del ether haya decepcionado en 2026, BlackRock invierte en refinar los detalles operativos.
El momento elegido no es casual. La aprobación de los ETF de ether al contado en 2024 trajo consigo productos diseñados para inversores que quieren exposición a criptoactivos sin lidiar con las complejidades de la autocustodia. Ese perfil exige eficiencia operativa casi bancaria; cualquier fricción en la negociación puede hacer que el dinero institucional se vaya a otro emisor o, peor aún, que se quede fuera del mercado.
No es la primera vez que un ETF de criptoactivos recurre a un split inverso en plena corrección. En los mercados tradicionales, ciertos fondos apalancados suelen recomponer sus acciones para evitar que el precio caiga por debajo de niveles en los que la negociación se resiente. Sin embargo, aquí no se trata de un producto apalancado, sino de uno de réplica física, que mantiene ether en custodia. Eso reduce el riesgo estructural pero no la volatilidad del subyacente. En el universo de los ETF de materias primas y divisas, los splits inversos son habituales cuando el precio nominal baja demasiado; la maniobra de BlackRock era esperable y no debería alarmar.
La decisión también llega pocos meses después de que BlackRock lanzase el iShares Staked Ethereum Trust, un ETF que incorpora el staking para generar rendimiento. La gestora está construyendo un ecosistema completo alrededor del ether, y los ajustes en ETHA confirman que piensa a largo plazo. Para el inversor particular, el mensaje es claro: BlackRock no abandona el ether pese a la corrección. Afina la herramienta.
Dicho esto, conviene recordar que un split inverso no protege de nuevas caídas. Si el mercado de criptoactivos sigue en retroceso, el precio de ETHA volverá a descender, aunque con un spread más amable. La operación del 6 de octubre es solo un cambio en el precio nominal y el número de acciones; la exposición al ether y sus riesgos permanece intacta.




