Por qué el rover ERNEST de NASA podría recorrer Marte 10 veces más rápido

El prototipo ERNEST completó 26 kilómetros en el desierto de Colorado con una autonomía que multiplica por diez la velocidad de los rovers marcianos actuales, según la NASA. La tecnología, pensada para futuras misiones lunares, podría aplicarse también a Marte.

El rover ERNEST de la NASA acaba de demostrar que moverse por la superficie de otro mundo no tiene por qué ser una carrera a paso de tortuga. En una prueba en el desierto californiano de Colorado, el prototipo recorrió 26 kilómetros con una velocidad de crucero que multiplica por diez la agilidad de los vehículos que hoy recorren Marte, como Perseverance o Curiosity.

Un desierto californiano como laboratorio lunar

El experimento, llevado a cabo en marzo de 2026, puso a ERNEST —cuyas siglas significan Exploration Rover for Navigating Extreme Sloped Terrain— a circular durante 37 horas de conducción real a lo largo de siete jornadas de pruebas intermitentes. Lo hizo con intervención mínima de los ingenieros que lo supervisaban, alcanzando velocidades punta de 1 kilómetro por hora (0,6 mph). Puede parecer modesto, pero es un orden de magnitud por encima de lo que consiguen los todoterreno marcianos de seis ruedas que han explorado el planeta rojo.

Publicidad

El equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA eligió el desierto de Colorado, al sur de California, por sus bruscos cambios de luz. Condujeron el rover al amanecer, al anochecer y en plena noche, simulando las sombras alargadas y el contraste extremo que se espera encontrar en las regiones polares de la Luna. La intención no era pulir un simple prototipo; los datos recogidos nutrirán el diseño de un futuro rover lunar de largo alcance capaz de recorrer distancias hasta ahora impensables, según explica el comunicado de la agencia.

La suspensión activa que desbloquea la velocidad

El secreto de ERNEST no está solo en sus motores, sino en una suspensión activa de cuatro ruedas direccionales que rompe con tres décadas de herencia mecánica. Cada rueda puede levantarse de forma independiente para sortear obstáculos que detendrían a un vehículo pasivo. El rover puede cambiar de marcha, arrastrarse, caminar sobre ruedas e incluso moverse lateralmente; una flexibilidad que le permite adaptar el gasto energético al terreno y mantener una velocidad media impensable para sus antecesores.

“Empezamos postulando que podíamos mejorar el diseño de movilidad robótica para superficies planetarias”, recordó Hari Nayar, tecnólogo principal del proyecto. Su equipo probó once configuraciones de suspensión activa antes de decantarse por la actual, escalando desde prototipos de 60 centímetros hasta el actual de 1,2 metros. El esfuerzo culminó en un vehículo que, además, es capaz de aprender: mediante simulaciones aceleradas con inteligencia artificial en los clústeres de computación del JPL, ERNEST adquirió la autonomía suficiente para negociar por sí solo dunas, escalones y pendientes pronunciadas.

Tras meses de entrenamiento virtual, el equipo completó el recorrido en en condiciones de poca luz sin que un operador humano tuviese que dirigir cada movimiento. Las nuevas capacidades integran la decisión inmediata de cuándo y cómo activar la suspensión con una planificación inteligente de rutas: el rover ahora puede sortear un obstáculo insalvable rodeándolo, algo que Perseverance solo podría hacer con instrucciones explícitas desde la Tierra.

prototipo rover

Por qué el salto de velocidad cambia la exploración del Sistema Solar

Multiplicar por diez la velocidad de marcha no solo ahorra tiempo. Permite reimaginar una misión científica como un auténtico viaje por carretera planetario. “Con este vehículo podrías hacer un road trip científico a través de la Luna o de Marte”, ilustró James Keane, científico planetario del JPL implicado en las futuras misiones lunares. La diferencia es abismal: mientras que los rovers actuales se desplazan a pocos metros por hora y apenas han cubierto distancias acumuladas de decenas de kilómetros en años, un vehículo con las prestaciones de ERNEST podría cartografiar regiones enteras en una sola campaña.

La tecnología está pensada para un futuro rover lunar de largo alcance que necesite cubrir grandes extensiones y operar en condiciones de iluminación extremas, como las que reinan en los polos de la Luna. Sin embargo, los sistemas de movilidad y autonomía también son directamente aplicables a Marte: ambos mundos comparten el reto de terrenos abruptos y comunicaciones diferidas que exigen una toma de decisiones a bordo casi instantánea.

Multiplicar por diez la velocidad de un rover no es solo ganar minutos; es poder recorrer regiones enteras de la Luna o Marte en una sola campaña científica.

El desarrollo, que comenzó en 2022 con fondos internos del JPL y cuenta ahora con el respaldo del Programa de Exploración de Marte de la NASA, aspira a convertirse en el estándar de la siguiente generación de vehículos planetarios. Mientras la agencia afina el concepto de un rover lunar capaz de duplicar el tamaño del prototipo y multiplicar su autonomía, el desierto californiano ha dejado de ser solo un erial para transformarse en el banco de pruebas del camino que, quizás muy pronto, pisen las ruedas de un explorador sobre el regolito de otro mundo.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha demostrado: Un prototipo de rover, ERNEST, ha recorrido 26 km de forma autónoma con una velocidad diez veces superior a la de los rovers marcianos activos.
  • Dónde: Desierto de Colorado, sur de California (EE. UU.).
  • Institución responsable: Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA.
  • Cuándo: Pruebas en marzo de 2026; el desarrollo comenzó en 2022.
  • Impacto a futuro: La suspensión activa y la autonomía inteligente de ERNEST se perfilan como la base tecnológica para futuros rovers lunares y marcianos de largo alcance.

Publicidad