La industria española entra en verano con músculo. El Índice de Producción Industrial (IPI) registró en junio un crecimiento interanual del 3,8%, acelerando 3,3 puntos respecto al tímido avance de mayo, según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del cuarto mes consecutivo con el IPI en positivo y del mejor registro desde abril de 2026, cuando repuntó un 4,4%.
El avance fue generalizado, aunque con matices. Todos los grandes sectores, salvo los bienes de consumo duradero, contribuyeron al repunte. La producción de bienes intermedios subió un 5,7% interanual, la de energía un 4,6% y la de bienes de equipo un 3,1%. Los bienes de consumo no duradero avanzaron un 1,8%. Por el contrario, los bienes de consumo duradero recortaron su producción un 0,5%.
El detalle sectorial: los extremos del IPI
Dentro de las ramas industriales, las diferencias son abismales. Las industrias extractivas lideraron con un incremento del 35% interanual, seguidas de la fabricación de material y equipo eléctrico (+18,8%) y la fabricación de otro material de transporte (+11,5%). En el lado opuesto, la industria del cuero y el calzado sufrió una contracción del 25,6%, la fabricación de vehículos de motor cayó un 4,3% y la confección de prendas de vestir retrocedió un 4%. Un comportamiento dispar que deja al sector del automóvil y a la moda como los grandes damnificados del semestre: en los seis primeros meses del año, la producción industrial apenas acumula un alza media del 1,1%, lastrada por las caídas del cuero (-17%) y de la confección (-10,4%).
Doce comunidades autónomas elevaron su producción industrial en junio mientras que cinco la redujeron. Castilla-La Mancha (+12,4%), Madrid (+9,9%) y, de nuevo, Castilla-La Mancha (+9,2% —corrigiendo una posible errata del INE—) encabezan las subidas. Asturias y Navarra, con retrocesos del 7,7%, son las que más terreno pierden.
La lectura desestacionalizada modera el optimismo
Una vez corregidos los efectos estacionales y de calendario, la producción industrial subió un 1,1% interanual en junio. Se trata de una tasa dos puntos inferior a la de mayo y la más modesta de los últimos cuatro meses, pero el hecho de que la serie desestacionalizada encadene también cuatro meses consecutivos en positivo es una señal de que la recuperación no es flor de un día. En términos mensuales (junio sobre mayo) el IPI corregido cayó un 0,7%, rompiendo la racha de avances tras el +1% de mayo. Esa ligera corrección, liderada por los bienes de equipo (-1,6%), matiza el entusiasmo pero no invalida la tendencia de fondo.

Golpe de confianza para el IBEX 35 en pleno agosto
El dato de junio llega en un momento en que las bolsas europeas buscan dirección. La resistencia de la industria española, que contrasta con la debilidad manufacturera de Alemania y Francia, alimenta la narrativa del ‘decalaje ibérico’. La prima de riesgo española se mantenía este jueves en el entorno de los 68 puntos básicos sobre el bund, sin grandes sobresaltos. Los valores cíclicos del IBEX, como Acerinox y ArcelorMittal, que suelen moverse al son de los pedidos industriales, cotizaban en verde durante la mañana. A falta de cierre oficial, el selectivo subía un 0,2%, apoyado también en el tirón de las constructoras y energéticas.
El IPI se anota la mayor aceleración en tres meses justo cuando la economía española sostiene un diferencial de crecimiento notable con la eurozona.
No conviene olvidar que el sector industrial representa alrededor del 12% del PIB español y emplea a más de dos millones de personas. Una lectura como la de junio refuerza las perspectivas de un avance del PIB en el segundo trimestre que, según las primeras estimaciones, podría superar el 0,6% trimestral. El consumo interno y el turismo siguen siendo los motores, pero la industria empieza a sumar.
¿Recuperación cíclica o brote verde pasajero?
A mi juicio, la aceleración de junio merece ser analizada con cautela. Por un lado, los PMIs manufactureros de mayo y junio se situaron en zona de contracción (48,7 y 49,1), lo que normalmente anticipa un debilitamiento de la producción oficial. El hecho de que el IPI se esté desmarcando al alza de esas encuestas sugiere que la industria está capeando mejor de lo esperado el entorno de tipos aún relativamente altos. Si en julio el PMI supera los 50 puntos y el IPI confirma la tendencia, estaríamos ante un cambio de ciclo sólido.
Pero hay riesgos. La fragilidad del automóvil y de la confección no es coyuntural: estas ramas sufren la competencia asiática y una demanda europea que no termina de despegar. Además, el fuerte peso de las extractivas y la energía, sectores muy volátiles, puede distorsionar el mensaje. El Banco Central Europeo, que ha bajado los tipos hasta el 2,75%, está a la espera de datos de inflación que avalen nuevos recortes. Un IPI demasiado expansivo podría diluir las expectativas de más estímulos, lo que a su vez limitaría la revalorización de la renta variable. Esa es la paradoja del aterrizaje suave: lo que es bueno para la economía real no siempre es lo mejor para las bolsas a corto plazo.
El inversor que mire más allá del verano debería vigilar el comportamiento de la inversión en bienes de equipo, que apenas subió un 3,1% y que en la serie mensual corregida cayó un 1,6%. Si las empresas no aceleran la compra de maquinaria, la recuperación industrial se quedará en un rebote. La clave estará en si el tercer trimestre consolida la velocidad de crucero que parece haber alcanzado la producción.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: A media sesión del jueves, el IBEX 35 subía un 0,2% con los valores industriales Acerinox (+0,9%) y ArcelorMittal (+0,7%) liderando las alzas. Los títulos de Inditex, con exposición al textil, cedían un 0,5%, reflejando la debilidad del sector de la confección.
Clave técnica: El IPI de junio rompe la secuencia de desaceleración que apuntaban los PMIs manufactureros. Si el IPI de julio mantiene un crecimiento superior al 2% y el PMI manufacturero supera los 50 puntos, las acereras y los valores de bienes de equipo podrían experimentar una revisión al alza en los precios objetivo del consenso.
Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en 68 puntos básicos, respaldada por un rating soberano de A- con perspectiva estable. El diferencial de crecimiento con Alemania, sumado a una inflación bajo control, mantiene a la deuda española como uno de los activos favoritos de la periferia. Una eventual rebaja de tipos del BCE en septiembre sería un catalizador adicional para los periféricos.




