Amanvari, el primer resort de la legendaria cadena Aman en México, abrió sus puertas el pasado 4 de agosto en la exclusiva comunidad de Costa Palmas, Baja California Sur. El desembarco de esta marca suiza —considerada un símbolo de estatus entre los ultrarricos— ha activado de inmediato un renovado interés por el real estate prime de la región. En apenas unas horas, el mercado inmobiliario local comenzó a reflejar el conocido efecto Aman.
El complejo se asienta sobre un desarrollo de 600 hectáreas que ya alberga otro peso pesado del lujo hotelero, el Four Seasons Los Cabos, y un campo de golf diseñado por Robert Trent Jones II. Pero Amanvari no es un hotel al uso: está compuesto por 18 exclusivas casitas que parten de 3.800 dólares la noche (unos 3.500 euros al cambio actual). Cada una, de 82 metros cuadrados, ofrece vistas panorámicas al Mar de Cortés, piscina privada climatizada y terrazas que se funden con el paisaje gracias a los grandes ventanales correderos diseñados por el estudio Elastic Architects en colaboración con Heah & Co.
El desembarco de Aman en el Pacífico mexicano
La llegada de Aman al Pacífico mexicano no es casual. La cadena con sede en Suiza llevaba años explorando ubicaciones en América Latina, y la península de Baja California reunía todos los ingredientes: paisajes vírgenes, un litoral declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una clientela estadounidense de alto poder adquisitivo que ya frecuentaba Cabo San Lucas. Vlad Doronin, consejero delegado del Grupo Aman, afirmó que la apertura marca un hito en la expansión de la firma en el continente.
El diseño minimalista de las casitas —con duchas exteriores, piedra volcánica y maderas claras— pretende mimetizarse con el entorno desértico y la costa. Pero, más allá de la estética, lo que interesa al inversor es la exclusividad: solo 18 llaves para un mercado global de ultra high net worth individuals que valora la privacidad por encima de todo. Amanvari eleva a Costa Palmas a un escalón que pocos destinos mexicanos pueden igualar.
Cuando una marca del calibre de Aman elige un rincón del Pacífico mexicano, el capital de los UHNWI sigue esa señal con una precisión casi matemática.
Implicaciones para la inversión en real estate prime
Históricamente, un resort Aman actúa como un imán para el capital de los grandes patrimonios. Tras experimentar el servicio y el entorno, muchos huéspedes deciden adquirir una residencia permanente en la zona, impulsando los precios del suelo. En el caso de Amangiri, en Utah, los terrenos colindantes se revalorizaron más de un 200% en los diez años posteriores a su apertura, según fuentes del sector. En Costa Palmas, el fenómeno podría ser aún más acelerado porque la zona ya cuenta con una infraestructura de lujo consolidada y un aeropuerto internacional a menos de 40 minutos.
Los datos preliminares de la agencia local Costa Palmas Realty indican que las consultas de compra por parte de family offices y compradores californianos se han duplicado en la última semana. Actualmente, las parcelas con vista al mar en el desarrollo se cotizan entre 1,5 y 3 millones de dólares, con expectativas de una apreciación del 12-15% anual una vez que el resort opere a pleno rendimiento. La oferta, sin embargo, es limitada: las autoridades locales restringen nuevas licencias de construcción en primera línea para preservar el ecosistema del estero.
El ‘efecto Aman’ como catalizador de precios
La apertura de Amanvari llega en un momento en que los inversores buscan activos tangibles que combinen disfrute personal con protección frente a la inflación. El real estate prime en México ha ganado atractivo tras la pandemia, y Baja California Sur se ha convertido en el tercer destino más demandado de América Latina para residencias de lujo, solo por detrás de Punta del Este y la Costa Azul francesa. Lo que diferencia a Costa Palmas es la ausencia de una marca hotelera de ultra lujo hasta ahora: la llegada de Aman cierra ese vacío y legitima la zona como un enclave de clase mundial.
No obstante, hay riesgos. La liquidez en mercados emergentes como el mexicano puede ser estrecha, y las propiedades de alto valor tardan más en venderse cuando el ciclo macroeconómico se debilita. Además, la fuerte dependencia del comprador estadounidense hace que la evolución del tipo de cambio dólar-peso y la situación geopolítica sean factores a vigilar. Para el inversor con horizonte de más de siete años, sin embargo, la ecuación es clara: escasez de producto, demanda creciente y un catalizador de prestigio que actúa como garantía de revalorización.
💎 Veredicto Wealth
Para inversores con un horizonte de al menos cinco a siete años, la adquisición de terrenos o residencias en Costa Palmas ofrece un potencial de revalorización agresiva impulsada por la exclusividad y la marca Aman. El principal riesgo es la liquidez: el mercado secundario en zonas emergentes de México puede ser estrecho, por lo que se aconseja diversificar dentro del mismo enclave o con activos de mayor rotación.




