VisualPolitik: la caída del petróleo barato y el acuerdo con Irán amenazan el mercado energético

VisualPolitik advierte: el reciente desplome del crudo oculta una trampa. Aunque la prima de guerra se ha evaporado con el acuerdo entre EE.UU. e Irán, el déficit de oferta persiste y las reservas estratégicas están bajo mínimos históricos.

El barril de Brent ha pasado de coquetear con los 93 dólares a rondar los 80 en apenas unas jornadas. El West Texas Intermediate, referencia estadounidense que en junio llegó a superar los 96, se desinfla hasta los 75 dólares. El detonante: el memorándum de entendimiento alcanzado entre Estados Unidos e Irán, que, según Washington, abrirá de par en par el estrecho de Ormuz. En VisualPolitik, su último análisis es claro: el mercado ha celebrado por adelantado, pero la fiesta puede ser corta. Porque una cosa es que se evapore la prima de guerra y otra, muy distinta, que desaparezca la escasez de crudo que arrastra el sistema.

Dos primas que el mercado tiende a confundir

VisualPolitik desmenuza la caída con una distinción que muchos inversores y medios pasan por alto. Cuando el Brent cotizaba por encima de los 93 dólares, ese precio incorporaba dos sobreprecios diferentes. El primero es la prima de guerra: los dólares extra que los operadores pagan por el riesgo de que un misil o un dron convierta el golfo Pérsico en una ratonera. Con el anuncio del pacto, ese miedo se desvaneció de golpe. «Era lo razonable, era lo que tenía que pasar y fue exactamente lo que pasó», explican desde el canal.

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Pero hay una segunda prima, la prima del déficit, que nada tiene que ver con la geopolítica y sí con la pura aritmética. El mundo lleva meses consumiendo más petróleo del que produce, vaciando almacenes para sostener la demanda. Y ese agujero no se tapa con un apretón de manos.

‘Una cosa es que se desinfle el miedo y otra muy distinta que sobre petróleo’, subraya el equipo de VisualPolitik.

— VisualPolitik

Un déficit que no se esfuma en 48 horas

El estrecho de Ormuz ha permanecido prácticamente cerrado más de cien días. Antes del conflicto cruzaban entre 130 y 140 petroleros diarios; en las últimas semanas apenas se contaban menos de diez, pese a los operativos de escolta estadounidenses. Para entender la magnitud del parón, VisualPolitik recuerda que Arabia Saudí, Irak, Irán, Emiratos, Kuwait y Catar han tenido que recortar su producción conjunta un 45%: de unos 32 millones de barriles diarios a 17,5 millones en mayo.

Reactivar ese torrente no es instantáneo. Hay que reposicionar la flota de buques cisterna, corregir pólizas de seguro, bombear crudo almacenado y, sobre todo, poner en marcha alrededor de 10.000 pozos que llevan parados más de tres meses. «Nunca antes se ha intentado nada parecido; aquí no hay manual ni precedentes», advierten los analistas del canal. Algunos yacimientos pueden arrancar rápido, pero los campos más antiguos y los que han sufrido despresurización o corrosión presentan complejidades técnicas nada desdeñables. Arabia Saudí, el mejor posicionado, habla de tres o cuatro semanas si todo va bien; el resto de países irá más lento.

Morgan Stanley calcula que solo el 50% de la producción de crudo y gas natural del golfo se recuperará antes de septiembre y que el 80% no lo hará hasta diciembre. La Agencia Internacional de la Energía aplaza la restauración total hasta enero de 2027. En el mejor de los casos, siendo muy optimistas, harán falta 90 días para que las cosas fluyan con cierta normalidad. Mientras tanto, las reservas seguirán menguando.

El colchón estratégico, bajo mínimos

Estados Unidos es el espejo más nítido. Sus reservas comerciales se sitúan en 426 millones de barriles, por debajo de la media de los últimos cinco años. La reserva estratégica, el colchón de emergencia, esta en 340 millones de barriles, un nivel que no se veía desde el verano de 1983. Y para sostener la situación, Washington está drenando más de dos millones de barriles diarios de esa hucha. VisualPolitik estima que quedan entre seis y ocho semanas antes de tocar el suelo operativo. Además, ese crudo se ha prestado a las petroleras con la obligación de reponerlo, lo que generará una demanda extra en el futuro.

Fuera de la potencia norteamericana el panorama es similar: la IEA contabiliza una caída de inventarios globales de 246 millones de barriles solo en marzo y abril, y proyecta un déficit de 1,78 millones de barriles diarios para todo 2026. Y aquí entra otro actor silencioso: China. El mayor importador mundial de crudo lleva dos meses retirado del mercado al contado, consumiendo sus propias reservas mientras espera precios más bajos. Ahora que la caída se ha producido, «más pronto que tarde habrá un precio que devuelva a China a la mesa de operaciones algo que probablemente no esté lejos de producirse», apuntan desde el canal.

Un suelo por encima de los 80 dólares… con trampa

La mayoría de los analistas, tanto los más alcistas como los escépticos, coinciden en que la guerra ha fijado un suelo para el crudo por encima de los 80 dólares. No se necesitan 100 o 120 para que las petroleras generen toneladas de caja; basta con mantenerse en ese entorno. La OPEP prevé que el crecimiento de la demanda supere a la oferta en 2027, lo que apretará aún más las tuercas a los inventarios. Sin embargo, VisualPolitik no descarta los riesgos de cola. La reapertura podría acelerarse si los superpetroleros griegos, ya apostados a tres o cinco días de navegación del estrecho, entran en tromba y devuelven al mercado casi 15 millones de barriles diarios de producción parada. Tampoco conviene olvidar que Irán seguirá presionando por más concesiones o que Israel puede tensar la cuerda.

Aun así, la tesis principal del canal es que el crudo tiene un suelo y que quienes se ponen masivamente en corto contra él asumen un riesgo considerable. El camino hacia la normalidad es estrecho y lleno de incertidumbres. Como subrayan desde VisualPolitik, «no estamos volviendo a un mercado petrolero anterior a la crisis, sino entrando en uno más incierto y volátil». La trampa del petróleo barato, en definitiva, es creer que el problema se ha resuelto con un titular.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik:


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