El Ibex 35 cierra la semana con un ascenso del 3,1% que lo sitúa en los 19.400 puntos, su nivel más alto desde abril. La subida desafía dos focos de tensión: el tono restrictivo de la Reserva Federal y el conflicto abierto con Irán.
Claves de la mejor semana del Ibex 35 desde abril
La última vez que el selectivo español firmó un avance semanal superior al 3% fue hace dos meses. Entonces, el impulso vino de un giro en las expectativas de tipos. Ahora, el contexto es el opuesto. La Fed ha reiterado que no tiene prisa por recortar, y el petróleo se mantiene por encima de los 85 dólares por el temor a un bloqueo en Ormuz. Sin embargo, el Ibex 35 ha logrado escalar.
El viernes, el índice cedió un 0,09% en una jornada de consolidación, pero se mantuvo por encima de la barrera de los 19.400 puntos. Las fuertes caídas de Indra y ArcelorMittal no impidieron que la semana se saldara en positivo. Indra perdió un 4% al conocerse un retraso en un contrato de defensa, y ArcelorMittal cedió un 3,5% por la desaceleración china. La clave estuvo en la banca y las energéticas, que absorbieron el castigo de valores más cíclicos.
BBVA y Santander ganaron más de un 5% en el acumulado semanal mientras Repsol e Iberdrola sumaban alrededor del 4%. La banca se beneficia de unos tipos altos que mantienen el margen de intereses, y las energéticas se han visto impulsadas por la tensión geopolítica que presiona al alza el crudo.
El bono español a diez años se mantuvo estable en torno al 3,5%, sin grandes sobresaltos, y el euro se movió plano frente al dólar. Esa calma ayudó a la renta variable al no añadir presión a las exportadoras.
El mercado español ha encontrado en estos sectores un refugio relativo. Los inversores castigan a compañías expuestas a la demanda global, pero premian a las que tienen ingresos más domésticos y visibles. Buena parte del movimiento, además, fue un short squeeze en banca: las apuestas bajistas acumuladas se deshicieron al filtrarse solidez en los resultados del sector, forzando recompras que aceleraron la subida.
La bolsa española está viviendo una desconexión: la geopolítica y la política monetaria adversa no están frenando a los sectores más expuestos a tipos de interés.
¿Qué esperar del Ibex 35 tras esta subida?
La pregunta ahora es si el rally tiene recorrido o si estamos ante un espejismo de verano. Desde un punto de vista técnico, el Ibex 35 ha superado resistencias relevantes y el siguiente objetivo serían los 19.800 puntos. Pero las valoraciones empiezan a tensionarse.
El PER del índice ronda las 12 veces, en línea con la media histórica. Sin embargo, el crecimiento de beneficios esperado para 2027 se ha moderado. Si la Fed mantiene los tipos altos hasta bien entrado ese año, como sugieren las últimas actas, el coste de financiación se mantendrá elevado y erosionará los márgenes de las compañías más endeudadas.
En paralelo, el conflicto con Irán sigue siendo una variable imprevisible. Cualquier escalada en el estrecho de Ormuz dispararía el petróleo por encima de los 100 dólares, y ese escenario golpearía a economías dependientes de la energía como la española. La banca y la energía no serían inmunes entonces.
Mi impresión es que el mercado está valorando un escenario de «guerra fría» en Oriente Medio sin interrupción del suministro. Esa apuesta es frágil. El rally de esta semana es un recordatorio de que los mercados pueden ignorar el ruido geopolítico durante un tiempo, pero no para siempre. La euforia actual merece cautela.




