La Fed señala subida de tipos y Bitcoin cae a 64.000 dólares

Kevin Warsh, en su primer FOMC, marca un giro hawkish que rompe con las expectativas de bajada de tipos. Bitcoin sufre una venta masiva al perder los 66.000 dólares y buscar soporte en los 64.000.

La Reserva Federal ha dejado los tipos de interés sin cambios esta semana, pero su mensaje ha sacudido los mercados. Bitcoin ha caído a 64.000 dólares tras la primera comparecencia de Kevin Warsh como presidente del banco central. Nueve de los dieciocho miembros del comité de política monetaria ven ahora posible una subida de tipos este mismo año. Lo que antes era un riesgo lejano se ha convertido en un escenario real.

La Fed mantiene los tipos pero ya no habla de bajarlos

El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, en inglés) mantuvo el tipo de interés de referencia en el rango del 3,50% al 3,75%, una decisión esperada por los analistas. Sin embargo, la sorpresa llegó en las nuevas proyecciones económicas. El banco central estadounidense situó la estimación de inflación general para 2026 en el 3,6%, por encima de lo previsto en marzo, y la subyacente en el 3,3%. Con esos datos sobre la mesa, nueve de los dieciocho gobernadores esperan al menos un alza de tipos antes de fin de año.

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Es un cambio radical. Hace tres meses, ningún miembro del FOMC contemplaba endurecer la política monetaria en 2026. Ahora, el pronóstico de consenso apunta a que los tipos cerrarán el año en torno al 3,8%, frente al 3,4% que preveían en marzo. Para 2027 y 2028, las expectativas también se han movido al alza. En otras palabras: el dinero caro parece haber llegado para quedarse más tiempo del que esperaban los mercados.

Bitcoin pierde los 66.000 dólares: ¿por qué reacciona así?

La respuesta de los activos de riesgo fue inmediata. Bitcoin cayó desde cerca de los 66.000 dólares hasta los 64.000, donde encontró cierto soporte. El S&P 500 y el Nasdaq 100 bajaron cerca de un 1% cada uno, y los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años repuntaron hasta el 4,14%. Cuando un banco central insinúa que va a subir los tipos, los inversores ajustan sus carteras: se reducen las apuestas por activos que no generan intereses —como bitcoin u oro— y se refugian en la renta fija, que ahora ofrece mayor rentabilidad.

Para bitcoin, además, hay un factor de sensibilidad extra. Durante los últimos años, numerosos inversores han defendido que la criptomoneda funcionaría como cobertura frente a la inflación y el desorden monetario. Sin embargo, los datos muestran que, a corto plazo, la cotización sigue dependiendo en buena medida de la liquidez global y de las expectativas sobre los tipos de interés. Cuando el dinero se encarece, el apetito por el riesgo se enfría y las criptomonedas suelen acusar el golpe.

La Reserva Federal ya no deja margen a la esperanza de recortes: con la inflación lejos del 2%, el riesgo de nuevas subidas es real.

Kevin Warsh: un giro hawkish y menos pistas para los mercados

La reunión de junio fue la primera bajo la batuta de Kevin Warsh, confirmado como presidente de la Fed en mayo. Su estilo se ha notado de inmediato. El comunicado posterior a la reunión fue más breve y eliminó el lenguaje que en ocasiones anteriores sugería una predisposición a rebajar los tipos. Por primera vez en un año, la decisión se tomó sin ningún voto en contra.

Warsh calificó el debate interno como una “buena pelea familiar” y subrayó que la Reserva Federal entra en un “nuevo capítulo”. Se negó a dar pistas sobre la senda futura de los tipos y reiteró su escepticismo hacia las proyecciones económicas tradicionales, como el famoso dot plot (el gráfico de puntos que recoge las expectativas de los miembros). De hecho, él mismo no presentó su pronóstico personal, coherente con sus críticas de años anteriores a esta herramienta.

Para los inversores, el mensaje es claro: la Fed de Warsh será menos predecible y más dependiente de los datos. Eso introduce un nivel adicional de incertidumbre, algo que a los mercados no suele gustar. La reacción bajista de bitcoin, en parte, refleja ese desconcierto.

En una mirada más amplia, este giro nos recuerda que la relación entre política monetaria y criptoactivos sigue siendo estrecha y compleja. Durante la etapa de tipos bajos y abundante liquidez, bitcoin prosperó. Ahora que la Fed endurece su discurso, el mercado cripto tendrá que demostrar si puede consolidarse como un activo con valor propio o si sigue bailando al son que marcan los bancos centrales.


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