Argentina impone condiciones a Telefónica: deberá transferir 6 millones de clientes

El Tribunal de Defensa de la Competencia también exige la desinversión en 28 localidades de banda ancha fija para evitar un duopolio con Claro. La operación, acordada en febrero de 2025 por 1.245 millones de dólares, queda a la espera de que Telefónica acepte los remedios o reneg

El Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) de Argentina ha puesto condiciones muy exigentes para autorizar la compra de Telefónica Móviles Argentina por parte de Telecom, la empresa controlada por el Grupo Clarín. La más pesada: Telefónica deberá ceder 6 millones de clientes móviles activos a un operador independiente para que la concentración no reduzca a dos el número de competidores con red propia en el país. Sin ese remedio estructural, la operación anunciada en febrero de 2025 por 1.245 millones de dólares (1.085 millones de euros) crearía un duopolio con Claro y diluiría las opciones para los consumidores.

La resolución de la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC), basada en un informe del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), considera que la fusión de las marcas Personal y Movistar daría lugar a un operador con el 58% del mercado móvil, frente al 42% de AMX (Claro). La salida prevista por el TDC es quirúrgica: 4 millones de esos clientes deben provenir del Área Metropolitana de Buenos Aires y los 2 millones restantes del interior del país. Además, el adquirente independiente recibirá el espectro radioeléctrico necesario, y tendrá la opción de comprar la infraestructura de red de Telefónica. La operación, en la práctica, solo podrá cerrarse si alguien está dispuesto a entrar con esa masa crítica de usuarios.

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Las condiciones no se limitan a la movilidad. La ANC también ordena la desinversión de la cartera de abonados fijos de banda ancha de Telefónica en 28 localidades donde la superposición de redes con Telecom es elevada. En total, 211.400 abonados deberán cambiar de manos. La medida busca evitar que la entidad resultante refuerce una posición dominante en el acceso a internet residencial.

Las piezas del rompecabezas: la visión de las partes

Telecom ya había hecho una propuesta de remedios voluntaria: ceder 3 millones de abonados móviles y 130.000 fijos. La decisión del TDC prácticamente duplica el alcance de aquella oferta, algo que fuentes de la operadora citadas por Clarín calificaron de “excesivas”. De fondo, la lectura es que el supervisor no quiere un mercado con solo dos redes y que considera que el umbral mínimo de competencia real exige tres operadores con capacidad de inversión propia.

Telefónica, por su parte, se encuentra en una encrucijada. Puede aceptar las condiciones tal cual las ha dictado el tribunal, lo que implica encontrar un comprador para los 6 millones de líneas y el espectro asociado; o intentar renegociar los términos, con el riesgo de que la operación se demore o incluso se frustre. La multinacional española ha calificado la venta de su filial argentina como un movimiento estratégico para reducir exposición a mercados no prioritarios, pero el precio y el calendario se han vuelto ahora más inciertos.

Una operación que cambia de color

El acuerdo original se firmó en febrero de 2025, con un valor de 1.245 millones de dólares y la expectativa de cerrarlo en el segundo trimestre de 2026. Ahora, con la resolución del TDC sobre la mesa, el calendario se estira y el importe podría renegociarse a la baja si los remedios merman el atractivo del activo para Telecom. El mercado argentino de telecomunicaciones, además, viene de un proceso de liberalización impulsado por el gobierno de Javier Milei, que busca atraer inversión privada, pero la ANC ha demostrado que la competencia sigue siendo una línea roja.

La imposición de ceder 6 millones de clientes convierte la transacción en un ejercicio complejo que dista mucho de la salida ordenada que Telefónica había anticipado en 2025.

Con todo, la operación no está muerta. La decisión del TDC no la bloquea, sino que la condiciona a remedios duros pero viables si aparece un tercer operador interesado. Las miradas se dirigen ahora a posibles candidatos —fondos de infraestructuras, operadores regionales o incluso un nuevo entrante con respaldo financiero— que puedan hacerse con la cartera de clientes que Telefónica está obligada a ceder.

Para los accionistas de Telefónica, la noticia introduce un nuevo foco de incertidumbre en un año en el que la operadora ya acumula varios frentes abiertos, desde la reestructuración en Reino Unido hasta la presión regulatoria en España. Sin embargo, la cesión de clientes no impacta en las cuentas consolidadas hasta que se materialice la venta, por lo que el mercado reaccionó con tibieza.

Análisis Merca2: ¿un contratiempo pasajero o un síntoma de agotamiento?

Conviene poner la lupa sobre el contexto argentino. El país ha vivido un giro regulatorio importante: el decreto de necesidad y urgencia de 2023 que derogó la ley de telecomunicaciones liberalizó el sector, pero la ANC ha querido marcar límites para evitar una concentración excesiva. No es casualidad que la resolución se conozca apenas dos semanas después de que el Gobierno lanzara un plan de subvenciones para facilitar la entrada de nuevos operadores. Existe voluntad política de que el mercado no se reduzca a un duopolio, y Telefónica está en el centro de esa batalla.

A mi juicio, la exigencia de ceder 6 millones de clientes móviles es severa, pero no impracticable. La clave residirá en si hay demanda real por ese paquete de líneas. En un mercado con alta inflación y márgenes ajustados, convencer a un inversor de que merece la pena entrar con una base de usuarios que deberá migrar y fidelizar es un reto. Si el tercer operador no aparece, Telefónica podría verse forzada a renegociar con Telecom un precio sensiblemente inferior al pactado, algo que ya descuenta en parte el consenso.

También hay que leer la jugada en el tablero global de Telefónica. La salida de Argentina era uno de los pilares del plan de simplificación geográfica del grupo. Si el cierre se dilata, el mercado interpretará que la ejecución del plan estratégico 2024-2026 pierde tracción. No obstante, el impacto bursátil inmediato ha sido casi nulo: los inversores saben que estas operaciones en Latinoamérica suelen ser largas y complejas, y el peso de la filial argentina en el conjunto del grupo es limitado.

Habrá que seguir muy de cerca las próximas semanas. Si Telefónica confirma que acepta los remedios y anuncia un acuerdo con un tercero, la acción podría recoger un leve alivio. Si, por el contrario, decide renegociar o retirarse de la operación, la incertidumbre se instalará hasta nuevo aviso.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: Telefónica apenas se inmutó en bolsa. La acción cerró la sesión del jueves con un descenso del 0,3%, en línea con un IBEX 35 que también cedió un 0,1%. El mercado no ha encontrado en esta noticia un catalizador suficiente para modificar la valoración del grupo de forma inmediata.

Clave técnica: Los títulos de Telefónica llevan semanas lateralizando entre los 3,70 y los 3,95 euros. La resistencia de corto plazo está en 3,93 euros; un eventual recorte adicional por la incertidumbre argentina podría llevar la acción a buscar soporte en los 3,65 euros, mínimo de mayo. Mientras no perfore ese nivel, el perfil técnico sigue siendo de consolidación.

Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en 82 puntos básicos, sin movimientos significativos. El rating crediticio de Telefónica (BBB por S&P) no se ve afectado por esta resolución, ya que la venta de la filial está condicionada pero no cancelada, y el grupo mantiene una sólida posición de liquidez.


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