Banco Santander deberá someterse a un test de estrés anual de la Reserva Federal en Estados Unidos, frente al examen bienal que ha venido realizando hasta ahora, tras recibir luz verde definitiva del regulador para la compra de Webster. El cierre de la operación, previsto para el próximo 20 de agosto, catapultará a la entidad española a la Categoría III de importancia sistémica al superar los 250.000 millones de dólares en activos, lo que dispara sus exigencias de capital, liquidez y supervisión.
La Fed da luz verde a la compra e impone un examen anual
La Junta de Gobernadores de la Reserva Federal aprobó por unanimidad de sus siete miembros la adquisición de Webster por parte de Santander, desestimando los cuatro escritos presentados en contra. Entre ellos figuraban presuntas sanciones por operaciones con Irán —informaciones de 2024 que el banco investigó y descartó— o el riesgo de cierres de oficinas en el noreste del país. Kevin Warsh, presidente de la Fed, dio el visto bueno sin fisuras.
Con la operación, los activos de Santander en Estados Unidos alcanzan los 253.600 millones de dólares (unos 220.000 millones de euros), lo que le convierte en la decimonovena entidad del país y lo sitúa cerca del tope legal en Connecticut. Pero el salto más relevante para el regulador es que la entidad combinada cruza el umbral de los 250.000 millones, lo que la eleva de la anterior Categoría IV a la Categoría III. A partir de ahora, el test de estrés de la Fed será anual y no cada dos años, y deberá realizarlo también de forma interna con escenarios prescritos.
Además, Santander tendrá que presentar un plan de resolución completo cada tres años, calcular su ratio de apalancamiento complementaria, y pasar de informar la liquidez mensualmente a hacerlo a diario. La ratio de capital CET 1 exigida incorporará un colchón anticíclico que, aunque por ahora está en el 0 %, podrá subir al 2,5 % a discreción del organismo que preside Warsh.
Un gigante de 253.600 millones con nuevas obligaciones de supervisión
La incorporación de Webster aporta unos 69.000 millones de dólares en depósitos que, sumados a los 81.300 millones que ya tenía Santander, disparan la base por encima de los 150.000 millones (130.000 millones de euros). La joya de la corona es HSA, la filial que administra cuentas de ahorro sanitario con más de 9.200 millones de dólares en depósitos a un coste inferior al 0,2 %, lo que proporciona una financiación estable y barata.

La combinación consolida a Santander como líder en Connecticut, donde pasa del decimotercer al primer puesto por cuota de mercado, cerca del tope legal del 30 %, y obtiene porciones relevantes en Rhode Island (7,1 %) y Massachusetts (5,9 %). Si se incluye la sucursal corporativa en Nueva York, no asegurada por la FDIC, el balance total se eleva a 335.300 millones de dólares (unos 290.000 millones de euros).
Las sinergias de costes anunciadas ascienden a 800 millones de dólares, a las que se sumarán las de ingresos en banca corporativa y de inversión (CIB) y en banca privada. Con todo, el colchón de capital no preocupa: en el último test de estrés publicado hace un mes, la filial estadounidense mantuvo una ratio CET 1 del 11,7 % en el escenario adverso, muy por encima del 7,9 % exigido. La Fed ha congelado estos colchones hasta 2027 mientras revisa su metodología.
Pasar de un examen bienal a uno anual cambia la cadencia de la supervisión: la Fed podrá calibrar el riesgo de Santander en EE.UU. casi en tiempo real.
El impacto en la cuenta de resultados y en la cotización
Santander prevé que la integración eleve el retorno sobre el capital tangible (RoTE) en Estados Unidos hasta alrededor del 18 % en 2028, frente al 15 % del año pasado. Además, la operación generará un incremento del beneficio por acción (BPA) del 7 % al 8 %, según confirmó el banco en un comunicado. La mejora de las sinergias y la escala compensan el mayor coste regulatorio.
La revalorización de la acción del Santander, que sube un 15 % desde el anuncio de la compra, ha elevado la parte de la contraprestación en títulos. El intercambio original de 2,0548 acciones propias más 48,75 dólares en efectivo por cada título de Webster arrojaba un precio implícito de 75 dólares. Con la cotización actual, la parte en acciones vale 30,4 dólares, lo que sitúa la valoración total en 79,1 dólares, un 5,5 % más que hace seis meses. El importe total para los accionistas de Webster asciende a unos 12.800 millones de dólares/strong>, sin que el banco español desembolse un céntimo adicional.
La apuesta por EE.UU. en la hoja de ruta del Santander
La compra de Webster consolida la vocación estadounidense del grupo que preside Ana Botín y que ya dio un primer paso con Sovereign hace dos décadas. La operación no solo incrementa el peso del país en el balance —ya era su mayor mercado exterior—, sino que lo somete a un régimen de supervisión más intrusivo. Este mayor escrutinio es la otra cara de la moneda de un negocio que promete un RoTE muy superior a la media del grupo.
Frente a la retirada de otras grandes entidades europeas, como la venta del negocio estadounidense de BBVA a PNC en 2021, Santander redobla su apuesta. La clave estará en ejecutar las sinergias de costes prometidas y en trasladar al segmento CIB y de banca privada la captación barata de depósitos de HSA. La supervisión anual de la Fed actuará como un termómetro permanente de la solvencia de la filial, pero también como un sello de estabilidad que puede reforzar la confianza de inversores y clientes.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: El cierre efectivo de la operación el 20 de agosto y la publicación del primer test de estrés bajo la nueva categoría, que marcará el colchón de capital exigido.
- Reacción del valor: La subida del 15 % desde el anuncio refleja que el mercado descuenta un fuerte potencial de sinergias; la ejecución y la respuesta del regulador determinarán si se mantiene la prima.
- Precedente sectorial: El historial de Santander con Sovereign y la retirada de BBVA del mercado estadounidense dejan a la entidad como el único gran banco español con presencia minorista relevante en EE.UU., lo que le otorga un perfil diferenciado.




