El reciente comunicado de Ryanair, en el que responde a los cambios en el reglamento europeo de las aerolíneas, ha dejado claro que ni siquiera ellos están contentos con lo que ha sido visto desde fuera como una victoria para la aerolínea irlandesa. Sin embargo, ella misma asegura que la nueva medida puede acabar generando problemas dentro del sector y adelanta que se traducirá en un aumento del precio de venta.
La empresa ha sido crítica con el «galimatías» de los cambios normativos del Reglamento UE 261, que, defienden, obligará a las aerolíneas a difundir publicidad engañosa sobre precios. Con estas nuevas normas, aún más absurdas, las aerolíneas de la UE pierden competitividad, ya que se verán obligadas a anunciar tarifas más elevadas (que incluyen una segunda pieza de equipaje de cabina) cuando más del 50% de los pasajeros ya opta por una tarifa más baja y decide no viajar con una segunda pieza de equipaje de cabina.

Según los irlandeses, «la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen, sigue prometiendo que Europa será “más competitiva”, pero ahora las últimas regulaciones incomprensibles de Europa obligan a las aerolíneas a anunciar tarifas más altas, cuando más del 50% de los pasajeros optarán por tarifas más bajas sin una segunda pieza de equipaje de cabina. Como siempre, Europa inventa nuevas normas que, en lugar de reducir el coste de los viajes aéreos en la UE, hacen que las aerolíneas sean menos competitivas».
Michael O’Leary pone presión sobre Europa
El consejero delegado de la empresa, Michael O’Leary, ha insistido en esta posición, señalando que se acaba forzando a los pasajeros a pagar por un servicio que la mayoría no solicita. “Estas últimas normas del Reglamento UE 261 no son más que otra tontería burocrática del Parlamento Europeo y del Consejo. En lugar de animar a las aerolíneas de la UE a anunciar nuestras tarifas más bajas (que excluyen el segundo equipaje de cabina), que es lo que elige más del 50 % de nuestros clientes, estas nuevas y absurdas normas obligan a las aerolíneas a anunciar falsamente tarifas aéreas más elevadas, lo que hace que las aerolíneas de la UE sean aún menos competitivas», ha sentenciado.
«Como de costumbre, ni el Parlamento Europeo ni el Consejo han hecho nada para mejorar la competitividad de las aerolíneas de la UE, ya sea aboliendo el fallido y perjudicial sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) de Europa o reformando el deficiente sistema de control del tráfico aéreo (ATC) de la UE. El sistema ATC europeo es responsable de más del 90% de los retrasos de las aerolíneas y, sin embargo, no se permite a las aerolíneas recuperar nuestros costes derivados del Reglamento UE 261 de estos monopolios gubernamentales ineficaces», agrega.
El momento de tomar decisiones para reducir la presión de las aerolíneas
Según el propio O’Leary, la decisión llega en el peor momento para las low cost y las aerolíneas. «En un momento en que Putin invadió Ucrania y hay una guerra en Oriente Medio, Europa necesita ser más competitiva si quiere generar crecimiento. En este momento de crisis internacional, lo único que pueden hacer el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE es inventar nuevas regulaciones, que ahora obligarán a las aerolíneas a anunciar tarifas aéreas más altas (que incluyen tasas por una segunda pieza de equipaje de cabina) en lugar de anunciar nuestras tarifas más bajas (que excluyen dichos costes), que es lo que elige a diario más del 50% de los pasajeros de Ryanair», ha defendido.

«Cuando Europa necesita crecimiento económico para mejorar su gasto en defensa, lo mejor que nuestros líderes son capaces de hacer es aprobar nuevas regulaciones sobre el equipaje de cabina de las aerolíneas, que niegan a estas el derecho a anunciar nuestras tarifas aéreas más bajas disponibles», continúa.
Otro tipo de medidas para proteger los precios
El directivo de Ryanair ha acabado su mensaje pidiendo que se revise de nuevo el reglamento para evitar un aumento en el precio de los billetes. «Ryanair vuelve a instar a Ursula von der Leyen y al Parlamento Europeo a que dejen de promulgar normativas absurdas que hacen que los viajes aéreos en la UE sean menos competitivos y, en su lugar, hagan algo que beneficie a los consumidores europeos: abolir el discriminatorio impuesto del ETS (que solo se aplica a los vuelos intracomunitarios) y llevar a cabo por fin una reforma efectiva del control del tráfico aéreo (ATC), exigiendo que las torres de control cuenten con todo el personal necesario para la primera oleada de vuelos matutinos y protegiendo los sobrevuelos durante las huelgas nacionales de controladores aéreos”, concluye el directivo.





