Deutsche Bank ve al S&P 500 en 8.200 puntos y al Stoxx 600 en 650 puntos en junio de 2027

Los mercados de renta variable global han mostrado resiliencia con un rápido rebote tras la corrección inicial.

Deutsche Bank estima que el índice S&P 500 llegará en junio de 2027 a los 8.200 puntos y el Stoxx 600 europeo a los 650 puntos en junio de 2027.

A lo largo de una reunión con periodistas ayer jueves, la entidad anunció sus previsiones económicas para 2026, rebajando el crecimiento de la Eurozona a un 0,9% para 2026, debido a los crecientes costes de la energía a consecuencia del conflicto en Oriente Medio, que ya comenzaron a lastrar la actividad y el consumo privado. Sin embargo, “se trata de una rebaja con mucha distorsión entre países”, aclaró Rosa Duce, Chief Investment Officer de Deutsche Bank en Iberia.

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Al mismo tiempo, mejoró las perspectivas sobre España, que crecerá un 2,6% en 2026, liderando el crecimiento entre las grandes economías europeaspor delante de Italia (0,8%), Francia (0,8%) y Alemania (0,7%).

Según Duce, “los motivos por los que España se comporta mejor que sus vecinos europeos tienen que ver con un mix energético en el que las renovables tienen un peso creciente y su modelo de crecimiento más vinculado al sector servicios, menos afectado por los mayores costes de la energía si se compara con la industria. De ahí que sea precisamente Alemania donde más se hayan revisado a la baja las expectativas de crecimiento.”

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Sin embargo, Duce también matizó que “estamos creciendo porque somos más, no porque trabajemos mejor”, haciendo referencia a los males endémicos de la economía española.

En lo que respecta a la situación política global, la entidad advierte de que “esperamos 60 días de volatilidad. No ha pasado la tormenta, pero está pasando”.  Y, sobre las primeras decisiones del nuevo presidente de la Fed, manifestó que “Warsh hablo ayer mucho de precio y de rigor porque quiere demostrar coherencia, independencia y fuerza”.  

A pesar del shock geopolítico, los mercados de renta variable global han mostrado resiliencia con un rápido rebote tras la corrección inicial. Imagen: Deutsche Bank
A pesar del shock geopolítico, los mercados han mostrado resiliencia con un rápido rebote tras la corrección inicial. Imagen: DB

Inflación y política monetaria

En Estados Unidos, los vientos en contra derivados de unos mayores costes energéticos y un consumo más débil se compensan por la continuidad del apoyo fiscal y la solidez de la inversión en IA, que sigue siendo motor estructural de su crecimiento. Se espera que el crecimiento del PIB se mantenga sólido en el 2,0% tanto en 2026 como en 2027, mientras que es probable que la inflación permanezca por encima del objetivo, en el 3,2% y el 2,3%, respectivamente. De este modo, la Fed mantendrá una postura prudente, bajando los tipos al 3,00%-3,25% a mediados de 2027.

La inflación en Europa se mantendrá alta en la segunda parte del año. A medida que los mayores costes de la energía se trasladen a los precios, el IPC europeo podría superar el 4,0% durante el verano, lo que se traducirá en una media del 3,1% en 2026 antes de disminuir al 2,5% en 2027. Así, el BCE mantendrá un sesgo restrictivo y “volverá a subir los tipos este año, incluso en septiembre”.

Perspectivas de inversión: renta variable y renta fija

A grandes rasgos, Alejandro Vidal, Head Investment Manager de Deutsche Bank España, resume los tres grandes movimientos de la gestora alemana para la segunda mitad de año: “hemos subido renta variable en EE. UU: y Emergentes pro el mayor crecimiento, la duración de la cartea, y estimamos que el dólar debería volver hacia el nivel de las 1,20 unidades por la desdolarización de las reservas”.

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A pesar del shock geopolítico, los mercados de renta variable global han mostrado resiliencia con un rápido rebote tras la corrección inicial. Esta tendencia al alza, apoyada en la fortaleza de los beneficios empresariales, concretamente en tecnología y temáticas vinculadas a la IA, se mantendrá e impulsará el mercado bursátil, en especial en EEUU. Igualmente, unos menores precios energéticos y un dólar más débil podrían proporcionar un apoyo a corto plazo para las acciones emergentes. Las bolsas europeas también podrían mostrar recuperación una vez se reduzcan las dudas sobre el conflicto.

La renta fija de calidad ofrece también oportunidades, aunque con diferenciales ajustados que requieren mayor selectividad. Según Vidal, “es probable que los rendimientos del Treasury de EEUU y del Bund alemán bajen, pues han sobrerreaccionado ante posibles subidas de tipos. Por su parte, el crédito Investment-Grade (IG) en dólares y en euros ofrece rentabilidades atractivas y una fuerte demanda, especialmente por las entradas de dinero hacia emisiones ligadas a IA y a una reasignación estructural hacia la renta fija.

Mientras, desde Deutsche Bank consideran que los bonos High-yield (HY) ofrecen un carry atractivo, pero los diferenciales son históricamente bajos, por lo que es importante ser selectivo. El carry es también el motor de los bonos asiáticos y emergentes”.

Materias primas

Respecto a las materias primas, los precios del petróleo seguirán elevados incluso tras la resolución del conflicto, con niveles esperados en torno a los 80 dólares a un año vista. No obstante, el mercado debería pasar del déficit al superávit a finales de año a medida que aumenten las cuotas de la OPEP+ y los Emiratos Árabes Unidos eleven previsiblemente la producción significativamente tras haber salido del cártel.

Asimismo, los precios del oro podrían renovar su potencial alcista hasta los 5.400 dólares/onza a finales de junio de 2027, tras mostrar volatilidad durante la escalada en Oriente Medio. La diversificación de las posiciones en US Treasuries, especialmente por parte de bancos centrales y grandes inversores institucionales, además de los aumentos de la deuda pública mundial, la demanda de inversores privados en China o la debilidad del dólar reforzarán aún más su papel como activo estratégico.

Mercados privados

Por último, Deutsche Bank mantiene una visión constructiva sobre los mercados privados, aunque la preferencia por clase de activo puede variar según las condiciones de mercado. Las infraestructuras, que suelen englobar servicios esenciales, tienden a mantener un carácter resiliente. En Private Equity, determinadas firmas con valoraciones atractivas, especialmente en algunas áreas del mid-market europeo, podrían tener potencial de revalorización. Por su parte, los hedge funds podrán ofrecer protección a la baja durante episodios de volatilidad del mercado.

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