El IBEX 35 escribió hoy una página para el recuerdo. Por primera vez en sus más de tres décadas de historia, el principal índice de la bolsa española superó la barrera de los 20.000 puntos al cierre, dejando atrás un nivel psicológico que se le había resistido desde el inicio de enero. El selectivo cerró la sesión en los 20.023,6 puntos, con un avance del 0,21% que bastó para marcar un hito que los paneles del Palacio de la Bolsa de Madrid no reflejaban desde su creación.
El motor del día fue la energía —o, más bien, su abrupto abaratamiento—. El Brent, de referencia en Europa, cedió un 5,01% hasta los 79,64 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se dejó un 5,39% y cerró en 76 dólares. La promesa, todavía difusa, de un posible desbloqueo del estrecho de Ormuz —por el que transita una quinta parte del crudo mundial— bastó para hundir los futuros y, de paso, inyectar optimismo en las plazas europeas.
Las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, abriendo la puerta a un acuerdo con Irán “hoy o mañana” alimentaron la especulación. Aunque desde Teherán se apresuraron a desmentir cualquier avance, los mercados prefirieron comprar el rumor. Un petróleo más barato es, para la periferia europea, un viento de cola inmediato: reduce los costes industriales, alivia la factura energética del consumidor y desinfla las presiones inflacionistas que tanto preocupan al BCE.
La sesión tuvo otro ingrediente relevante: la prima de riesgo española se relajó hasta los 42,7 puntos básicos, uno de sus registros más bajos de los últimos quince años. La rentabilidad del bono español a diez años cayó hasta el 3,533%, y la distancia con el bund alemán se estrechó. Es un dato que va más allá de lo anecdótico: significa que el mercado de deuda ya no exige a España la penalización que arrastraba desde la crisis del euro. El contraste con la vorágine de demandas de medio centenar de estados norteamericanos contra los aranceles de Trump —que hoy quedó en un segundo plano— refuerza la imagen de una Europa que, por momentos, parece un refugio relativo.
En el frente doméstico, noticias corporativas movieron fichas, pero sin eclipsar el récord. La mayor llamada de atención la protagonizó Acciona, que se desplomó un 7,18% después de que la familia Entrecanales Franco vendiera un 3% del capital por 359 millones de euros. Era una operación esperada, pero la presión vendedora castigó al valor y, de paso, a Acciona Energía, que cayó un 2,72%. En el campo de los resultados, Coca-Cola Europacific Partners (CCEP) presentó un beneficio neto de 991 millones en el semestre, un 5,8% más, cifra que no movió su cotización de forma significativa pero que apuntala la solidez del consumo en Europa.
El mapa de la sesión dibujó una rotación clara: las cíclicas ligadas a las materias primas y al turismo lideraron el alza. ArcelorMittal (+4,24%) encabezó el IBEX 35 con una subida que refleja el alivio de costes energéticos; Amadeus (+2,13%), Sacyr (+1,90%), Indra (+1,74%), Unicaja (+1,48%) y Grifols (+1,39%) completaron el podio de ganadores. En el lado negativo, además de las dos Acciona, sufrieron las ‘utilities’ y las energéticas tradicionales: Endesa (-1,45%), Naturgy (-1,25%), Repsol (-1,15%) y Enagás (-0,94%), castigadas por la caída del precio del crudo y por la propia rotación sectorial.
El resto de plazas europeas acompañó la fiesta con subidas ordenadas. Milán sumó un 1,26%, ayudada por la misma combinación de energía barata y primas de riesgo en descenso; Fráncfort avanzó un 0,85%; París, un 0,52%; y Londres, un tímido 0,30%. En el mercado de renta fija, la subasta del Tesoro español de letras a seis y doce meses captó 6.215,5 millones de euros con rentabilidades algo más altas que en la anterior cita, señal de que, pese al contexto favorable, el inversor aún exige un pequeño extra por el alargamiento de plazos.
En el terreno laboral, los datos macro ofrecieron una lectura ambivalente: el paro registrado subió en 19.517 personas en julio y volvió a superar los 2,3 millones, mientras la Seguridad Social rompió la barrera de los 22,5 millones de ocupados tras ganar una media de 41.727 afiliados. No es un dato que mueva el IBEX 35 en el corto plazo, pero sí importa para el telón de fondo de consumo y morosidad que vigila de cerca la banca del índice
El IBEX 35 no solo rompe una barrera psicológica; lo hace con la prima de riesgo en niveles mínimos de más de tres lustros y un petróleo que cede más de un 5% en una sola sesión, una combinación que rara vez se había dado.
La cuestión que sobrevuela el parqué es si este asalto a los 20.000 es un simple bear market rally con viento puntual a favor o el inicio de una nueva fase para la renta variable española. Observo algunos motivos para la cautela: el volumen de contratación no acompaño con la misma euforia que el precio, y el sector financiero —principal motor del IBEX en los últimos dos años— apenas se movió hoy. BBVA y Santander cerraron planos, mientras que el resto de la banca se limitó a sumar décimas. Sin el respaldo de los bancos, el selectivo se apoya en sectores más cíclicos que son, por definición, menos predecibles.
Cabe recordar que el IBEX 35 ha necesitado casi trece años para volver a cotas que, en términos reales, son inferiores a las de 2007. La inflación acumulada diluye el mérito —los 20.000 de 2026 equivaldrían a unos 15.500 de principios de siglo—, pero el mercado no cotiza retrospectivas, sino expectativas. Y las expectativas hoy tienen que ver con una energía más barata, unos tipos del BCE que apuntan a la baja y una prima de riesgo que ya no asusta a nadie. Esa es la combinación que ha hecho posible el récord.
El riesgo a vigilar es doble. Por un lado, la geopolítica del petróleo: si el diálogo sobre Ormuz se desinfla y el crudo rebota con fuerza, el alivio de costes se esfumará tan rápido como llegó. Por otro, el crecimiento europeo: los PMI manufactureros siguen en terreno contractivo en Alemania y la confianza empresarial no termina de recuperarse. Un frenazo más pronunciado en el ciclo obligaría a revisar a la baja las proyecciones de beneficios que hoy sostienen las valoraciones.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre: El IBEX 35 cierra en 20.023,6 puntos, un alza del 0,21% que basta para conquistar los 20.000 enteros por primera vez en su historia. El avance se apoya en la caída del crudo y en una prima de riesgo de 42,7 puntos básicos.
Clave técnica: Rompe la resistencia psicológica de los 20.000 puntos en el cierre diario, aunque el volumen de negociación fue moderado —lo que suele restar convicción a la ruptura—. El siguiente objetivo natural se sitúa en los 20.300 puntos; un cierre por debajo de 19.800 esta semana pondría en duda la superación del nivel.
Apunte macro: La prima de riesgo española se contrae hasta los 42,7 puntos básicos, su lectura más baja desde al menos 2010. La caída del rendimiento del bono a 3,533% y la expectativa de nuevos recortes del BCE alivian los costes de financiación de la deuda y favorecen la comparativa con la renta variable.




