La NASA libera energía en la sonda Voyager 2 tras 47 años para prolongar su misión interestelar

Ingenieros del JPL activan la maniobra 'Big Bang', un intercambio de sistemas para liberar 4 vatios de potencia. La nave, a más de 20.000 millones de kilómetros de la Tierra, mantendrá activos sus instrumentos al menos un año más.

La Voyager 2, la nave más longeva de la NASA, ha vuelto a desafiar todas las expectativas. A más de 20.000 millones de kilómetros de la Tierra y a punto de cumplir medio siglo, el ingenio del JPL le ha regalado un año extra de ciencia. La maniobra, bautizada como ‘Big Bang’, ha liberado la energía suficiente para mantener activos tres de sus instrumentos mientras navega por el espacio interestelar.

El anuncio, hecho público el 4 de agosto de 2026, supone un hito más en la larguísima hoja de servicios de estas naves. Ambas Voyager superaron los encuentros planetarios de los años 80 y, contra todo pronóstico, siguen transmitiendo datos desde una región donde ningún otro artefacto humano había llegado.

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Comunicarse con la Voyager 2 hoy es como enviar un mensaje a 1995. Las señales de radio, viajando a la velocidad de la luz, tardan más de 18 horas en llegar. Ordenar el ‘Big Bang’ y confirmar su éxito requirió una paciencia inédita.

Según el blog oficial de la NASA, la clave del éxito fue un intercambio de sistemas: los ingenieros desconectaron un calentador de reserva y varios instrumentos de maniobra que llevaban décadas apagados, y lo compensaron con el calor residual de los propios equipos activos. De este modo lograron liberar 4 vatios netos.

Un ‘Big Bang’ de ingeniería a 20.000 millones de kilómetros

El objetivo era liberar aproximadamente 4 vatios de potencia —el equivalente a una bombilla LED— manteniendo activos el detector de rayos cósmicos, el magnetómetro y el instrumento de ondas de plasma. Sin esa inyección energética, la misión habría tenido que apagar un tercer instrumento antes de que terminara 2026.

El apodo ‘Big Bang’ no es casual. La maniobra exigió una secuencia simultánea de comandos enviados a través de la Red del Espacio Profundo. Cualquier fallo en la sincronización podría haber dejado a la Voyager 2 sin la energía suficiente para sus calentadores, congelando sus sistemas de comunicación para siempre.

Cabe recordar que esta sonda, lanzada en 1977, ya ha sobrevivido a todo tipo de imprevistos. Hace unos años un fallo en su orientación dejó la antena principal desviada de la Tierra durante meses. La recuperación fue milagrosa.

Cada decisión de apagar un instrumento en el Voyager supone renunciar a una ventana al cosmos que ya nunca volverá a abrirse.

47 años con un corazón de plutonio que se apaga

Ambas Voyager se alimentan de generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), unos dispositivos que convierten el calor de la desintegración del plutonio-238 en electricidad. Como el plutonio se va agotando de forma constante, las dos naves pierden en torno a 4 vatios cada año.

El margen de maniobra es tan escaso que desde 2024 la misión se ha visto obligada a apagar dos instrumentos científicos en cada nave (de los diez originales, solo los indispensables sobrevivieron a los encuentros planetarios de los años 80). Sin la intervención del JPL, la Voyager 2 habría tenido que desconectar un tercer instrumento antes de que acabara 2026.

Voyager 2 NASA

La prioridad ahora es mantener caliente la electrónica. Aunque el frío interestelar ronda los -270 °C, los calentadores internos compensan las pérdidas. Con el ‘Big Bang’, los ingenieros han logrado redistribuir el calor residual de los instrumentos activos para que los inactivos no se congelen.

Un año de regalo para la exploración interestelar

La prolongación de la misión no es solo un número bonito. La Voyager 2 sigue enviando datos que ningún otro laboratorio humano puede obtener. Desde 2018, cuando cruzó la heliopausa, sus mediciones del espacio exterior están reescribiendo los modelos de cómo interactúa nuestra estrella con el medio galáctico.

Esta maniobra le garantiza a la NASA, como mínimo, un año extra de ciencia con los tres instrumentos. Después, el declive de potencia continuará. El equipo ya planea aplicar la misma operación en la Voyager 1 —que está aún más lejos— en los próximos meses.

Al final, todo se reduce a una negociación silenciosa con el plutonio. Y por ahora, la Voyager 2 va ganando.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Nueva maniobra ‘Big Bang’ que libera energía en la Voyager 2 y prolonga la vida de sus instrumentos.
  • Dónde: Espacio interestelar, a más de 20.000 millones de kilómetros de la Tierra.
  • Institución responsable: NASA / Jet Propulsion Laboratory (JPL).
  • Cuándo: Anunciada el 4 de agosto de 2026, maniobra ejecutada en semanas previas.
  • Impacto a futuro: La Voyager 2 mantendrá activos tres instrumentos al menos un año más. La misma técnica se trasladará a la Voyager 1 en los próximos meses.

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