Los precios de unidades SSD en 2026 se disparan: una de 2 TB para PS5 cuesta más que la propia consola

La crisis de chips NAND encarece el almacenamiento hasta niveles récord, con modelos que triplican el precio de la consola. Los fabricantes de SSD priorizan a los hyperscalers de IA y dejan al consumidor ante precios nunca vistos.

El precio de las unidades SSD ha entrado en territorio desconocido en 2026: un modelo de 2 TB para PlayStation 5 cuesta 795,99 euros, un 22,5% más que la propia consola. La crisis de los chips NAND, impulsada por la demanda de inteligencia artificial y los recortes de producción, ha disparado el coste del almacenamiento hasta niveles que muchos califican de insostenibles.

Claves de la operación

  • La SanDisk Optimus GX Pro 850P de 2 TB vale 795,99 euros. Eso supera los 649,90 euros que cuesta una PS5 con lector de discos. Las capacidades de 4 y 8 TB se disparan hasta 1.566,99 y 3.088,99 euros, respectivamente.
  • La escasez de chips NAND revive los peores augurios del sector. Tras años de sobreproducción, la explosión de la IA generativa y la contención de fabricantes ha estrangulado la oferta, elevando los precios del flash NAND más de un 60% interanual.
  • Los jugadores y los centros de datos compiten por un suministro menguante. La misma NAND que necesitan consolas y ordenadores personales es demandada por los hyperscalers para sus infraestructuras de IA, lo que añade presión sobre un mercado ya tensionado.

El precio de ampliar la PS5: una barrera para Sony y los jugadores

La PlayStation 5 viene de serie con 825 GB útiles (o 1 TB en los modelos Slim y Pro), una capacidad que se queda corta con juegos que superan los 100 GB. Para ampliarla, Sony exige unidades SSD NVMe PCIe 4.0 con velocidades mínimas de 5.500 MB/s. Hasta ahora, los modelos compatibles se movían en precios razonables: hace apenas dos años, 2 TB de gama media rondaban los 150 euros.

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La llegada de las SanDisk Optimus GX Pro 850P, presentadas oficialmente en junio de 2026, ha roto todos los esquemas. Su versión de 1 TB parte de 397,99 euros, pero la de 2 TB —la más demandada para gaming— escala hasta los 795,99 euros. La de 4 TB se va a 1.566,99 euros (el equivalente a dos PS5) y la de 8 TB alcanza los 3.088,99 euros. Esta última permite comprar casi cinco PS5 con lector, según los precios actuales en grandes superficies españolas. La misma unidad, con especificaciones casi calcadas a la veterana WD Black SN850X, costaba 600 euros en oferta a finales de 2025.

Ni siquiera las alternativas más veloces son una opción asequible. La Corsair MP700 Pro XT, con interfaz PCIe 5.0, duplica la velocidad de la SanDisk, pero su modelo de 1 TB ya cuesta 799,99 euros. El sobreprecio por el rendimiento extra resulta aún más disuasorio para el gran público.

La tormenta perfecta en los chips NAND: ¿hasta dónde seguirán subiendo los SSD?

La raíz del problema está en la memoria flash NAND. Durante 2023 y buena parte de 2024, el mercado vivió un exceso de oferta que llevó los precios a mínimos históricos. Fabricantes como Samsung, SK Hynix, Kioxia, Micron y Western Digital recortaron producción para sanear márgenes. Pero a partir de mediados de 2025, la marea cambió. La fiebre por la IA generativa disparó la demanda de almacenamiento para servidores y centros de datos, coincidiendo con una producción todavía contenida.

Según fuentes de la industria, citadas por Xataka, los analistas anticipan que los precios de NAND seguirán subiendo en la segunda mitad de 2026, debido a que los fabricantes priorizan contratos de alto volumen con hyperscalers y relegan el canal de consumo. Es decir, quien quiera un SSD para su PC o PS5 paga la escasez. La consultora TrendForce ya había advertido un encarecimiento superior al 60% interanual en el segundo trimestre de 2026 para las obleas de 512Gb TLC, un componente básico de los SSD de consumo.

El almacenamiento doméstico vuelve a ser un bien de lujo; la era de los SSD baratos ha quedado atrás, al menos durante 2026 y probablemente 2027.

Mercado del almacenamiento: de la abundancia de 2025 a la escasez de 2026

El giro del mercado recuerda, salvando las distancias, a la crisis de NAND de 2017-2018. Entonces, la transición a las memorias 3D NAND generó cuellos de botella que dispararon los precios un 50% en pocos meses, afectando a ensambladores y distribuidores españoles. Aquella escalada se corrigió con la entrada de nuevas plantas en 2019, pero el actual repunte tiene un componente estructural distinto: la demanda de IA no es cíclica, sino que crece exponencialmente.

En este contexto, los fabricantes de SSD están disfrutando de márgenes más jugosos, pero asumen el riesgo de estrangular la demanda de su principal mercado de volumen: el consumidor final. Western Digital (matriz de SanDisk) reportó en su último trimestre un crecimiento del 20% en ingresos por almacenamiento flash, pero el volumen de unidades vendidas cayó un 15% interanual. Es decir, venden menos, pero mucho más caro.

Para el mercado español, la situación se traduce en una barrera de entrada cada vez más alta para los jugadores de PS5 y PC. Ampliar el almacenamiento de la consola más vendida de Sony se ha convertido en un desembolso equivalente a comprar otra máquina, lo que puede frenar las ventas de títulos digitales y suscripciones a PS Plus, justo cuando Sony busca monetizar su ecosistema con juegos como servicio.

El horizonte a corto plazo es sombrío. No se esperan nuevas fábricas de NAND hasta 2027, y mientras la IA siga devorando obleas, los SSD de uso doméstico seguirán pagando las consecuencias. La próxima presentación de resultados trimestrales de Western Digital, prevista para agosto de 2026, dará una medida más exacta de hasta qué punto el consumidor está dispuesto a soportar el sobreprecio. Mientras, comprar una unidad de estado sólido para la PS5 se parece más a una inversión que a una simple mejora.


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