Un trasplante celular entre levaduras y algas revela pistas sobre el origen de los animales

La investigación, liderada por la Universidad de Jena, trasplanta el 'organizador' embrionario entre especies separadas por 600 millones de años de evolución. El resultado sugiere que los mecanismos de formación corporal ya estaban presentes en el ancestro común de todos los anim

Un equipo de la Universidad de Jena ha logrado trasplantar las células que dirigen la formación del cuerpo de un animal a otro separado por 600 millones de años de evolución. El experimento, publicado esta semana en Nature, demuestra que la maquinaria para construir organismos complejos ya estaba presente en el ancestro común de todos los animales, mucho antes de lo que se creía.

Un organizador embrionario que cruza 600 millones de años de evolución

Hace más de un siglo, la embrióloga Hilde Mangold trasplantó un pequeño grupo de células de un embrión de tritón a otro de distinta especie. Aquel trasplante indujo la formación de un segundo eje corporal completo en el receptor, un hallazgo que le valió el Nobel a su supervisor, Hans Spemann, en 1935 y sentó las bases de la biología del desarrollo.

Publicidad

El experimento reveló la existencia de un ‘organizador’ embrionario: un conjunto de células que actúa como capataz de la construcción del cuerpo. “Les dice a las células lo que tienen que hacer y lo que tienen que construir”, explica Stanislav Kremnyov, investigador de la Universidad Friedrich Schiller de Jena y autor principal del nuevo trabajo. Durante décadas, la búsqueda de organizadores similares se centró sobre todo en vertebrados, hasta que en 2007 Ulrich Technau y su equipo identificaron uno en una anémona de mar.

Ahora, Kremnyov y su grupo han ido un paso más allá: extrajeron el organizador de una medusa peine (Mnemiopsis leidyi), un animal perteneciente a los ctenóforos, y lo implantaron en embriones de anémona de mar (Nematostella vectensis), un cnidario. A pesar de que los linajes de ambos grupos se separaron hace más de 600 millones de años, el trasplante funcionó. Los embriones de anémona desarrollaron bocas y faringes extra en los lugares donde se injertaron las células.

El hallazgo, detallado en la edición del 17 de junio de Nature, sorprendió a la comunidad. “Hasta nuestro trabajo no se sabía cuándo surgió el organizador”, apunta Kremnyov. La capacidad de estas células para activar el desarrollo de estructuras tan complejas en un huésped tan alejado evolutivamente sugiere que el mecanismo básico de comunicación celular que da forma a los cuerpos animales es mucho más antiguo de lo que se pensaba.

Las mismas señales que hoy dibujan un cuerpo de anémona ya viajaban entre las células de los primeros animales, mucho antes de que existieran los filos que conocemos.

El capataz molecular que no distingue especies

El organizador actúa como un capataz. Libera morfógenos, moléculas señalizadoras que les dicen a las células vecinas qué tipo de tejido deben formar. Lo asombroso es que este lenguaje bioquímico no parece entender de barreras evolutivas: las células de una medusa peine pueden ordenar a las de una anémona que construyan una boca, y estas obedecen sin necesidad de un manual de instrucciones nuevo.

multicelularidad

Para Kremnyov, la conservación de este sistema respalda la idea de que los ctenóforos, y no las esponjas, podrían ser la rama más antigua del árbol animal. Si el organizador apareció antes de la división entre filos y ha permanecido funcional durante cientos de millones de años, tiene sentido buscarlo en linajes basales. “Hasta nuestro trabajo, no se sabía cuándo surgió”, insiste.

El origen de los animales pudo ser un pacto celular, no una revolución genética

El experimento llega en un momento de intenso debate sobre cómo y cuándo surgió la multicelularidad compleja. Algunos científicos, como Ulrich Technau, se muestran cautos: “Me entusiasma ver esto, pero aún hay que entender si el organizador de la medusa peine utiliza exactamente los mismos morfógenos que el de los vertebrados”. Otros creen que el hallazgo, aunque poderoso, necesita confirmación mediante análisis moleculares más finos.

Lo que sí está claro es que la transición no exigió un catálogo genético nuevo. El trabajo de Kremnyov y Hejnol sugiere que los organismos unicelulares ya disponían de las herramientas de señalización que, andando el tiempo, se reciclarían para construir cuerpos pluricelulares. En lugar de una revolución, el origen de los animales habría sido una especie de pacto cooperativo en el que las células aprendieron a escucharse y a repartirse tareas.

La próxima fase de la investigación buscará los morfógenos exactos implicados y probará el trasplante en otros grupos, como las esponjas. Si el organizador también funciona allí, la hipótesis de un ancestro común con una maquinaria de construcción ya montada ganará aún más fuerza.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Las células organizadoras de embriones de medusa peine pueden inducir la formación de estructuras corporales (bocas y faringes) en anémonas de mar, dos grupos separados por 600 millones de años de evolución.
  • Dónde: Laboratorio de la Universidad Friedrich Schiller de Jena (Alemania).
  • Institución responsable: Universidad Friedrich Schiller de Jena, con participación de la Universidad de Viena.
  • Cuándo: El estudio se publicó en Nature el 17 de junio de 2026.
  • Impacto a futuro: Apoya la teoría de que la multicelularidad animal no surgió por la aparición de genes nuevos, sino por la reutilización de un antiguo sistema de comunicación celular ya presente en el ancestro común de todos los animales.

Publicidad