BlackRock lanza ETF de Bitcoin con ingresos mensuales del 15-25%

El nuevo producto BITA combina exposición al bitcoin a través de IBIT con una estrategia de opciones que busca una rentabilidad anualizada de entre el 15% y el 25%, no mensual. Jay Jacobs, responsable de ETFs en BlackRock, asegura que el activo ya es 'demasiado grande para ignora

BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo con más de 10 billones de dólares bajo gestión, acaba de lanzar un nuevo producto que combina exposición al bitcoin con una estrategia de generación de ingresos. Se llama iShares Bitcoin Premium Income ETF (BITA) y su propuesta es tan sencilla como llamativa: ofrecer una rentabilidad anual de entre el 15% y el 25%, distribuida mes a mes, gracias a la venta de opciones de compra sobre el bitcoin que posee el fondo.

El directivo Jay Jacobs, responsable de ETFs de renta variable de BlackRock en Estados Unidos, ha defendido el lanzamiento en una entrevista con CoinTelegraph, donde calificó a bitcoin de «demasiado grande para ignorarlo». La frase resume la filosofía del gigante: integrar el activo digital en carteras tradicionales con un envoltorio que les resulta familiar a los inversores institucionales.

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Cómo funciona el ETF BITA y qué lo diferencia de IBIT

Para entender BITA hay que conocer primero a IBIT, el ETF al contado de bitcoin que BlackRock lanzó hace aproximadamente dos años y medio y que acumula miles de millones de dólares. BITA no compra bitcoin directamente, sino que invierte en IBIT y, sobre ese activo subyacente, vende opciones de compra (calls) a un precio cercano al de cotización, sobre una parte limitada de la cartera, normalmente entre el 25% y el 35% del total.

La mecánica recuerda a la de un propietario que alquila su vivienda mientras sigue viviendo en ella: cobra una renta mensual (la prima de las opciones) pero, si el valor del inmueble se dispara, solo se beneficia hasta el precio pactado en el contrato de alquiler. Aquí, la «renta» es la prima que paga el comprador de la opción, y se reparte entre los partícipes del ETF como ingreso periódico.

Jacobs lo explica como una estrategia híbrida: permite capturar parte de la subida del bitcoin y, al mismo tiempo, obtener un flujo de caja recurrente. La clave está en la volatilidad: a mayor volatilidad del activo subyacente, mayores primas pagan los compradores de opciones. Y bitcoin, históricamente, ha sido muy volátil.

BlackRock no intenta vencer al bitcoin: lo alquila. Lo que antes era riesgo, ahora es renta.

Rentabilidad objetivo del 15-25% anual: ventajas y límites

La cifra estrella del producto es esa horquilla de rentabilidad anualizada, pero conviene leer la letra pequeña. No es un cupón fijo, sino un objetivo basado en la volatilidad del bitcoin en cada momento. Si la volatilidad baja, las primas menguan; si se mantiene alta, el ingreso puede ser sustancioso.

A cambio de ese ingreso, el inversor cede parte del potencial alcista. BlackRock propone un ejemplo sencillo: si el bitcoin sube un 10% en un año y el fondo vende opciones sobre aproximadamente el 30% de su cartera, la revalorización del precio se queda en torno al 7%. Si a ese 7% le sumamos un ingreso por primas del 15%, el retorno total ronda el 22%, lo que supera al bitcoin en ese escenario concreto.

En el extremo opuesto, si el bitcoin se dispara un 100%, la apreciación para el partícipe de BITA se reduce al 70% aproximadamente, más el 15% de ingreso, totalizando un 85% de rentabilidad. Se gana dinero, pero menos que quien mantuvo el bitcoin sin cobertura. Jacobs no lo ve como un defecto, sino como el precio a pagar por haber cobrado ingresos por el camino y haber suavizado la volatilidad.

«Estás monetizando la volatilidad al vender opciones que dependen principalmente de esa misma volatilidad», resume Jacobs. En otras palabras, aquello que solía alejar a muchos inversores tradicionales del bitcoin —las oscilaciones bruscas— se convierte en la fuente del rendimiento.

Por qué BlackRock cree que bitcoin ya es demasiado grande para ignorarlo

Jacobs enmarcó el lanzamiento dentro de la evolución de IBIT, el vehículo matriz. Aproximadamente tres cuartas partes de los compradores de IBIT nunca habían adquirido un producto de iShares, lo que indica que los ETF de bitcoin han funcionado como puerta de entrada no solo al activo digital, sino también al ecosistema de fondos cotizados de BlackRock.

Además, los asesores financieros de grandes plataformas bancarias, que hasta hace poco no podían acceder a activos digitales, representan un canal de distribución creciente. Jacobs vinculó ese fenómeno con la transferencia generacional de riqueza hacia los millennials, una cohorte que entra en sus años de mayores ingresos y que se siente más cómoda con el bitcoin como activo de inversión.

BITA encaja en ese tablero porque resuelve un problema práctico para muchos gestores: cómo justificar la inclusión de bitcoin en carteras que exigen flujos de caja periódicos. Activos como el bitcoin, el oro o la plata no generan ingresos por sí mismos. «Los activos sin flujo de caja siempre han sido difíciles, si no imposibles, de colocar en esas carteras», señaló Jacobs. Al convertir la volatilidad en ingresos mensuales, BITA cambia esa ecuación.

La estrategia no es nueva en los mercados tradicionales: los ETF de covered call sobre índices bursátiles como el Nasdaq (por ejemplo, QYLD) llevan años ofreciendo rentas a cambio de limitar el potencial alcista. Lo novedoso aquí es aplicarla al activo más volátil de la última década. La jugada tiene lógica de manual: cuanto más impredecible es el precio, mayores primas recibe el vendedor de opciones.

Sin embargo, conviene no perder de vista los riesgos. En un mercado bajista prolongado, el ingreso por primas podría no compensar la caída del valor liquidativo. Y en un ciclo alcista explosivo como los que ha vivido bitcoin en el pasado, la renuncia a parte de las ganancias puede pesar más de lo que sugieren los números de un año tranquilo. No es un producto para todo el mundo, sino un traje a medida para quien prioriza ingresos periódicos y está dispuesto a ceder parte del recorrido alcista.

Con más de 10 billones de dólares bajo gestión, BlackRock tiene la capacidad de condicionar la narrativa del resto del mercado. Que el mayor gestor del mundo ofrezca un producto que monetiza la volatilidad del bitcoin envía una señal inequívoca al inversor institucional: la volatilidad no es un defecto que haya que evitar, sino una característica explotable. La frase de Jacobs, «demasiado grande para ignorarlo», no es solo un eslogan; es el reconocimiento de que bitcoin ha alcanzado una masa crítica difícil de soslayar para cualquier asignación de activos moderna.


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