JinkoSolar ha certificado una eficiencia del 34,82% en su célula solar tándem de perovskita y silicio, un salto que acerca la generación fotovoltaica a una nueva era de mayor rendimiento y menor coste. El fabricante chino, referente mundial en módulos solares, supera así su anterior marca del 34,76% y se sitúa a apenas tres centésimas del récord absoluto de Longi (34,85%). La noticia, confirmada por la Academia China de Ciencias, refuerza la carrera hacia la industrialización de una tecnología que promete transformar el tejido renovable.
Un 34,82% que cambia las reglas del juego solar
La célula tándem combina una capa superior de perovskita —material semiconductor de bajo coste y alta absorción— con una célula inferior de silicio de tipo N (TOPCon). El resultado es un dispositivo que aprovecha mejor el espectro solar, superando con creces el límite teórico del silicio puro (en torno al 29%). En laboratorio, la eficiencia del 34,82% equivale a más de un tercio de la luz solar convertida directamente en electricidad, un hito que hasta hace una década parecía lejano.
La certificación corre a cargo del Instituto de Microsistemas y Tecnología de la Información de Shanghái, entidad vinculada a la Academia China de Ciencias. Según la compañía, la mejora respecto al ensayo anterior (0,06 puntos porcentuales) se apoya en innovaciones como la estructura de contacto de pasivación compuesta de doble capa para células TOPCon, técnicas de pasivación de interfaz multidimensional, control de la cinética de cristalización y una mejor gestión óptica y del acoplamiento lumínico. No se han desvelado más detalles técnicos, pero el avance confirma que la perovskita-silicio es la gran apuesta de la industria solar china para la próxima década.
A efectos prácticos, cada décima de eficiencia extra reduce la superficie necesaria para generar la misma potencia y abarata el coste nivelado de la electricidad (LCOE, por sus siglas en inglés). La brecha con el récord absoluto que ostenta Longi Green Energy —34,85%, alcanzado en abril de 2025 junto con la Universidad de Soochow— es mínima, lo que alimenta la expectativa de que la barrera del 35% se rompa en los próximos meses.
La letra pequeña del récord: las cuatro palancas de JinkoSolar
El comunicado de la empresa desglosa las tecnologías que han permitido el salto. La primera es la estructura de contacto de pasivación compuesta de doble capa, que reduce las pérdidas por recombinación en la unión entre el silicio y la perovskita. La segunda, la pasivación de interfaz multidimensional, ataja los defectos que aparecen cuando se superponen materiales de distinta naturaleza cristalina.
La tercera palanca es el control de la cinética de cristalización, fundamental para depositar la perovskita de forma homogénea y sin grietas, un quebradero de cabeza técnico que ha frenado la producción en masa. Por último, la gestión óptica y del acoplamiento lumínico optimiza cómo la luz se distribuye entre ambas capas, aprovechando al máximo el espectro. La combinación de estos cuatro frentes, según JinkoSolar, marca “un paso crítico en la industrialización de la tecnología tándem de perovskita de nueva generación”.
La letra pequeña también muestra lo que falta: el comunicado no detalla la estabilidad de la célula en condiciones reales de humedad y temperatura, uno de los caballos de batalla de la perovskita. Sin esos datos de durabilidad, el récord de laboratorio es necesario pero no suficiente para que los inversores den luz verde a fábricas a gran escala.

Del laboratorio al módulo comercial hay un salto de ingeniería que definirá el coste real de la próxima generación fotovoltaica.
Con todo, el hecho de que JinkoSolar —que ya es el mayor proveedor mundial de módulos para parques solares— esté afinando esta tecnología envía una señal clara al mercado: la perovskita no es una curiosidad académica, sino un producto que aspira a llegar a las fábricas en esta misma década. Los grandes fabricantes chinos (Jinko, Longi, Trina) compiten abiertamente por ser los primeros en ofrecer módulos tándem con garantías comerciales.
El camino hacia la comercialización: del laboratorio a la azotea
Para entender lo que supone este avance conviene mirar el contexto. Hoy, un panel solar de silicio estándar ronda el 22-24% de eficiencia en módulo comercial. Si la tecnología tándem logra trasladar incluso un 28-30% a producto final, se reduciría drásticamente la superficie necesaria por vatio instalado. En proyectos de utility scale, eso implica menos terreno ocupado, menos estructura de soporte y un coste de instalación más bajo, todos ellos factores que aceleran la sustitución de combustibles fósiles.
Además, la alta eficiencia es especialmente atractiva para entornos con espacio limitado, como las cubiertas industriales o la agrovoltaica. Los fondos de inversión ESG y los grandes compradores corporativos de energía (PPA) llevan meses siguiendo la evolución de la perovskita porque un panel más productivo mejora la rentabilidad de sus proyectos sin necesidad de expandir la huella física.
El gran reto sigue siendo la estabilidad a largo plazo. Las células de perovskita tienden a degradarse más rápido que las de silicio cuando se exponen al calor y la humedad. Los laboratorios han avanzado en encapsulados y formulaciones, pero hasta que no se certifiquen ciclos de 25 años —como los que ya son estándar en los paneles de silicio—, la adopción masiva seguirá contenida. Los analistas del sector estiman que los primeros módulos tándem estarán en el mercado hacia 2028-2030, si los ensayos de durabilidad superan los umbrales exigidos por la banca y las aseguradoras.
En la redacción de Merca2.es hemos constatado que cada récord de eficiencia en tándem acelera la conversación inversora. No se trata de una mejora incremental: saltar del 24% al 30% supone generar un 25% más de electricidad con la misma superficie. Eso cambia las cifras de cualquier parque solar y, por extensión, la velocidad de descarbonización del mix eléctrico global.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Un panel tándem con eficiencia superior al 30% en módulo podría generar un 25% más de kWh por metro cuadrado, reduciendo el coste de la electricidad solar y la necesidad de terreno adicional.
- Modelo que cambia: La tecnología tándem desplaza el silicio puro como única vía comercial, abriendo la puerta a una generación de paneles más ligeros, versátiles y con menor huella de materiales.
- Para las próximas generaciones: Acelerar la eficiencia solar significa electrificar más sectores con energía limpia más barata, recortando emisiones de CO2 antes de 2050 sin depender de compensaciones ni de tecnologías no probadas.




