Tim Cook confirma la subida de precio del iPhone: los nuevos modelos costarán hasta 270 dólares más

La crisis de las memorias RAM y NAND coloca a la compañía ante un escenario de costes insostenible, según su CEO. Los nuevos iPhone podrían necesitar un alza de hasta 270 dólares para proteger los márgenes.

La escalada imparable en el precio de las memorias RAM y NAND ha puesto contra las cuerdas a la industria tecnológica. Apple, que hasta ahora había logrado absorber esos sobrecostes, admite que la situación ya es ‘insostenible’. Su CEO, Tim Cook, ha anticipado en una entrevista con The Wall Street Journal que las subidas de precio en todos sus dispositivos, iPhone incluido, son ‘inevitables’. El aviso coincide con las proyecciones de la consultora TechInsights, que calcula que los nuevos modelos de iPhone podrían costar hasta 270 dólares más para que la compañía mantenga sus márgenes.

Claves de la operación

  • Tim Cook califica de ‘insostenible’ el escenario de costes. El directivo reconoce que la empresa ya no puede seguir absorbiendo el impacto del encarecimiento de chips de memoria sin trasladarlo al consumidor.
  • Los nuevos iPhone podrían ser hasta 270 dólares más caros. Según TechInsights, Apple necesitaría ese incremento para conservar sus niveles de rentabilidad, lo que situaría el precio de los modelos Pro cerca de los 1.400 dólares.
  • Los fabricantes de memorias aprovechan el desajuste entre oferta y demanda. Compañías como Samsung, SK Hynix y Micron ven crecimientos de hasta un 4.600% en bolsa y no planean aumentar la producción de obleas para el mercado de consumo.

El cuello de botella de las memorias y por qué pilla a Apple en un mal momento

La crisis de abastecimiento y precios, bautizada como ‘RAMageddon’, se ha recrudecido en los últimos meses. Desde mediados de 2025, el coste de las obleas de memoria RAM no ha dejado de trepar y las previsiones apuntan a que seguirá al alza durante los próximos doce meses. Morgan Stanley estima que la oferta de chips para dispositivos finales se mantendrá un 15% por debajo de la demanda, mientras los fabricantes centran su nueva capacidad en las memorias HBM para inteligencia artificial, mucho más rentables.

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Apple se ha visto atrapada entre la escasez global y su dependencia de proveedores externos para un componente clave. Aunque históricamente ha diseñado sus propios procesadores, las memorias RAM y NAND siguen viniendo de terceros, y el margen de maniobra para negociar precios se ha reducido drásticamente.

La industria de consumo se enfrenta al mayor desequilibrio entre costes y precios desde la crisis de semiconductores de 2021.

La apuesta por la IA como revulsivo de ventas, en entredicho

Apple acaba de lanzar la nueva Siri AI gracias a su acuerdo con Google, pero el mercado no parece convencido de que la inteligencia artificial vaya a compensar un posible aumento de tarifas. En el ecosistema Android, las funciones de IA tampoco han logrado disparar las ventas, y el fiasco de los PC Copilot+ es un recordatorio de que el argumento tecnológico no siempre se traduce en disposición a pagar más.

La compañía está en una encrucijada: necesita justificar un precio más alto en un momento en que su diferenciación en IA está por demostrar. Cook ya había avisado en abril, durante la conferencia con inversores, de que la escasez de componentes acabaría pasando factura. Su sucesor designado, John Ternus, reiteró el mensaje poco después. El que avisa no es traidor.

Análisis: Apple ante el espejo de la inflación de componentes

En los últimos años, Apple ha mantenido precios relativamente estables en Europa pese a las fluctuaciones del euro-dólar y los vaivenes de la cadena de suministro. Esta vez, sin embargo, la tormenta de costes viene de la materia prima que más ha visto disparado su valor en el mercado de semiconductores. Para el consumidor español, un iPhone que supere los 1.500 euros —si el incremento se replica en la tarifa europea— cambiaría el mapa competitivo de la gama ultra premium.

Con una inflación de componentes que no da tregua, la decisión de Cook es pragmática, pero arriesgada. La historia demuestra que el cliente de Apple tolera mejor las subidas cuando hay un salto de innovación tangible. Si la IA no convence, la etiqueta de precio se convertirá en el principal argumento de venta de sus rivales.

Observamos en esta redacción que la subida de precios pone a prueba la lealtad de la base instalada en un contexto macroeconómico aún frágil. El desenlace dependerá de si la nueva generación de iPhone, previsiblemente en septiembre, trae consigo una propuesta de IA lo bastante diferencial como para que el comprador olvide los 270 dólares extra.


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