El Ibex 35 cerró la sesión del miércoles en 19.421,9 puntos, un avance del 1,35% que le permite encadenar cuatro máximos históricos consecutivos. La remontada de la banca y la calma que se respira en los mercados de renta fija han sido los dos pilares que han sostenido la escalada del selectivo español.
La subida de ayer se produce en un entorno marcado por el anuncio de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, que ha desactivado uno de los focos de tensión geopolítica que más pesaban sobre la cotización del petróleo. Aunque la apertura del estrecho de Ormuz todavía no se ha materializado, el presidente Trump aseguró que será cuestión de “un día o dos”, y el crudo Brent reaccionó con un repunte del 1,2% hasta los 80 dólares por barril.
Al mismo tiempo, la Reserva Federal celebraba ayer la primera reunión con Kevin Warsh al frente de la institución. El consenso de analistas descuenta que los tipos de interés se mantendrán sin cambios, pero la atención se centra en el tono del comunicado. “Espero que el mensaje sea lo suficientemente restrictivo como para no cerrar la puerta a una subida en septiembre”, apuntaba Gordon Shannon, socio de TwentyFour AM. La inflación más elevada en tres años y un mercado laboral que sigue tirando respaldan esa lectura dura.
En el plano macro, la inflación del Reino Unido se situó en mayo en el 2,8%, exactamente el mismo registro que el mes anterior, mientras que Pedro Sánchez anunciaba un nuevo decreto ley con ayudas fiscales para paliar los efectos del conflicto entre Irán e Israel. El movimiento del Gobierno busca anclar la confianza empresarial en un momento en el que la prima de riesgo española se relaja hasta los 41,78 puntos básicos, su nivel más bajo en mucho tiempo.
Dentro del Ibex 35, las protagonistas de la jornada fueron las entidades financieras y las energéticas renovables. Acciona (+4,53%) y Acciona Energía (+3,38%) lideraron las alzas, seguidas de Bankinter (+2,83%), CaixaBank (+2,64%) y Unicaja (+2,63%). En el lado opuesto, ArcelorMittal se dejó un 2,4%, lastrada por la cautela ante los aranceles al acero, mientras que Fluidra, Colonial, Grifols y Cellnex completaron los descensos. Airtificial, fuera del índice, sumó un 3,52% tras confirmar la fabricación de 800 piezas para el avión militar C295 de Airbus.
Cuatro récords en cuatro sesiones, con la banca como motor
La racha de máximos no es casual. Los bancos del Ibex arrastran al índice desde que el mercado empezó a descontar una pausa prolongada de los tipos de interés. Con la curva de rentabilidades estabilizándose y la morosidad bajo control, los inversores están rotando hacia un sector financiero que sigue ofreciendo rentabilidades por dividendo por encima del 6% en algunos casos.
La realidad es que el Ibex ha dejado atrás los 19.000 puntos sin apenas resistencia. La superación de ese nivel técnico, que había funcionado como techo durante semanas, activó órdenes de compra algorítmica y convenció a los rezagados. Y ahora, con los 19.400 perforados, el selectivo se adentra en territorio virgen, muy por encima del anterior techo histórico de 2007.
Las gestoras internacionales tampoco están siendo ajenas al rally. Varios informes de bancos de inversión han elevado en las últimas semanas el peso recomendado de la renta variable española, argumentando que la correlación con una economía europea que se recupera por fin es demasiado baja como para ignorarla.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha inyectado una dosis de confianza que los gestores están canalizando hacia la renta variable del sur de Europa, y el Ibex es el gran beneficiado.
El telón de fondo: acuerdo en Oriente Próximo y la Fed en pausa
La distensión geopolítica ha sido el catalizador inmediato de la última pata del movimiento. Con el Brent volviendo a superar los 80 dólares pero sin dispararse, las compañías del sector aeronáutico y del turismo —dos pesos importantes en el Ibex— reciben un doble alivio. Por un lado, se aleja el riesgo de un encarecimiento del combustible que estrangule márgenes. Por otro, la sensación de que el riesgo de cola de una guerra abierta en Oriente Próximo se diluye.
En paralelo, la reunión de la Fed con Kevin Warsh al frente introduce una variable que aún no está plenamente descontada: la posibilidad de que los tipos vuelvan a subir si la inflación no cede. Eso pondría presión sobre las valoraciones de los activos de riesgo, incluido el Ibex. Sin embargo, por ahora el mercado se inclina por confiar en el mantra “más alto por más tiempo” antes que en un endurecimiento adicional.

¿Hasta dónde puede llegar el Ibex? La lectura del analista
A mi juicio, el Ibex 35 está cotizando con una inercia que, aunque fundamentada en datos sólidos, empieza a asentarse sobre expectativas que pueden girar con rapidez. El índice precio-beneficio del selectivo ronda ya las 14 veces, un múltiplo comedido si la comparativa es con el Nasdaq, pero exigente en términos históricos para la bolsa española.
El verdadero motor de esta fase ha sido el sector bancario. Y aunque los fundamentales del crédito siguen siendo robustos, la subida de los dos últimos meses concentra buena parte de la revalorización de todo el ejercicio. En mi experiencia cubriendo este mercado, cuando la banca se convierte en el principal motor de un índice en un entorno de tipos estables, el recorrido adicional suele ser menor de lo que parece.
Otro aspecto que conviene vigilar es la evolución de la prima de riesgo. El diferencial de la deuda española a diez años frente al bund alemán se ha comprimido hasta los 41,78 puntos básicos. Ese nivel refleja una percepción de solvencia soberana que solo se justifica si el crecimiento económico aguanta y el déficit público no repunta. Si cualquiera de esas dos patas flaquea, la corrección en la prima podría arrastrar al índice con cierta rapidez.
No obstante, hay factores estructurales que respaldan la idea de que este rally no es un espejismo. La ejecución de los fondos Next Generation, el tirón del turismo y la reindustrialización ligada a la transición energética dotan al Ibex de una historia de crecimiento que durante años le faltó. Lo que me genera dudas es si esa narrativa ya está recogida en los precios actuales o si, por el contrario, el mercado todavía descuenta un mayor margen de sorpresa positiva.
Lo que queda claro es que los 19.400 puntos ya no son un techo, sino un punto de partida. Y mientras el petróleo no se desboque, la Fed no sorprenda con un tono excesivamente agresivo y la banca siga descontando la normalización de márgenes, la referencia de los 20.000 puntos está al alcance de la mano, aunque probablemente necesitará un catalizador adicional para alcanzarse.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre: El Ibex 35 cerró el miércoles en 19.421,9 puntos, con una subida del 1,35%. El índice encadena así cuatro máximos históricos consecutivos y supera por primera vez la barrera de los 19.400 puntos.
Clave técnica: La perforación de los 19.400 enteros activa un nuevo objetivo de subida en los 20.000 puntos, nivel que no está respaldado por ninguna resistencia técnica anterior. El soporte más inmediato se sitúa en los 19.000 puntos, que deben aguantar para no invalidar la estructura alcista de corto plazo.
Apunte macro: La prima de riesgo española se relaja hasta los 41,78 puntos básicos, beneficiada por la caída del rendimiento del bono a diez años hasta el 3,341%. Es el nivel más bajo desde que la crisis de deuda soberana empezó a remitir, lo que continúa alimentando las entradas de flujo hacia la renta variable doméstica.





