Los gigantes del Ibex 35 emiten 5.000 millones en bonos al reabrirse el estrecho de Ormuz

Iberdrola capta 1.500 millones con bonos verdes que triplican la demanda, mientras Santander y BBVA suman otros 3.250 millones entre deuda sénior y cédulas hipotecarias. El mercado lee la reapertura de Ormuz como un alivio inflacionista que comprime las rentabilidades de la deuda

Iberdrola, Banco Santander y BBVA han colocado deuda por un total de cerca de 5.000 millones de euros en cuestión de horas, aprovechando la ventana de financiación que abrió la reapertura del estrecho de Ormuz y la consiguiente caída de las rentabilidades. El movimiento confirma cómo las tesorerías corporativas del Ibex 35 están captando recursos baratos antes de que la volatilidad se reavive en la segunda mitad del año.

El telón de fondo es geopolítico. La desescalada entre Irán y Estados Unidos y la normalización del tráfico en Ormuz han desplomado el precio del Brent, lo que el mercado interpreta como un alivio inflacionista y, por tanto, como un acicate para futuros recortes de tipos. Inmediatamente, las rentabilidades de la deuda soberana y corporativa se han comprimido, abaratando el coste de financiación mayorista.

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La geopolítica reduce el coste de financiación corporativa

“El mercado ha pasado del miedo al petróleo a una auténtica fiebre compradora de bonos”, resume un gestor de renta fija consultado. Los fondos de inversión acumulan enormes niveles de liquidez y necesitan colocar capital en activos con calificación de grado de inversión mientras las tires todavía ofrecen rendimientos atractivos.

Ese giro en el sentimiento ha reducido en días el mid-swap, la referencia sobre la que se fijan muchas operaciones de financiación en Europa. Y ha permitido que la demanda institucional se dispare. “Estamos viendo una buena dinámica en la situación empresarial”, declaró recientemente Marc Armengol, consejero delegado de Banco Sabadell. “A pesar de la incertidumbre, sigue habiendo apetito inversor”.

Iberdrola, Santander y BBVA captan 4.750 millones en una sola sesión

El estreno de esta nueva tanda lo ha protagonizado Iberdrola, que ha cerrado una emisión de bonos verdes por 1.500 millones de euros dividida en dos tramos, a cuatro y diez años. La demanda alcanzó los 4.500 millones, el triple del importe colocado, lo que permitió mejorar sensiblemente las condiciones iniciales. La eléctrica destacó que la operación cumple el nuevo estándar europeo de bonos verdes, un sello muy valorado por los grandes fondos ESG.

Banco Santander colocó otros 1.000 millones en deuda sénior no preferente a siete años, con una sobredemanda de 2.100 millones y consiguiendo reducir el diferencial inicial desde 105 hasta 83 puntos básicos sobre el mid-swap. Por su parte, BBVA emitió 2.250 millones en cédulas hipotecarias, un formato que no utilizaba desde 2023, y recibió órdenes por 5.300 millones, más del doble de la oferta adjudicada.

EmisorImporte (mill. €)InstrumentoPlazoDemanda (mill. €)
Iberdrola1.500Bonos verdes4 y 10 años4.500
Banco Santander1.000Deuda sénior no preferente7 años2.100
BBVA2.250Cédulas hipotecarias5.300

En conjunto, las tres colocaciones suman 4.750 millones de euros, una cifra que algunas fuentes del mercado redondean a 5.000 millones por el efecto de posibles ampliaciones o tramos no comunicados. En todos los casos, el exceso de demanda ha sido la nota común, lo que indica un “efecto embudo” generado por la liquidez acumulada en fondos europeos y la urgencia por asegurar posiciones.

Ese apetito “ha permitido a las compañías estrechar diferenciales durante el proceso de colocación y reducir todavía más el coste final de financiación”, señalan los analistas de GVC Gaesco, que consideran el coste de la emisión de Iberdrola “bastante positivo”. También Javier Cabrera, de XTB, subraya que “aunque estas empresas no tengan una situación financiera complicada, recortar algunos puntos básicos supone ahorrar millones de euros en intereses”.

El exceso de demanda —tres veces la oferta en Iberdrola, más del doble en BBVA— muestra la liquidez acumulada en los fondos y la urgencia por cerrar operaciones antes de que las tires vuelvan a subir.

Análisis: una ventana de oportunidad que no durará para siempre

La lectura estratégica va más allá del ahorro puntual. Iberdrola, con su bono verde, refuerza su posición en el mercado de deuda sostenible justo cuando el nuevo estándar europeo empieza a ser un factor de diferenciación para los grandes fondos ESG. Santander, por su parte, sigue engrasando sus colchones MREL, y BBVA recupera un instrumento ultra seguro que envía una señal de confianza a los inversores más conservadores.

El precedente más cercano es el aluvión de emisiones corporativas que siguió a los primeros mensajes de pausa del BCE en 2024. Entonces, las condiciones duraron semanas; ahora, con la incertidumbre sobre la segunda mitad del año —elecciones en Estados Unidos, tensiones con China—, los directores financieros temen que la ventana de tipos bajos se cierre tan rápido como se abrió.
La demanda, de momento, lo confirma: los fondos han pasado del conservadurismo a la voracidad en apenas días, lo que ha forzado a las compañías a moverse con celeridad.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La evolución del mid-swap y las próximas comparecencias del BCE. Cualquier señal de pausa adicional animará más emisiones.
  • Reacción del valor: Las acciones de Iberdrola, Santander y BBVA apenas se movieron, pero el coste de financiación a la baja sí mejora los márgenes futuros, un factor que el mercado descontará progresivamente.
  • Precedente sectorial: Las emisiones masivas de 2024 enseñaron que la ventana puede cerrarse en semanas si la inflación repunta. Las tesorerías corporativas saben que quien no emita ahora corre el riesgo de pagar más tarde.

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