La Fed advierte sobre nuevas subidas de tipos: el aviso de JP Morgan que inquieta al mercado

Michele, analista de JPMorgan, interpreta el mensaje del banco central como un toque de atención ante una inflación que se resiste a ceder. El S&P 500 y el Nasdaq ya cotizan la posibilidad de más ajustes.

La Reserva Federal no ha movido los tipos de interés en su reunión de junio, pero el mercado ha leído entre líneas y ha temblado. Michele, analista de JPMorgan, ha sido contundente: la Fed está advirtiendo al mercado sobre posibles alzas de tipos. Un mensaje que, en un entorno de inflación pegajosa, ha bastado para que los principales índices de Wall Street cerrasen con pérdidas.

El banco central estadounidense mantuvo los tipos en el rango actual y debutó con Kevin Warsh como nuevo presidente. Nada de movimientos en el precio del dinero, al menos por ahora. Pero el comunicado oficial ha suprimido cualquier sesgo expansivo, una señal que los inversores más avezados han interpretado como el preludio de un endurecimiento monetario.

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La Fed retira el sesgo expansivo y siembra dudas

La reunión de este miércoles 17 de junio ha sido la primera con Warsh al frente del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). El comunicado ha eliminado la referencia a una política “acomodaticia” que llevaba meses acompañando las decisiones. En su lugar, la Fed ha subrayado que la inflación “se mantiene elevada” y que “estará atenta a los riesgos al alza”.

La decisión de mantener los tipos era esperada. Lo que ha inquietado es el tono. Michele, de JPMorgan, ha interpretado ese cambio de lenguaje como una advertencia explícita: la Fed no descarta volver a subir los tipos si los datos de precios no dan tregua. En su opinión, el mercado había subestimado la determinación del banco central.

Los números respaldan esa lectura. El IPC subyacente de mayo se situó en el 3,5% interanual, todavía lejos del objetivo del 2%. Y con los aranceles comerciales de la Administración Trump presionando los costes, la Fed teme que la inflación se enquiste. De ahí que Warsh, un economista de perfil conservador y partidario de la ortodoxia monetaria, haya estrenado su mandato con un discurso duro.

Wall Street reacciona con ventas

Las bolsas estadounidenses no tardaron en reflejar el cambio de expectativas. El S&P 500 cedió un 1,8% y el Nasdaq composite un 2,1%, arrastrado por las tecnológicas. Las apuestas por subidas de tipos en los próximos meses se dispararon en el mercado de futuros, como recogía Yahoo Finance en su actualización intradía.

¿Es una sobrecreacción? Michele, desde JPMorgan, cree que no. La eliminación del sesgo expansivo, unida al perfil del nuevo presidente, configura un escenario de tipos más altos durante más tiempo. O, directamente, de nuevas subidas si la inflación repunta.

La Fed está preparando el terreno para una subida. No es cuestión de si sucederá, sino de cuándo.

El contexto internacional añade más presión. La guerra comercial con China ha elevado los precios de materias primas y componentes electrónicos. El petróleo roza los 90 dólares. Cualquier shock adicional podría forzar a la Fed a actuar antes de lo previsto.

Análisis: un giro que trasciende la coyuntura

Más allá de la volatilidad puntual, la advertencia de la Fed tiene implicaciones de largo alcance. La economía estadounidense sigue creciendo, sí, pero lo hace a costa de un déficit fiscal desbocado que el Tesoro financia a tipos cada vez más altos. El propio Kevin Warsh ha anunciado un plan para reformar en profundidad la Fed, tal y como recogía El Economista, que podría reducir su autonomía y endurecer aún más la política monetaria.

La paradoja es evidente: una Reserva Federal más restrictiva podría enfriar la economía justo cuando más necesita crecer para sacar adelante los ambiciosos planes de gasto en infraestructuras y defensa. Y en ese tira y afloja, los inversores harían bien en no descartar nuevas subidas de tipos antes de fin de año.

Yo mantengo una visión prudente: el escenario base sigue siendo el de tipos estables, pero el riesgo de un alza en septiembre ya no es residual. La Reserva Federal ha tirado de las orejas al mercado, y conviene escuchar. Los próximos indicadores de inflación y empleo serán la llave que defina si el aviso de JPMorgan se queda en eso o se traduce en un golpe de timón real.


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