La DGT ha puesto en marcha la instalación de 15 nuevos radares dinámicos que empezarán a multar este verano en carreteras convencionales. El organismo de Tráfico ha adjudicado el contrato por 1,23 millones de euros a la empresa Tradesegur, única autorizada para suministrar estos dispositivos, y los cinemómetros estarán operativos entre julio y agosto. La sanción por exceso de velocidad con estos equipos alcanza los 200 euros y conlleva la pérdida de puntos del carnet.
Los nuevos radares rompen con lo conocido. Son ligeros, móviles y prácticamente invisibles para los conductores y para los detectores de radar. La DGT no tiene la obligación de señalizar su ubicación exacta al tratarse de cinemómetros móviles, y su tecnología láser LIDAR los vuelve indetectables para los avisadores y aplicaciones que anuncian la presencia de controles.
Qué son los radares dinámicos y dónde los desplegará la DGT
El Boletín Oficial del Estado publicó en abril la adjudicación de la compra de estos radares a la empresa Tradesegur, que los fabrica Jenoptik. El contrato asciende a 1,23 millones de euros, lo que supone un coste por unidad de unos 83.000 euros. Los 15 equipos se entregarán en un plazo máximo de cuatro meses, por lo que la DGT los recibirá entre julio y agosto.
Estos radares sustituyen a cinemómetros que han quedado obsoletos o con averías irreparables. Su destino: la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que los utilizará en carreteras convencionales, las que mayor siniestralidad registran. Se instalarán en tramos peligrosos como túneles, puentes y zonas de difícil acceso, gracias a su tamaño compacto y a que funcionan incluso de noche y con mala climatología.
Cómo funcionan estos nuevos radares y por qué son tan difíciles de detectar
La principal novedad es su tecnología LIDAR (detección por pulsos láser), que sustituye a las ondas de radio o microondas de los radares tradicionales. Este sistema emite pulsos ópticos que recrean un entorno tridimensional con precisión milimétrica, lo que permite medir la velocidad sin ser captado por los detectores comerciales.
Además, los radares son extremadamente ligeros y compactos: se montan en trípodes camuflados o en vehículos sin rotular, y una sola persona puede transportarlos e instalarlos con facilidad. La empresa fabricante asegura que se integran discretamente en el entorno y que soportan polvo, lluvia y altas temperaturas. La DGT podrá reubicarlos sin previo aviso, ya que al ser móviles no está obligada a comunicar su posición exacta, como sí ocurre con los radares fijos.
Controlan hasta seis carriles de forma simultánea, en ambos sentidos de la marcha, y distinguen entre turismos y camiones, por lo que pueden sancionar con límites de velocidad distintos para cada tipo de vehículo. Su rango de medición va desde los 10 km/h hasta más de 300 km/h, de modo que ningún exceso queda fuera de su alcance.
Estos radares son casi invisibles para los conductores: su tecnología láser LIDAR los hace indetectables para los avisadores y aplicaciones de detección de radares.
Qué multas imponen los radares dinámicos
Como cualquier radar de velocidad, estos nuevos dispositivos sancionan los excesos con multas económicas y detracción de puntos del carnet. La cuantía depende de la gravedad de la infracción, pero la DGT cifra la sanción en hasta 200 euros para los excesos más leves. En casos más graves, la multa puede ascender a 500 o 600 euros, con la pérdida de entre 2 y 6 puntos.
El año pasado, Tráfico emitió más de 6,1 millones de denuncias, y casi el 70% correspondieron a excesos de velocidad. Con la entrada en servicio de estos quince radares, es previsible que el número de sanciones aumente, sobre todo porque actúan en tramos donde antes no había control fijo.
Análisis: ¿seguridad vial o afán recaudatorio?
La introducción de estos radares ha reavivado el debate sobre si la DGT prioriza la seguridad o la recaudación. De un lado, los datos de siniestralidad en carreteras convencionales son alarmantes: la velocidad inadecuada sigue siendo uno de los principales factores de riesgo. Instalar cinemómetros camuflados en puntos negros puede disuadir a los conductores de pisar el acelerador donde más peligro hay.
Sin embargo, la imposibilidad de detectarlos y la falta de obligación de señalizarlos genera cierta desconfianza. El conductor puede sentirse vigilado de forma opaca, lo que en lugar de educar, puede interpretarse como una trampa. La clave estará en que la DGT comunique el objetivo de estos dispositivos y los ubique realmente donde se producen accidentes, no en rectas interminables con visibilidad óptima.
En cualquier caso, la mejor defensa sigue siendo respetar los límites de velocidad. Si circulas a la velocidad permitida, no tendrás que preocuparte por si el radar es nuevo, viejo o invisible.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Exceso de velocidad detectado por nuevo radar dinámico móvil con tecnología LIDAR.
- Sanción económica: Hasta 200 euros (puede ser mayor en función de la gravedad del exceso).
- Puntos del carnet: Pérdida de entre 2 y 6 puntos según la velocidad excedida.
- Entrada en vigor: Julio-agosto de 2026.




