La Calzada del Gigante se formó en 5,5 millones de años, según nueva datación del BGS

Las rocas volcánicas de la costa de Antrim se enfriaron y fracturaron en solo 5,5 millones de años, ocho millones menos de lo estimado hasta ahora. El hallazgo conecta la Calzada del Gigante con la gran provincia ígnea que modeló el Atlántico Norte hace 60 millones de años.

Cuarenta mil columnas de basalto, alineadas como los tubos de un órgano geológico imposible, surgieron de un proceso volcánico mucho más rápido de lo que se creía. Un equipo del British Geological Survey (BGS) y del Geological Survey of Northern Ireland (GSNI) ha redefinido el calendario de la Calzada del Gigante: las rocas que la forman se enfriaron y fracturaron en apenas 5,5 millones de años, ocho millones menos que los 13,5 millones que se manejaban hasta ahora.

5,5 millones de años en lugar de 13,5: la cronología volcánica se comprime

El basalto que alfombra la escarpada costa de Antrim, en Irlanda del Norte, nació del fuego. Hace unos 60 millones de años, durante el Paleógeno, inmensas fisuras en la corteza dejaron escapar coladas de lava que, al enfriarse, se contrajeron y agrietaron en el patrón poligonal que hoy atrae a millones de visitantes. Lo que no se sabía con precisión era la duración de aquel episodio ígneo. Las estimaciones previas hablaban de 13,5 millones de años de actividad intermitente. El nuevo estudio, liderado por los geólogos Mark Cooper (GSNI) y Simon Tapster (BGS), acorta radicalmente la línea temporal: todo ocurrió en apenas 5,5 millones de años.

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«Durante décadas creímos que la actividad volcánica responsable de la Calzada del Gigante se extendió a lo largo de 13,5 millones de años», explica Cooper. «Nuestra investigación demuestra que fue mucho más concentrada, con procesos geológicos que actuaron mucho más rápido de lo que pensábamos». La diferencia no es menor: esos ocho millones de años eliminados equivalen a retroceder en el tiempo hasta mucho antes de que los primeros homínidos caminaran sobre la Tierra.

El trabajo, disponible en acceso abierto, se apoya en técnicas de geocronología de última generación que han permitido afinar la edad de los minerales contenidos en las rocas volcánicas de toda la región —desde la propia Calzada del Gigante hasta las montañas de Mourne y Slieve Gullion— y sincronizarlas con un único pulso magmático. «Ahora podemos, por primera vez, colocar la actividad que dio origen a la Calzada del Gigante dentro de un contexto global mucho más preciso», destaca Tapster.

Los 40 000 prismas de basalto que hoy dibujan la costa de Antrim no son más que la cicatriz visible de una inmensa provincia magmática que redibujó el Atlántico Norte en apenas 5,5 millones de años.

La Provincia Ígnea del Atlántico Norte, el gran motor geológico

El hallazgo no se agota en un mero ajuste de fechas. Vincular directamente la Calzada del Gigante con la Provincia Ígnea del Atlántico Norte (North Atlantic Igneous Province) supone anclar uno de los iconos naturales del Reino Unido a un evento planetario de primer orden. Aquella gigantesca provincia magmática, activa durante la apertura del océano Atlántico, dejó su huella en rocas que afloran desde Groenlandia hasta las islas británicas. La nueva datación revela que el vulcanismo norirlandés no fue un episodio aislado y prolongado, sino parte de un latido común que se sintió a escala hemisférica.

Las técnicas empleadas por el BGS y el GSNI, basadas en la medición de isótopos radiogénicos en cristales microscópicos, actúan como cronómetros de altísima precisión. Con ellas, los científicos han podido correlacionar las coladas basálticas de Antrim con las de otras regiones atlánticas y demostrar que el calendario volcánico se contrae drásticamente. «Este trabajo forma parte de una iniciativa más amplia del Servicio Geológico Británico para mejorar la comprensión del subsuelo del Reino Unido cuantificando mejor el tiempo geológico en las rocas que nos rodean», subraya el estudio.

Giant's Causeway datación

¿Por qué importa esta nueva datación? Del mito de Finn McCool a la geología global

La Calzada del Gigante debe su nombre a la leyenda celta de Finn McCool, el gigante que construyó un camino para cruzar a Escocia. La ciencia recién publicada no borra el mito, pero sí reescribe la historia geológica que lo respalda. Al comprimir en 5,5 millones de años lo que antes se extendía a lo largo de una era entera, los investigadores están diciendo, en el fondo, que el pulso magmático que modeló Irlanda del Norte fue mucho más violento e inmediato. Esa nueva perspectiva obliga a revisar los modelos de formación de márgenes continentales y a recalibrar la escala temporal de gran parte de la provincia ígnea del Atlántico Norte.

No obstante, el trabajo no está exento de cautelas. Los propios autores recuerdan que la datación de alta resolución es un campo en evolución: las edades precisas dependen de la calibración de patrones isotópicos que aún se refinan. Además, la sincronización entre distintos afloramientos exige asumir que los pulsos volcánicos fueron contemporáneos en regiones muy distantes, una hipótesis que futuras campañas de campo deberán confirmar con más muestras. Lo que ahora se publica en acceso abierto es, en cualquier caso, un sólido paso adelante que la comunidad geológica podrá escrutar en detalle.

Más allá del debate técnico, la conclusión tiene la fuerza de lo tangible: los 40 000 prismas de basalto que cada año desafían la mirada del viajero en la costa de Antrim cobran ahora un significado más profundo. No son solo una obra de arte natural, sino el rastro de una convulsión planetaria que, en un suspiro geológico de 5,5 millones de años, ayudó a dibujar el mapa del Atlántico que conocemos.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La actividad volcánica que formó la Calzada del Gigante y otras estructuras de Irlanda del Norte duró 5,5 millones de años, y no los 13,5 que se estimaban.
  • Dónde: Costa de Antrim, Irlanda del Norte, y su correlación con la Provincia Ígnea del Atlántico Norte (desde Groenlandia hasta las islas británicas).
  • Institución responsable: British Geological Survey (BGS) y Geological Survey of Northern Ireland (GSNI).
  • Cuándo: Estudio publicado el 15 de junio de 2026, con datos del Paleógeno (hace 60 millones de años).
  • Impacto a futuro: Recalibrar la cronología del vulcanismo paleógeno en Europa y mejorar los modelos geodinámicos de la apertura del Atlántico Norte.

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