IAG advierte de que la crisis del Golfo puede costarle slots si no logra exenciones

El grupo de Iberia y British Airways ve en el encarecimiento del queroseno y en la inestabilidad del Golfo la principal amenaza para su operativa en 2026. Sin exenciones, la normativa comunitaria podría arrebatarle derechos de vuelo en aeropuertos como Heathrow tras cancelaciones

IAG ha encendido las alarmas: la crisis abierta en el Golfo, derivada de las acciones militares en Irán, amenaza con erosionar la operativa del holding aéreo, encarecer el combustible y, lo más grave, poner en riesgo los slots (los derechos horarios para operar en aeropuertos saturados que las aerolíneas se reparten en cada temporada) si no consigue exenciones de los reguladores.

El grupo de Iberia, British Airways, Vueling y Aer Lingus dibuja un escenario de alta volatilidad que condensa en pocas líneas todas las preocupaciones del sector aéreo para los próximos meses. La guerra en la región del Golfo, advierte IAG, “está provocando volatilidad en los mercados, un aumento de los precios del combustible y alteraciones operativas”.

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El combustible y los slots, el doble frente

El encarecimiento del queroseno de aviación es el primer mazazo. IAG, que ya anticipó una caída de beneficios por esta misma razón, abre la puerta a un empeoramiento si el conflicto se prolonga. Pero el segundo golpe, menos evidente para el viajero, resulta igual de peligroso para la cuenta de resultados: la posible pérdida de slots en aeropuertos como Heathrow o Gatwick.

La normativa europea y la del Reino Unido obliga a las aerolíneas a usar los slots al menos al 80% cada temporada para no perderlos. Las disrupciones operativas provocadas por la crisis — cancelaciones forzosas, desvíos, restricciones de espacio aéreo— pueden hacer que IAG incumpla ese umbral si no se activan exenciones por causa de fuerza mayor.

La pérdida de un slot en Heathrow no es un problema administrativo: es perder un derecho de vuelo que vale decenas de millones de euros.

El holding apunta directamente a los organismos reguladores. Sin esos salvoconductos, la red de rutas del grupo, especialmente la de British Airways en Londres, se resentiría en los repartos de capacidad futuros.

Más frentes abiertos: ciberataques, expansión aeroportuaria y combustible sostenible

Pero el temor de IAG no se agota en el Golfo. El documento de riesgos también menciona un “entorno hostil y cada vez más amenazante de los ciberataques”, agravado por la geopolítica y el uso de inteligencia artificial e ingeniería social para penetrar en los sistemas del grupo. La aviación es un blanco recurrente y el holding reconoce que la cadena de suministro también está expuesta.

A esto se suman los costes derivados de los planes de ampliación de Heathrow y Gatwick, que IAG califica de “proyectos de infraestructura ineficientes”. Esos gastos, según el grupo, repercuten en el tráfico y en las decisiones sobre flota.

Por último, el holding apunta a los regímenes de emisiones y la obligación de usar combustible de aviación sintético sostenible, un coste que, añade, conlleva “distorsión competitiva” para las aerolíneas europeas frente a rivales de otras regiones menos reguladas.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La fotografía que describe IAG no es solo una lista de riesgos financieros: es la constatación de que la aviación comercial europea encara la tormenta perfecta en 2026. El factor más disruptivo no es el precio del combustible, sino la combinación de ese incremento con la pérdida potencial de slots, que cristaliza en un deterioro estructural de la red.

Para Iberia, la principal aerolínea española del grupo, el impacto directo de la crisis del Golfo es menor que para British Airways. No obstante, la subida del queroseno afecta a toda la flota, y los slots de Barajas, aunque menos tensionados que los de Heathrow, también se rigen por las mismas reglas europeas. Si el supervisor comunitario o el slot coordinator no conceden exenciones, la operativa de Vueling en Barcelona o la de Iberia en Madrid podría verse limitada en el próximo reparto de capacidad.

Observamos con atención las próximas semanas: el verano es la temporada alta y cualquier interrupción en el suministro de combustible o en la ruta del Golfo dispararía los costes. IAG ha garantizado, de momento, un verano sin cancelaciones ni recargos, pero esa promesa se sostiene sobre el supuesto de que la situación geopolítica no se deteriore aún más.

La doctrina de la aviación es clara: los slots son el activo más valioso de una aerolínea de red. En el contexto actual, la crisis del Golfo pone a prueba la capacidad de los reguladores para distinguir entre una gestión ineficiente y una causa de fuerza mayor. La decisión afectará a la competencia en rutas clave entre Europa y Asia, y también al bolsillo del pasajero, que al final paga el queroseno y la escasez de asientos.


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