La industria del smartphone se enfrenta a una tormenta perfecta en la cadena de suministro. El precio de la memoria RAM, un componente esencial que habilita la multitarea y la inteligencia artificial en los dispositivos actuales, se ha disparado hasta el punto de que ya representa más de la mitad del coste de fabricación de un teléfono. Carl Pei, CEO de Nothing, ha sido el último en dar la voz de alarma: los precios de los móviles seguirán subiendo en los próximos meses.
Claves de la operación
- La memoria RAM duplica su coste en la gama media. En el caso concreto del Nothing Phone 4A, el precio del componente se ha multiplicado por dos desde que se decidió su producción, y ha vuelto a duplicarse tras el lanzamiento.
- Los márgenes de los fabricantes se comprimen. La escalada de costes es particularmente dolorosa para modelos asequibles, donde cada dólar en la factura de materiales se traduce directamente en una subida de PVP.
- El consumidor español pagará más por su próximo móvil. Operadoras y distribuidores anticipan que el encarecimiento de la memoria se reflejará en los nuevos terminales que lleguen a los escaparates a finales de año.
La alerta de Nothing no es un caso aislado. Samsung, el mayor fabricante de chips de memoria del mundo, ya había advertido en su último informe trimestral de una presión significativa en los costes de DRAM y NAND. La fiebre de la inteligencia artificial ha absorbido gran parte de la capacidad de producción de memoria de alto ancho de banda (HBM), dejando en segundo plano a la memoria LPDDR que alimenta los teléfonos.
El cuello de botella de la memoria y su impacto en la cadena de suministro
La escasez de RAM para móviles responde a un doble fenómeno. Por un lado, los centros de datos y los servidores que entrenan modelos de IA generativa han disparado la demanda de memoria de alto rendimiento, un segmento mucho más rentable para los grandes fabricantes como Samsung o SK Hynix. Por el otro, el ciclo inversor de la industria de semiconductores tiende a la sobrecapacidad y a la escasez en períodos alternos. Ahora mismo, la capacidad de producción de DRAM está tensionada y los precios de venta al por mayor han subido más de un 20% en los últimos doce meses, según fuentes del sector.
La consecuencia es inmediata: los chips de memoria para smartphones compiten con los de servidores por la misma oblea de silicio, y pierden. Las fábricas más modernas prefieren asignar sus líneas a los contratos de HBM, que ofrecen márgenes de hasta el 60%, frente al 30% de la memoria para consumo. Este desequilibrio se traduce en una subida de precios que los fabricantes de teléfonos no pueden absorber por completo.
Nada entre dos fuegos: la apuesta por la gama media en un entorno de costes al alza
Nothing se ha labrado un hueco en el competido mercado europeo con diseños icónicos y un precio contenido. Su Phone 4A, lanzado hace apenas unas semanas, llegó al mercado con un PVP recomendado en torno a los 349 euros. El sobrecoste de la RAM, que se ha duplicado dos veces desde el inicio del proyecto, ha hecho que el precio de lanzamiento apenas deje margen operativo, según admite Pei.
La compañía de Londres, que en 2025 superó los dos millones de unidades vendidas gracias al tirón de su Nothing Phone (3) y el estreno en mercados como España de la mano de socios como Phone House y Amazon, se enfrenta ahora a una disyuntiva: subir precios y arriesgarse a perder ventas, o mantenerlos y recortar en otros componentes, sacrificando por ejemplo la batería o la cámara. Pei ha optado por la transparencia: «El mejor momento para comprar un móvil fue ayer», dijo en un mensaje en X antes de borrarlo, una frase que revela la crudeza del momento.
La era de los móviles baratos de gama media podría estar llegando a su fin, y el consumidor va a notarlo en el bolsillo este mismo año.
Qué supone para el consumidor español y el ecosistema Android
España es uno de los mercados europeos más sensibles al precio. Según los datos de la consultora Kantar, el 60% de los móviles vendidos en el último año en nuestro país costaron menos de 400 euros. La subida de la RAM encarecerá precisamente esa franja, la más vendida, lo que podría enfriar la demanda y retrasar aún más el ciclo de renovación, que en España ya supera los 36 meses de media.
Los fabricantes con mayor exposición a la gama media –Xiaomi, Realme, Oppo y la propia Nothing– verán cómo sus estrechos márgenes se evaporan. Si no trasladan el coste al consumidor, su rentabilidad sufrirá un golpe severo; si lo hacen, la demanda podría desplomarse. En este contexto, operadoras como Movistar, Vodafone y Orange, que tradicionalmente subvencionan parte del terminal a cambio de permanencia, podrían reducir sus inversiones en en la cartera de dispositivos, encareciendo aún más la experiencia de compra para el usuario final.
Cabe recordar que los precios de los teléfonos ya han experimentado una tendencia alcista desde 2020, impulsada por la escasez de chips y la inflación general. No obstante, el actual repunte de la memoria tiene una naturaleza más estructural y podría prolongarse durante al menos dos o tres trimestres, según los analistas del sector. Si la demanda de IA sigue insaciable, la tensión sobre la memoria LPDDR no se aliviará a corto plazo, y los precios de los móviles se mantendrán altos durante todo 2026.
La gran incógnita es cómo reaccionarán los consumidores. En otros episodios de escasez, el mercado ha respondido con un auge del terminal reacondicionado y del alquiler de teléfonos. Empresas como Back Market o Swappie podrían ser las beneficiadas si el coste de estrenar un móvil nuevo se dispara más allá de lo que las familias están dispuestas a asumir.




