El mercado de la observabilidad está roto: las herramientas tradicionales no se diseñaron para el estallido de datos que traen la nube y la inteligencia artificial. Groundcover, la startup israelí, acaba de levantar 100 millones de dólares con una valoración de 500 millones para atacar de frente a Datadog y demostrar que hay espacio para un modelo de negocio más eficiente.
La operación —una Series C liderada por One Peak con la participación de Morgan Stanley Expansion Capital y los inversores existentes Zeev Ventures, Angular Ventures, Heavybit y Jibe— eleva la financiación total de la compañía a 160 millones de dólares. La valoración, según ha podido contrastar este medio, multiplica por cuatro la que obtuvo en su ronda anterior.
Los números de la ronda que valora a Groundcover en 500 millones de dólares
El crecimiento reciente de Groundcover explica la confianza de los inversores. En el último año, la empresa triplicó sus ingresos recurrentes anuales (ARR) y duplicó su plantilla hasta los 140 empleados, repartidos entre Israel (80 trabajadores), Boston y San Francisco. Hoy atiende a más de 250 clientes de pago, desde startups hasta compañías del Fortune 500, y ha cerrado varios contratos superiores al millón de dólares anuales.
«Todas las soluciones de observabilidad existentes se basan en el mismo principio: necesitas cantidades ingentes de datos para entender el rendimiento de tu código. El volumen de información sigue creciendo, pero en la práctica las empresas pagan mucho más sin obtener un valor proporcional», explicaba Shahar Azulay, CEO y cofundador de Groundcover, en conversación con Calcalist. El ejecutivo apunta a que la presión sobre los precios se ha intensificado con la explosión de datos de IA y de flujos de agentes autónomos. «Casi todos nuestros clientes están desplegando sistemas de telemetría y observabilidad al principio de su viaje hacia la IA», añade.
Ese apetito por una alternativa a los dinosaurios del sector sostiene la tesis de que Groundcover puede robar cuota a Datadog sin entrar en una guerra de precios suicida. La clave está en cómo ha construido su plataforma.
El modelo de negocio decide quién gana cuando el mercado se vuelve hostil con los costes heredados.
La tecnología que sustenta la disrupción: eBPF y arquitectura BYOC
El secreto está en el sensor basado en eBPF (Extended Berkeley Packet Filter) que se despliega en minutos, sin cambios de código ni instrumentación. Esto permite recolectar telemetría de máxima fidelidad en aplicaciones, infraestructura y cargas de IA. Combinado con el soporte nativo de OpenTelemetry, los datos se almacenan dentro del propio entorno cloud del cliente (arquitectura BYOC o Bring Your Own Cloud), eliminando límites de muestreo y cardinalidad que lastran a las plataformas SaaS tradicionales.
La consecuencia directa es un modelo de precios que no ata el coste al volumen de telemetría recolectada. «Gestionamos los datos en el entorno del cliente, así que nosotros no pagamos los costes de infraestructura en la nube. Eso nos permite fijar un precio distinto y ofrecer más valor», subraya Azulay. Para un fundador que aspire a construir una alternativa a un gigante, la lección es técnica pero inequívocamente empresarial: la ventaja en eficiencia de infraestructura se convierte en una palanca de pricing que el incumbente no puede replicar sin canibalizarse.

📦 Caso de estudio: Groundcover
- El reto: Romper un mercado maduro donde Datadog impone un modelo de precios basado en el volumen de datos.
- La jugada: Construir desde cero una arquitectura eBPF y BYOC que evita el coste de almacenamiento externo y permite un pricing no ligado al volumen.
- El resultado: 100 millones de dólares de financiación, valoración de 500 millones, ARR triplicado y más de 250 clientes, incluidos varios contratos de siete cifras.
- La lección: Cuando atacas a un incumbente, no basta con ser más barato: necesitas un modelo de costes intrínsecamente más eficiente que desgaste al rival por el lado de la economía unitaria.
La lección para fundadores: cómo un modelo distinto desafía a un gigante
El sector de la observabilidad no es ajeno a las sacudidas. Se han producido dos adquisiciones superiores a los 1.000 millones de dólares en los últimos años, señal de que el dinero institucional busca el relevo generacional. Pero la enseñanza de Groundcover trasciende el caso concreto: la transformación que permite a una startup israelí desafiar a un titán no es incrementar el presupuesto de marketing, sino rediseñar la arquitectura de costes de arriba a abajo. Datadog construyó su imperio sobre un modelo SaaS que factura por volumen de datos ingeridos. Groundcover lo ha hecho sobre un modelo que elimina el coste de infraestructura del proveedor y, por tanto, puede ofrecer una relación precio‑valor imposible de igualar con aquella estructura.
Ojo: la lección no es copiar la tecnología eBPF. Lo que escala es la forma de pensar. Si tu negocio compite contra un operador consolidado, pregúntate qué parte del coste de producción puedes trasladar a una arquitectura diferente que el rival no pueda adoptar sin romper su cuenta de resultados. En el caso de Groundcover, el control de la infraestructura por parte del cliente es a la vez la defensa y el ataque.
Para el emprendedor español que mira al ecosistema israelí, el patrón es reconocible: tecnología deep‑tech, equipo con experiencia en ciberseguridad gubernamental y un cliente internacional desde el día uno. Groundcover nació en 2021 de la mano de Shahar Azulay y Yechezkel Rabinovich, que previamente sirvieron juntos en la unidad cibernética de la Oficina del Primer Ministro de Israel. La conexión con las necesidades reales de seguridad y la mentalidad de producto global están en el ADN de la empresa, algo que los inversores valoran especialmente en mercados con barreras de entrada elevadas.
Ahora, con 100 millones de dólares frescos, el plan es reforzar las operaciones en Norteamérica, invertir en nuevas capacidades para observabilidad centrada en IA y estrechar alianzas con los grandes proveedores de nube. La historia aún no está escrita, pero una cosa es segura: la fricción en el modelo de precios de Datadog ha abierto una brecha que startups como Groundcover están dispuestas a explotar.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Rediseña la arquitectura de costes antes de plantear la guerra de precios: Encuentra un componente estructural (infraestructura, cadena de suministro, modelo de distribución) que puedas redefinir para que el incumbente no pueda seguirte sin dañar su cuenta de resultados.
- Convierte la ventaja técnica en una palanca de pricing: No se trata de ser más barato, sino de ofrecer una relación precio‑valor que el cliente entienda como mejora sustancial y que a ti te deje margen bruto sano.
- Utiliza los contratos de gran tamaño como tracción de inversión: En mercados empresariales, cerrar varios contratos de siete cifras acorta el ciclo de convencimiento del VC y valida el producto mucho más que las vanity metrics.
- Cultiva una mentalidad global desde el día uno: El talento israelí, sin un gran mercado local, piensa en Norteamérica y Europa desde el primer minuto. Si tu startup nace en España, haz lo mismo: diseña para competir con los gigantes en su propio terreno.




