EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Ayuntamiento de Valdemorillo ha presentado el avance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que programa 3.022 viviendas con horizonte 2043 y releva al documento vigente desde 1987.
- ¿Quién está detrás? El consistorio de Valdemorillo, un municipio de la sierra madrileña que se apoya en técnicos municipales y un diagnóstico de fragmentación en 15 núcleos poblacionales.
- ¿Qué impacto tiene? Se abre un periodo de información pública para que los vecinos presenten sugerencias y alegaciones antes de la aprobación definitiva. El plan busca atraer a 6.663 nuevos residentes y consolidar el municipio como polo residencial en el noroeste metropolitano.
Valdemorillo acelera su transformación urbanística. El consistorio ha hecho público el avance del nuevo PGOU, un documento que proyecta 3.022 viviendas nuevas y aspira a suturar las brechas urbanas de un municipio fragmentado en 15 núcleos de población. La iniciativa, que releva al PGOU de 1987 tras casi cuatro décadas, responde a la expansión demográfica de la sierra de Madrid y a la necesidad de articular un crecimiento ordenado que preserve el entorno natural.
La fragmentación urbanística y una demanda de 6.600 nuevos vecinos
El diagnóstico del plan es contundente: la población de Valdemorillo se reparte entre el casco urbano tradicional y hasta 14 urbanizaciones exteriores, lo que ha generado un tejido residencial desconectado y con déficit de servicios. Las proyecciones demográficas recogidas en el Avance estiman la llegada de 6.663 residentes adicionales hasta 2043, un contingente que exigiría alrededor de 3.000 viviendas. De esa cifra, 556 unidades podrían absorberse en solares urbanos ya vacantes, por lo que el déficit neto para garantizar la cobertura asciende a 2.444 inmuebles.
El PGOU que ha estado vigente desde 1987 se ha quedado desfasado ante la presión residencial del noroeste madrileño, donde localidades como Torrelodones o Galapagar llevan años absorbiendo compradores que escapan de los precios de la capital. Con el horizonte de 2043, el nuevo documento pretende corregir la dispersión actual y evitar que los nuevos desarrollos acentúen la fragmentación existente.
Ocho sectores sobre 162,9 hectáreas: la opción elegida
El documento ha analizado cuatro posibles escenarios de crecimiento y finalmente ha optado por el tercero, que contempla 3.022 viviendas sobre 162,9 hectáreas de nuevo suelo. El propio Ayuntamiento justifica la elección por “su menor movimiento de tierras, adaptación orográfica ideal y capacidad residencial que cubre la demanda sin sobredimensionar el municipio”. Del total de suelo no urbanizable previsto, el 61 % quedará bajo protección especial obligatoria impuesta por legislaciones sectoriales, mientras que otro 21,4 % será protegido por voluntad municipal debido a su alto valor paisajístico y agropecuario.
El planeamiento se articula en ocho nuevos sectores. Siete de ellos serán residenciales, con densidades que oscilarán entre 15 y 30 viviendas por hectárea, y sumarán 2.262 unidades. El octavo sector, denominado SURS-S03 ‘La Dehesa’, se destinará a actividades económicas, logísticas y terciarias y estará conectado directamente con la M-600. El suelo no sectorizado —equivalente al 3 % del total— queda como reserva estratégica a largo plazo, sin desarrollo previsto salvo justificación futura.
La decisión de concentrar el menor crecimiento posible en el área con menor movimiento de tierras es una declaración de principios urbanísticos que apunta más a la calidad residencial que a la expansión agresiva.
La Ficha del Inversor
La cifra que define el proyecto es doble: las 3.022 viviendas programadas y las 2.444 unidades de déficit que el plan debe cubrir. A falta de precios oficiales, el metro cuadrado en Valdemorillo se sitúa en torno a los 1.900 euros de media según los portales inmobiliarios, muy por debajo de los más de 3.500 euros que se pagan en la almendra central de Madrid y en línea con otras localidades de la sierra. La horquilla permite anticipar un producto residencial accesible para familias jóvenes que busquen primera vivienda o segunda residencia con cercanía a la A-6.
La tendencia a seis meses apunta a un mantenimiento del interés comprador en la sierra noroeste, apoyado en la escasez de promociones en municipios como Las Rozas o Majadahonda, que han exprimido su suelo finalista. Si el PGOU supera la fase de información pública sin grandes bloqueos, los primeros desarrollos podrían empezar a tramitar licencias en el próximo año. El riesgo está en la demora administrativa y en la posible oposición de vecinos de urbanizaciones exteriores, que podrían presentar alegaciones contra un desarrollo que perciban como amenaza a su entorno consolidado.
En cuanto al perfil, el plan encaja con compradores de vivienda habitual que valoren precios aún contenidos (en comparación con el área metropolitana) y con inversores patrimoniales que busquen rentabilidades por alquiler ante el crecimiento previsto de población. Los fondos especializados en residencial todavía no ponen el foco en Valdemorillo, pero el municipio podría convertirse en un destino de Build to Rent de pequeña escala si la demografía responde a las proyecciones. La lectura a largo plazo es clara: la sierra madrileña seguirá captando población de la capital mientras la brecha de precio se mantenga, y Valdemorillo ha diseñado un plan que parece calibrar oferta y demanda sin caer en la tentación del ladrillo masivo.





