EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Palma alcanza un nuevo precio récord de 5.167 €/m² en mayo de 2026, impulsado por la demanda y la escasez de oferta.
- ¿Quién está detrás? Idealista publica los datos mensuales de vivienda usada que reflejan la tensión del mercado residencial.
- ¿Qué impacto tiene? La brecha con la media nacional se amplía y varios distritos marcan máximos históricos; los compradores locales ven cómo la vivienda se aleja de su capacidad adquisitiva.
El precio de la vivienda usada en Palma de Mallorca se ha situado en mayo en 5.167 euros por metro cuadrado , según los últimos datos de Idealista, lo que supone una subida del 0,3% respecto a abril y un repunte interanual del 8,3%. Con este nuevo registro, la capital balear marca un máximo histórico que consolida la fortísima presión sobre su parque residencial.
La cifra coloca a la ciudad muy por encima de la media española, que en el mismo mes se quedó en 2.795 euros/m². Palma es ya un 85% más cara que el conjunto del país, reflejando la combinación de una demanda elevada —interna y externa— y una oferta que apenas crece en las zonas más cotizadas.
Mientras que el precio medio nacional creció un 16,9% en el último año, el avance en Palma fue del 8,3%. Aun así, la capital mallorquina sigue figurando entre los mercados más exclusivos del país, con una senda alcista que no parece tener freno a corto plazo.
Distrito a distrito: los barrios más exclusivos y los más asequibles
Son Vida encabeza la lista con 8.335 euros/m², aunque acumula un descenso interanual del 4,6%. Le siguen Portixol-Molinar (7.585 euros/m², +3,5%), Ciutat Antigua (7.042 euros/m², +13,6%), Genova-Bonanova-Sant Agustí (6.420 euros/m², +6,3%) y Sta Catalina-Son Armadans-Maritim (6.263 euros/m², +13,6%).
En el extremo opuesto, Llevant-La Soledat registra el precio más bajo, 3.433 euros/m², aunque con un espectacular incremento interanual del 25,8%. Son Oliva-Plaza Toros-Camp Redó alcanza 3.665 euros/m² (+8,0%) y Rafal-Son Forteza llega a 3.693 euros/m² (+13,6%).
Varias zonas de la ciudad, como Las Avenidas (4.040 euros/m², +7,7%), Genova-Bonanova-Sant Agustí o la propia Ciutat Antigua, se encuentran en máximos históricos, lo que subraya la amplitud del fenómeno alcista.
La brecha entre el precio de la vivienda en Palma y la capacidad adquisitiva local se ha ensanchado a un ritmo que la estadística oficial no alcanza a capturar.
La Ficha del Inversor
El dato clave es el precio medio de 5.167 euros/m², un 85% por encima de la media nacional. Para un piso tipo de 80 metros cuadrados, hablamos de un desembolso superior a los 413.000 euros, una barrera que expulsa del mercado a buena parte de la demanda local y atrae, en cambio, a compradores con alta capacidad de ahorro o financiación.
En los próximos seis meses, la tendencia apunta a un mantenimiento de la presión alcista. La oferta de obra nueva sigue siendo escasa y el turismo residencial mantiene su tirón. El único factor que podría moderar el ritmo es la posible imposición de límites a las viviendas turísticas o la restricción de compras por no residentes que el Gobierno balear estudia desde hace meses, pero ninguna de esas medidas está aún en vigor.
Para el inversor patrimonial, los yields brutos del alquiler residencial en Palma rondan el 4-5%, según el barrio, lo que sigue ofreciendo una rentabilidad aceptable en un entorno de tipos aún moderados. No obstante, la revalorización del activo es el verdadero atractivo: comprar hoy en una zona emergente —como Llevant-La Soledat, que ha subido un 25,8% en un año— puede reportar plusvalías significativas si el barrio continúa su proceso de renovación.
El perfil más beneficiado es el del inversor de medio plazo con capacidad para aguantar la entrada y que apuesta por la revalorización del capital, más que por el flujo de rentas. Para el comprador de vivienda habitual, el mercado de Palma exige ya unos ahorros previos muy elevados y, en muchos casos, la ayuda de avales familiares.
La lectura a diez años nos devuelve al patrón que ya vimos antes de 2008: fuerte concentración de la demanda en manos de rentas altas y capital extranjero, con el riesgo de que el acceso a la vivienda se convierta en un problema estructural aún más agudo si no se adoptan políticas de suelo y vivienda protegida. El Ayuntamiento de Palma y el Govern balear tienen ahora mismo sobre la mesa la papeleta de decidir si intervienen en el mercado o dejan que la inercia siga marcando los precios.





