Cinco euros al mes. Esa es la cantidad que Movistar ha puesto sobre la mesa para arrebatar clientes a Digi, el operador rumano que ha revolucionado el mercado español con sus tarifas de bajo coste. La nueva oferta, una línea móvil con datos ilimitados, llamadas y SMS sin restricciones, reduce en un 85 % el precio habitual de 35 euros mensuales. Pero la promoción tiene letra pequeña: solo está disponible para quienes porten su número desde Digi y durante los primeros doce meses. Después, la cuota regresa a los 35 euros originales.
El movimiento no es casual. Digi acumula un crecimiento imparable y está arañando cuota de mercado a los tres grandes operadores. Movistar, que sigue liderando el segmento de contrato, ve cómo el operador rumano se acerca peligrosamente a su base de clientes. Con esta tarifa de 5 euros, la operadora que preside Marc Murtra busca frenar esa hemorragia y demostrar que está dispuesta a competir en precio sin complejos.
Cómo funciona la tarifa ilimitada de 5 euros de Movistar
La tarifa incluye conexión 5G+ en todo el territorio nacional, llamadas y SMS ilimitados y hasta 61 GB de roaming en países de la Unión Europea, Reino Unido Noruega, Islandia, Liechtenstein, Moldavia y Ucrania. Para contratarla, el cliente debe solicitar una portabilidad desde Digi a través del sitio web de Movistar. No se puede contratar como nueva alta; exige que el usuario que llega mantenga su número, lo que convierte la oferta en un imán casi exclusivo para los clientes del operador rumano.
La gratuidad aparente tiene un plazo de caducidad: al decimotercer mes, el precio se dispara a 35 euros al mes, el mismo que paga cualquier usuario estándar por el plan ilimitado de Movistar. La letra pequeña, por tanto, obliga al cliente a tomar una decisión doce meses después: o se resigna a la tarifa plena o vuelve a cambiar de compañía. En un contexto de guerra de precios, la fidelización se convierte en un deporte de alto riesgo para las operadoras.
La iniciativa recuerda a otras campañas anti-Digi que hemos visto en el último año. Vodafone lanzó su fibra de 300 Mb a 20 euros para competir en barrios donde Digi tenía despliegue propio, y Orange respondió con paquetes convergentes a precio reducido. Ahora Movistar, que tradicionalmente se ha apoyado en la calidad de su red y en los contenidos televisivos, decide entrar directamente en la trinchera de los precios bajos. La diferencia: en esta ocasión no se trata de una promoción genérica, sino de un ataque frontal a un competidor concreto.
Movistar ha decidido pelear con las armas de Digi, y eso cambia las reglas del juego para todo el sector.
La oferta de 5 euros coloca a Movistar en un terreno que le era ajeno: competir por el cliente que apenas gasta. Hasta ahora, la operadora se centraba en el extremo alto del mercado, con paquetes de televisión premium y flagships. El giro estratégico apunta a que la presión de Digi ha sido demasiado fuerte como para ignorarla.
La guerra telecomunicaciones España: un mercado en tensión máxima
El mercado español de las telecomunicaciones es uno de los más competitivos de Europa. La irrupción de Digi, que ha sumado millones de líneas móviles en los últimos años, ha roto la dinámica de precios que mantenían Movistar, Orange y Vodafone. Su propuesta es sencilla: tarifas ilimitadas a precios cercanos a los 10 euros, sin ataduras contractuales y con fibra propia en zonas de alta densidad. La respuesta de los grandes ha sido una escalada de ofertas de portabilidad y promociones temporales que reducen los márgenes a mínimos.
La coyuntura no ayuda. En un año en que la inflación todavía aprieta y los costes energéticos de las redes no han bajado, regalar gigas a 5 euros supone un coste de adquisición de cliente elevado. Pero Movistar parece priorizar el freno a Digi sobre la rentabilidad a corto plazo. La lógica es defensiva: cada cliente que abandona Digi es uno menos que fortalece la base del rival.
El operador rumano, sin embargo, no se queda quieto. Su estrategia de acumular gigas en prepago y sus precios agresivos en contrato han demostrado ser difíciles de batir. Y aunque una tarifa a 5 euros pueda resultar tentadora, la fidelidad del cliente low cost es volátil. Pasado el año de promoción, muchos volverán a buscar la opción más barata, posiblemente de vuelta a Digi o a una OMV.
Un movimiento defensivo que no es gratis para nadie
A mi juicio, la oferta de Movistar es un síntoma más que una estrategia ganadora. La operadora reconoce, implícitamente, que su modelo de valor añadido no es suficiente para retener a los clientes más sensibles al precio. En el corto plazo, la campaña puede arañar unas decenas de miles de líneas a Digi y ralentizar su crecimiento. En el largo, el sector camina hacia una espiral de precios que puede dejar tocados los balances de todos los operadores.
No hay varitas mágicas. Un mercado con márgenes decrecientes y altas necesidades de inversión en fibra y 5G no puede soportar una guerra infinita de cinco euros. La pregunta no es si Movistar puede permitirse esta promoción —puede—, sino cuántas ofertas así puede lanzar sin que el castillo de naipes se tambalee. Y la respuesta, como suele ocurrir en las telecomunicaciones, quedará escrita en los próximos balances trimestrales.





