La cotización de Puig se desplomó un 13,44% el pasado 22 de mayo tras la ruptura de las negociaciones de fusión con Estée Lauder. Ahora, Goldman Sachs emite su recomendación más favorable —comprar— y establece un precio objetivo de 21,50 euros, un 34% por encima de los 16,03 euros a los que cotizaba esta mañana.
La apuesta de Goldman Sachs: comprar con un recorrido del 34%
El banco de inversión estadounidense ha retomado la cobertura de la empresa catalana de cosmética y fragancias con un claro mensaje: la caída ha sido excesiva. Según el informe recogido por Expansión, Goldman Sachs otorga a Puig una valoración de 21,50 euros por acción, lo que representa un potencial alcista del 34%. Esta cifra convierte el precio objetivo en el segundo más elevado entre los analistas que cubren el valor en el último mes, solo por detrás de los 21,80 euros de Alphavalue, según datos de LSEG.
La recomendación de compra sitúa a Puig en la lista de valores favoritos de Goldman Sachs, y llega en un momento de fuertes presiones para el sector consumo —el petróleo sube— pero los analistas del banco se centran en los fundamentales de la compañía a largo plazo, más que en los vientos de corto.
Por qué Goldman Sachs cree que Puig está infravalorada
En su análisis, Goldman Sachs identifica varios motores de crecimiento que, a su juicio, el mercado no está valorando correctamente. El primero es el segmento de fragancias femeninas, donde Puig tiene una cuota de mercado de solo el 8%, frente al 17% en masculinas. A pesar de contar con marcas icónicas como Carolina Herrera o Paco Rabanne, la penetración en el nicho femenino ofrece un importante recorrido al alza.
Además, los analistas destacan el potencial de las áreas de maquillaje y cuidado de la piel, que están siendo impulsadas por la innovación en productos y una ambiciosa expansión internacional. Aunque el mercado se ha centrado en el fiasco de la fusión, Goldman Sachs cree que el crecimiento orgánico puede sostenerse por sí mismo.
La caída del 13,44% ha dejado un balance atractivo entre riesgo y rentabilidad, con la fortaleza del negocio de fragancias como principal soporte.
Más allá de Goldman Sachs: ¿es el momento de apostar por Puig?
En mi opinión, el gesto de Goldman Sachs tiene peso, pero conviene leerlo con matices. Que un banco de inversión de este calibre retome la cobertura con una recomendación de compra tan rotunda es una señal de confianza, pero la ruptura de las negociaciones con Estée Lauder dejó en evidencia ciertas tensiones estratégicas. Quizá el mercado desconfía de que Puig pueda escalar por sí solo en un sector dominado por gigantes como L’Oréal o la propia Estée Lauder.
Sin embargo, las cifras de cuota en fragancias femeninas son un argumento difícil de ignorar. Si la empresa consigue replicar en ese segmento el éxito que ya tiene en masculino, los márgenes podrían mejorar de forma notable. La clave estará en la ejecución en mercados como Asia, donde la competencia es feroz, pero el crecimiento potencial es enorme.
Los minoristas también podrían ver con buenos ojos un Puig más ágil sin el lastre de una integración compleja. De hecho, el precio actual descuenta gran parte del riesgo, y la visibilidad de resultados del próximo trimestre será determinante. Estaremos atentos.





